El aparato abadista

La Voz de Caldas: 1926-2019

Es extraño, por decir lo menos, el aparato con que está preparándose la inauguración de la presidencia del doctor Abadía Méndez. Se le invita, se le obsequia. Se le envían adhesiones. Todo con exclusión de los elementos que forman el Gobierno del General Ospina, o que sean siquiera amigos de él. Cartas van y vienen de firmas diminutas desde unas parroquias a otras, y muchas llegan hasta las manos del Presidente electo, ofreciéndole servicios y según cuentan señalándole los candidatos para el gobierno municipal, y hasta acusando a algunos elementos que en forma un tanto descortés se han expresado en tertulias de confidentes contra el próximo excelentísimo señor Abadía Méndez.

Estas vísperas nos inquietan y deben francamente inquietar al país entero.

Al doctor Abadía está desde ahora exigiéndosele que debe gobernar con el programa conservador, y esa exigencia sale de la boca de un respetabilísimo conservador que es el mejor amigo que tienen los liberales en las filas de allá, según declaraciones de muy señalados miembros de la divisa roja. Y a todas esas manifestaciones contesta el Electo: Gobernaré sin fruslerías, sin atropellamientos, con la prudencia y con  la ley. Es una respuesta exótica que efectivamente corresponde a los aparatos que están tejiéndose con aquellos hilos exóticos también.

Volvemos a decir: es inquietante todo esto, porque no vemos qué va de una administración conservadora a otra administración igualmente conservadora, muy conservadora por cierto, tanto que ha gobernado con exclusión de los elementos anticonservadores, con un éxito que es perfectamente recomendable ante los elementos del más azul prusiano.

De manera que sólo a dos fases vemos que debe corresponder ese propósito que desde ahora se ha hecho notable entre los miembros del círculo que guarda al doctor Abadía Méndez de gobernar en forma abiertamente contraria a la que ha gobernado el General Ospina.

Es la primera establecer un Gobierno de absoluta pasividad, sin ejercitar el fuego de la iniciativa, sin poner a galopar los caballos del entusiasmo progresista, todo dentro de la constitución, de las leyes y de la prudencia.

La segunda fase es la exclusión en el Gobierno de los elementos que acompañaron al General Ospina y que fueron sus amigos decididos.

Creemos que la aplicación de la primera es imposible. La corriente caudalosa de progreso que se agita en Colombia es incontenible. Hoy entre nosotros se ha aprendido a trabajar, se adquirido el hábito del trabajo, y para ejercitarlo con provecho los colombianos saben que los ferrocarriles, las carreteras, los cables aéreos, y un poco más tarde los aeroplanos, son los medios más expeditos, y por eso en manifestaciones de toda clase, escritas o populares o parlamentarias sabrán exigir siempre que todas estas cosas se hagan ya.

Se ha adquirido un concepto robusto de la riqueza, y ya se piensa que un pueblo pobre es un pueblo indigno, despreciado, sin derechos ante la conciencia internacional, aunque sepa muchos códigos y aunque sea la prudencia la que regule sus actos. La prudencia el cincuenta por ciento de las veces es sinónimo de cobardía, y el otro cincuenta por ciento significa falta de valor.

La otra fase, la de la exclusión, es injusta y hasta contiene un serio alcance de gravedad. El elemento ospinista estuvo, como el otro, decidido en la candidatura presidencial del doctor Abadía Méndez, y está constituída por los hombres más competentes, más sabios, de más sustancia de estadistas, que hay en Colombia.

Pero desde fuera del Gobierno serán esos mismos hombres y los otros de buena voluntad los que se encargarán de seguir empujando el país por las vías de la civilización.

Parece que queda definida la oposición y la división.

Presidente Pedro Nel Ospina

Miguel Abadía Méndez

 

Sábado, 16 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

De Ospina a Abadía

Masacre de las Bananeras. Foto Caracol TV

Miguel Abadía Méndez fue elegido presidente de Colombia para el período de 1926-1930. Fu el único candidato en contienda, ganó con más de 370.000 votos por el Partido Conservador. Desde aquellos años al Partido Conservador se le distinguía por el color azul y al Partido Liberal por el color rojo.

Dentro del mismo Partido Conservador existían disputas. El presidente que entregará el cargo el 7 de agosto de 1926, el general Pedro Nel Ospina, es un conservador distinto a Abadía; por eso ya hay polémica e intrigas entre los seguidores de ambos bandos azules. Además, en aquella época los presidentes elegían a los gobernadores y alcaldes.

En su gestión, Abadía Méndez enfrentó a graves problemas económicos, al punto que dejó endeudado a Colombia porque tuvo que hacer varios préstamos internacionales para poder continuar las obras públicas. Además su gobierno es recordado por su responsabilidad en la famosa Masacre de las Bananeras ocurrida el 5 y 6 de diciembre de 1928 en el departamento de Magdalena (cerca de 100o campesinos fueron asesinados por el Ejército).

En 1910, por decreto número 340 del 16 de abril, en la presidencia de Ramón González Valencia y siendo ministro de gobierno Abadía Méndez, el departamento de Manizales se llamó nuevamente Caldas.

Miguel Abadía Méndez, quien nació en Coello (Tolima) en 1867, murió en Choachí (Cundinamarca) en 1947.

Viernes, 17 de mayo de 2019. UMCentral. Laura Michel Giraldo Aristizábal

Avisos de ayer

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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