El misterio de la calzada de la Cárcel

La Voz de Caldas: 1926-2019

La guardia plantona de la Policía durante toda la noche del viernes. Lo que sugiere un portacomidas

-Nada de nuevo hemos podido indagar sobre el misterioso suceso acaecido el viernes en la tarde en la calzada cercana a la cárcel de detenidos.

Nuestro repórter ha desplegado sus actividades pero sin que hasta el momento haya adquirido dato preciso sobre aquella cuestión, pues no hemos querido hacer caso de la fantasía de los concurrentes a aquella calzada, porque faltaríamos a la seriedad.

No obstante, allá van los más posibles comentarios.

Pasado el desfile de muchos de los miembros de la autoridad por esos contornos con el fin de constatar la corriente de sangre y cuando ya empezaban a serenarse los ánimos de todos los vecinos, un niño dio nuevamente el alerta a las gentes, pues algo raro se notaba aún.

Efectivamente: en el promontorio que hervía y que formaba el principio de la corrientes de sangre, se movía algo, algo que no pudo ser precisado por nadie por la natural suciedad de los pantanos, y al mismo tiempo se sentía un olor como a cuerpo descompuesto.

Esto, agregado al hallazgo del sábado en las primeras horas de la mañana consistente en un pequeño portacomidas casi nuevo, que fue desterrado con guaduas de ese lugar, hicieron pensar, muy justamente por cierto, en que la posibilidad de un crimen era real.

Por este motivo, la autoridad superior se vio en la necesidad de hacer vigilancia en la calzada, y el efecto durante toda la noche del viernes, y parte del sábado, hicieron guardia los agentes de policía números 33, 170 y 42 en riguroso turno.

Naturalmente, los aspavientos de los vecinos y de la chiquillería de la escuela privada que regenta por esos mismos contornos la apreciada señorita Elena Flórez estas bien justificadas si se tiene en cuenta que pocas horas antes de presentarse la corriente de sangre en el barrizal, uno de los peones que allí trabajaban por cuenta de la ingeniería municipal fue arrastrado algunas varas por una tupia de barro que llegó del banqueo del Parque de Bolívar, y que por poco y si no hubiese sido por los compañeros que corrieron ligeros a salvar el náufrago, este habría perecido en el lodazal.

El misterio continúa, como lo ven nuestros lectores. Pero las autoridades están en el camino de las pesquisas y dentro de pocos días, quizás hoy mismo, se pueda hallar la causa de tan extraño acontecimiento. Para entonces prometemos tener al corriente al público”.

Martes, 25 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

El misterio continúa

Esta noticia generó muchas especulaciones. Como en aquella época se levantaba la llamada Segunda Fundación de Manizales, que consistía en reconstriur la ciudad luego de los incendios de 1922, 1925 y 1926, Manizales se llenó de escombros, huecos, charcos, basuras, montículos de tierra o promontorios. Precisamente fue un promontorio lo que generó una cadena de chismes, pues según se relata de un promontorio en una calzada de la cárcel  comenzó a brotar sangre, además de cabellos y un portacomidas. Los detectives dedujeron casi con certeza que se trataba de un asesinato.  Pero La Voz de Caldas puso a disposición de este misterio un reportero detective para que revelara el misterio, en la edición del 26 de mayo.

Sábado, 25 de mayo de 2019. UMCentral

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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