Las guacas de Versalles

La Voz de Caldas: 1926-2019

En el mismo lugar donde actualmente preparan con banqueos y terraplenes el área para el Circo Teatro Félixerre, han descubierto los carreteros hasta tres guacas de alguna importancia.

Vimos nosotros las excavaciones y examinamos cuidadosamente los materiales sacados de ellas. En primer lugar, las lajas de piedra que sirvieron de lecho y embovedado, de las cuales hay una tan grande, que mide dos metros de largo por una vara de ancho. Y luego las ollas de barro, grandes y muy bien confeccionadas.

Hemos consultado un poco la historia, para ver de averiguar a qué tribu pudieron pertenecer los indios habitadores de esta región; pero no se encuentra detalle alguno fehaciente, que nos dé prueba terminante.

En la geografía del doctor Manuel Uribe Ángel quien tomo sus primeras investigaciones de los historiadores, Juan de Castellanos, Pedro Cieza de León, Juan B. Sardella, Pedro Sarmiento y otros, encontramos nosotros que los indios Carrapas y Picaras, habitaban estas regiones, que la tribu de los Quimbaya se extendía desde la margen izquierda del Chinchiná hasta el río Quindío y por la cresta de la cordillera Central; y desde la loma de Pozo y el río de este nombre hacia el norte, se extendían las tribus de los Pozos de los Armados.

El hallazgo de estos nuevos sepulcros, corrobora una vez más, que en nuestra tierra sí habitaron indígenas, o mejor dicho, en la zona de la ciudad. Don Luis Londoño O., muy competente historiador, había dicho que no.

Probablemente hay en Versalles un cementerio de indios; pruébalo así, el que a poca distancia, se han encontrado esas guacas y habiéndose señalado dos más que serán barridas en esa semana. Hasta razón han tenido quienes hablaban en otro tiempo de los espantos de aquel lugar y de los entierros que allí encontraron algunos afortunados.

¿De dónde trajeron los indios esas planchas de piedra tan grandes? Quizá no fue de las quebradas vecinas, ni del río Chinchiná, porque en sus orillas no se conocen canteras de esa piedra, que en todo caso no es MANI. En la cordillera sí hay, hemos visto lajas tan grandes, en las Escalas de Yolombal, camino de Mariquita.

Las ollas debieron traerlas de otro lugar, porque son de un barro finísimo, están perfectamente conservadas, y en todo lo que han cateado los alfareros de nuestros días no han encontrado vetas de greda de buena calidad.

Nos dijeron que las guacas no tenían oro. Podemos creerlo, pero con el tiempo es muy presumible que en cualquiera otra encuentren el tesoro, ya que los indios de la región, tenían para explotar las minas de la cordillera y el lecho de las quebradas de donde han extraído grandes cantidades en nuestros días; y los indios tenían el fervor del oro.

Escribimos estas líneas por vía de información para nuestro público, quizá algún amante de la prehistoria, pueda hacer estudios completos sobre esos sepulcros, lo que será muy interesante y muy atractivo.

J. Palex”

Lunes, 24 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

Guacas de Quimbayas o Carrapas

Centro de Museos de la Universidad de Caldas. La colección cuenta con 5.200 objetos, (cerámica, líticos, metalurgia, madera y restos óseos).

El historiador Albeiro Valencia Llano en su investigación Manizales en la dinámica colonizadora (1846 – 1930) cita que Luis Arango Cano en su libro Recuerdos de la Guaquería en el Quindío (1918) sostiene que pocos días después de fundado Manizales se encontraron guacas en el Alto del Perro y en San Cancio. La mayor parte de éstas “eran tambores de regular tamaño y de seis a ocho varas de profundidad; en algunas guacas, en el piso de la bóveda, había unas lozas de piedra de cuatro pulgadas de espesor y de una vara de ancho por dos de largo, más o menos; los indios estaban acostados sobre estas piedras. Estos indios eran sumamente pobres en oro”.

La reconstrucción de la ciudad luego de los tres incendios (1922, 1925 y 1926) y el banqueo de calles, plazas y parques (aplanamiento del terreno) llevó a que se hallaran más guacas. En el banqueo en el matadero municipal, en 1926, fueron halladas varias y en una de ellas “a tres metros de profundidad se encontraron empedrados de dos metros en cuadro, separados unos de otros, sobre los cuales se había prendido fuego, pues las piedras estaban ennegrecidas y sirvieron para empedrar el patio del matadero”. Y en los banqueos en la Plaza de los Fundadores encontraron 17 guacas, eso despertó el interés por la guaquería como actividad económica.

Don Eudoro Galarza, director de La Voz de Caldas, ante la cantidad de guacas descubiertas en Manizales en 1926, planteó la necesidad de identificar las culturas indígenas habitaron la región.

Dice Valencia Llano que las manifestaciones culturales de los aborígenes de Manizales “corresponden a los cacicazgos Quimbayas y Carrapas los cuales a la llegada de los conquistadores estaban en un alto grado de desarrollo al lograr disponer de una amplia base económica”. Luis Duque Gómez –citado por Valencia- agrega que los Carrapa habitaban la zona que comprende el actual municipio de Manizales y territorios vecinos. Por lo anterior Valencia deduce que los territorios abandonados o no ocupados por los Carrapas (en Manizales) fueron poblados por los Quimbayas.

Viernes, 24 de mayo de 2019. UMCentral. Santiago Zapata

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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