Con Blackett, jefe de los cables aéreos

La Voz de Caldas: 1926-2019

Cuando llegamos a la oficina, mister Blackett se encontraba de pechos sobre una mesa grande de dibujo, donde a la sazón hacía números sobre un plano.

Interrumpir a un hombre que hace cálculos no deja de ser una temeridad; y por más si ese hombre es inglés. Recordábamos que cuando estudiábamos álgebra, un nuestro compañeros nos propinó una gaznatada porque le interrumpimos de exabrupto en embebecida disquisición.

Pero nos resolvimos.

-¿Mister Blackett?

-¡Qué hay!

 

-De La Voz de Caldas, queremos una información para nuestros lectores.

-Una información? Bien, diga lo que quiere.

 

-Pues sobre los cables. ¿Qué hay del de Villamaría?

-Los materiales para el edificio de la estación, están en su mayor parte aquí y ya se empieza a armar. Será un buen edificio de hierro. Los tornillos para las torres, están en Buenaventura; y los materiales que faltan, las torres y el cable ya están despachados, si no interrumpió la acción, la poderosa huelga que hace poco se organizó en mi tierra; recibimos aviso que serían despachados en los diez primeros días de este mes.

 

-¿Y los trabajos?

-Están para terminarse; ya tenemos vencidos los cortes grandes. Hechas las plazas para las torres, y los sitios de para estaciones estarán listos dentro de dos semanas.

 

-¿Cuántas serán las estaciones?

-Tres; una aquí, otra en el río, para conectar con el Ferrocarril de Caldas y al tercera en Villamaría. Dése usted cuenta de las alturas: la de aquí queda a 2.100 metros sobre el nivel del mar; la del río a 1.767; y la de Villamaría a 1.865. Ello, en un trayecto de 2.014 metros que tendrá el cable, lo cual es caso único hasta ahora.

 

-Queremos otros detalles aún.

-El cable tendrá 18 torres; la más alta de 20 metros; el vuelo de más espacio será de 230 metros.

 

-¿Y no será peligroso para pasajeros?

-¡Oh no! Mire usted el grosor del cable; una pulgada y un octavo. El de Mariquita tiene solo siete octavos.

La vagoneta tendrá mucho de dónde agarrarse; yo seré quien haga el primer viaje. Esto será de absoluta seguridad.

 

-¿Y dentro de cuánto lo tendremos en servicio?

-Ya hice un contrato con un inglés, para que se encargue de la armada y mecánica general de la obra; si no se demoran los materiales, dentro de cuatro meses estará funcionando.

 

-Hablemos del cable del norte.

-Están localizados los trabajos hasta Alto Bonito, hechos ya los cortes y plazas para torres. Estás están ya en Buenaventura, las suficientes para llegar a Aranzazu. Ya está pedida la planta eléctrica que pondremos en el Guacaica y que tendrá un desarrollo de 900 caballos de fuerza. También se pidieron tractores livianos para el transporte de los materiales. En todos los lugares donde se necesitan, tenemos amontonada la piedra y la arena. Y a propósito de los último le digo que entre el río Olivares, y el lugar de la estación central, hemos puesto a trabajar un Winchf, para la subida de esos materiales.

 

-¿Y del cable occidente?

-Están terminados los trazos hasta Anserma y pedidas las torres hasta La Linda. Ya estamos comprando las fajas que se necesitan en toda la extensión y dentro de poco pondremos trabajadores a cimentar las plazas para las torres.

 

-¿Y el de La Dorada?

-Estamos en los trazados; faltan siete kilómetros para terminar el estudio hasta San Agustín.

 

-¿Cuántos ingenieros trabajan en los cables?

-Cinco.

 

-¿Y cuántos trabajadores?

-Ciento veinte en el de Villamaría y otros tantos en el del Norte.

 

-¿Dentro de cuánto tiempo estarán todos estos cables terminados?

-Es necesario medir y pesar todas las circunstancias: la carencia de brazos por la inmensa congestión del trabajo que hay en el departamento; el envío de los materiales que es de suyo lento como a nadie se oculta, pues ha de ser fabricado de acuerdo a los planos; la gran extensión de las obras. En esto no podemos hacer cuentas alegres, pero sí digo a usted, que dentro de cincos años, tendrá el departamento de Caldas, la red más perfecta, armónica y extensa de cables, que haya visto el mundo.

Y sigue mister Blackett:

Ustedes deben estar orgullosos de su tierra encantadora, que será portento de riqueza y de organización cuando se terminen sus obras. Aquí se siente fe y optimismo y grandeza. Razón y sobrada tiene un compatriota mío que me dijo hace poco que esta tierra, con el cable del Chocó, tendrá la llave del mundo. Manizales será la primera plaza de Colombia.

Y muchas más cosas que entusiasmaron nuestro espíritu, dijo el inglés.

¡Cómo se agradece la voz de aliento, y más si esa voz es de un extranjero¡

Nosotros debemos tener una fe poderosa y constante, que nos ponga en el estado de primer pueblo de Colombia. Tenemos derecho a serlo y por esos debemos decirlo desde ahora. Somos capaces y debemos alimentar con orgullo ese nobilísimo egoísmo.

Tenemos que trabajar sin dar tregua en un instante, porque el cable al Chocó sea una realidad que nos redima de los recelos de propios y de las tiranías de los extraños. Que estas palabras dichas por un extraño caigan sobre nosotros, como bálsamo sobre nuestras desventuras, pasadas, y que sea guijas que piquen nuestro anhelo fervoroso de trabajar.

Mister Blackett, es un hombre de entusiasmos; no tiene la flema de sus compatriotas; de contrario, ríe festivamente; habla mucho y muy bien; es joven que tiene unido su nombre a nuestro pueblo y que merece por ellos nuestro reconocimiento.

Al despedirnos de mister Blacket, nos dijo con el más clásico dengue antioqueño.

-¡Adiós hombre!

J. Palex”

Sábado, 16 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

Amabilidad de Blackett

J. H. Blackett fue contratado como ingeniero gerente de los cables aéreos de Caldas. Llegó a Manizales, desde Inglaterra, en agosto de 1925. Desde ese momento estudió el tema de los cables aéreos y rectificó algunos puntos entre los cuales figuraba como principal el lugar elegido para la estación de los cables en la ciudad.

El Cable Aéreo del Norte comunicaba a Manizales con Aranzazu, pero su destino final iba a ser Aguadas. Desde 1928 hasta 1942 cerca de 1.1 millones de pasajeros viajaron desde la capital caldease hasta Aranzazu, más 200 mil toneladas de carga.

El historiador Albeiro Valencia Llano (revista Eje 21) dice que al comienzo del siglo XX el norte de Caldas recibía la influencia de Antioquia por su cercanía geográfica y por los caminos de herraduras, por eso el café caldense se comercializaba en Antioquia. Para acabar este monopolio la Asamblea de Caldas aprobó la construcción de un cable aéreo que comunicara a Manizales con los municipios de Neira, Aranzazu, Salamina, Pácora y Aguadas (en el norte). El inglés J.H. Blackett fue el encargado de su construcción, él optó por el sistema de monocable, para pasajeros y carga.

En junio 1928 comenzó su funcionamiento con el trayecto estación central (Manizales) hasta Alto Bonito (5 kilómetros); luego llegó a Neira, en 1929 y a la Estación Muelas. En noviembre de 1930 llegó a Aranzazu y ahí frenó su avance por la construcción de las carreteras y por la crisis económica.

Tuvo 23 kilómetros de extensión,  184 vagonetas de carga con capacidad de media tonelada cada una. El trayecto de Manizales a Aranzazu se hacía en 3 horas y 20 minutos, valía un peso y cuarenta centavos (dinero con lo que se podía comprar 11 botellas de leche). Los pasajeros volaban sobre abismos de 500 metros. Dejó de transporte pasajeros en 1938 y se liquidó del todo en 1942.

Jueves, 16 de mayo de 2019. UMCentral. Laura Michel Giraldo Aristizábal

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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