Beneficios para la reconstrucción

La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

Dos cosas muy importantes obtuvo el doctor Aquilino Villegas en su reciente viaje a la capital de la República: Fue la primera que el Poder Ejecutivo hiciera extensiva a todos los damnificados en los últimos incendios, la gracia de una rebaja del cincuenta por ciento en los derechos sobre la introducción de materiales propios para la reconstrucción; y fue la segunda que se concediera la exención absoluta de los derechos destinados para la reconstrucción de la iglesia Catedral.

Decimos que son muy importantes estas dos cosas, por tres motivos principales: porque representan ellas un valor de millones; porque se ha acabado de esta manera con una injusticia insigne, y porque a todo eso gracias, la reconstrucción se hará más rápidamente.

El artículo 10 de Ley 44 de 1925 había sido aplicado en forma tan injusta por el Poder Ejecutivo que constituía un monopolio, como todos los monopolios inconveniente y repugnante.

Mediante esa aplicación, los damnificados se dividían en dos clases: los que contrataban sus construcciones con la Ulen, y los que no contrataban con la Ulen. Aquellos eran privilegiados: tenían el 50 x 100 de rebaja en la introducción de materiales; los otros quedaban en una situación desventajosa: no tenían derecho a esa rebaja.

Por otro camino: se obligaba a todos a contratar con la Ulen.

Una injusticia y un monopolio.

Las llamas no establecieron en nadie diferencias. Los midió a todos por un mismo nivelador. Y lo que no hicieron las llamas sí vino hacerlo el Poder Ejecutivo.

Eran inexplicables verdaderamente esa injusticia y ese monopolio, porque no todos los damnificados estaban dispuestos a contratar con la Ulen. Por lo menos había que suponerlo así. Los unos por considerar que ganaban tiempo, que es tanto como ganar dinero, según el precepto inglés. Los otros por estimar que les resultaba más económico contratar la construcción de sus edificios con compañías distintas a la Ulen, o con particulares.

Esa situación anómala traía necesariamente como consecuencia la falta de competencia, y esa falta impedía en indispensable equilibrio económico que debe haber en todos los negocios y que es regulado por la concurrencia.

De tal suerte que sólo analizando estas ventajas, la reforma en la aplicación de aquel artículo décimo viene a contribuir poderosamente a que la reconstrucción se haga en el menor término posible, en un tiempo menor al que habría de emplearse si la dicha aplicación existiera en su forma primitiva.

En lo que toca a la Catedral, la exención de los derechos constituye un auxilio apreciable, que unido al particular y al oficial representados en dinero efectivo, ponen a sus directores en camino fácil de reconstruirla más rápidamente”.

Edificio Gobernación de Caldas. Su construcción la inició el norteamericano Jhon Vawter, vinculado a la Ulen, pero por problemas contractuales con la Ulen, su terminación estuvo a cargo de Pablo de la Cruz (arquitecto) y José María Gómez (ingeniero). Esta imagen no iba con el texto de La Voz de Caldas. Foto SMP

Viernes, 15 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

La Ulen

Manizales vivió tres incendios (1922, 1925 y 1926) que arrasaron con el centro de la ciudad. Para enfrentar esta destrucción el gobierno nacional contrató a la empresa norteamericana Casa Ulen para que iniciara la reconstrucción de Manizales.

La presencia de dicha empresa generó polémica en la ciudad. Aquilino Villegas, en el mismo periódico La Voz de Caldas (5 de abril de 1926), le exigió a Casa Ulen “imperiosa y atrevidamente, publicidad en sus cuentas, planes y planos detallados y concienzudos, especificaciones técnicas de cada obra pública y presupuestos detallados y minuciosos, no globales. Y sobre todo, rapidez, eficacia y hombres bien preparados”.

La exigencia es para que dicha Casa haga bien lo que tiene que hacer y no perjudique a la comunidad y a las empresas y personas de Manizales que no aceptaron la intervención de la Ulen en el proceso de reconstrucción de sus bienes. “No debemos olvidar que la Ulen va a gastar el dinero de todos en las obras públicas, y creo que tenemos derecho de pedir lo que dejo mencionado. En cuanto a las obras particulares, que cada propietario pida lo mismo y que la Junta le ayude; se trata de su propio dinero”.

En defensa de Manizales, Aquilino viaja a Bogotá en abril de 1926 y logró beneficios del Gobierno a favor de quienes no se acogieron al plan de reconstrucción de la Ulen.

Martes, 15 de mayo de 2019. UMCentral. Laura Michel Giraldo Aristizábal

Avisos de ayer

Esta Escuela nace en 1915 en el parque Berrío de Medellín. Su fundador fue Gustavo Vásquez Betancourt, quien inició labores de formación con modalidad de eduacion presencial. Su eslogan hizo historia: “La Escuela que tarde o temprano usted elegirá”. Comenzó a operar con 10 máquinas de escribir marca Remington, con un curso de mecanografia exclusivo para hombres; pero en 1917 se permitió el ingreso de mujeres (hecho histórico porque las demás instituciones no lo permitían) y amplia sus cursos a taquigrafía, contabilidad y derecho mercantil. Luego la Escuela ofreció sus cursos en otras ciudades del país, entre ellas Manizales.

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

2 thoughts on “Beneficios para la reconstrucción

  1. Me parece muy bueno lo que quiso hacer Aquilino Villegas que fue luchar por incluir a las personas que no se cobijaron con el proyecto de Unel aun teniendo en cuenta que habría un proyecto de ley que lo queria impedir para lucrar a algunas personas solamente .

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *