Gregorio Gutiérrez

La Voz de Caldas: 1926-2019

“Nació en la población antioqueña Ceja de Tambo, en la casa de campo llamada El Puesto, el 9 de mayo de 1826. Vivió largo tiempo en Rionegro, la Ceja y Sonsón y murió en Medellín el 6 de julio de 1872. La ciudad de Sonsón, noble por su sangre y noble por su amor a la gloria, celebra con la mayor suntuosidad el centenario de este grande cantor de Antioquia.

LA VOZ DE CALDAS se une a la ciudad de Sonsón para tributar su homenaje de admiración a la memoria de Gutiérrez González.

Escritor Gregorio Gutiérrez González

Introducción a la memoria sobre el cultivo del maíz

“Poema bellísimo que con gusto prohijaría Virgilio”. (Opinión de Cuervo).

Gregorio Gutiérrez González y yo nos conocemos en los bancos de la escuela. Gutiérrez González era un joven contemplativo y propenso a la reflexión: yo era un mozo frívolo e insustancial. Yo adiviné en Gutiérrez el germen del genio; el adivinó en mi la personificación de un amigo fiel.

En el mundo moral hay leyes semejantes o iguales a las que arreglan el mundo físico: electricidades de naturaleza contrario se atraen; caracteres diversos tienden a la unión. Fue por eso, sin duda, por lo que Gutiérrez González y yo, al entrar en el camino difícil de la vida nos estrechamos la mano y quedamos ligados por el vínculo santo de una amistad imperecedera.

Salidos del colegio, el destino nos separó por algunos años. El quedó viendo el humo que salía por la chimenea del hogar paterno, continuó oyendo el suave susurro de las cascadas del Aures, y siguió contemplando por algún tiempo la casita blanca en qué pasó su niñez. Yo ascendí al Cotopaxi y al Chimborazo, escuché el trueno de agua de la cascada americana y navegué sobre las ondas revueltas del golfo de San Lorenzo. Mi amigo fue más feliz que yo.

Pasado algún tiempo nos encontramos de nuevo en el país natal, y nos estrechamos la mano con la efusión de antes y la estrechura de siempre. Las pasiones estaban enardecidas, nuestras opiniones sociales: eran idénticas; pero nuestras creencias políticas diferían un tanto. En el debate encarnecido de los bandos y en medio del combate nos encontrábamos de vez en cuando, nos mirábamos, nos estrechábamos de nuevo la mano y nos confundíamos en estrecho abrazo: el odio era imposible en nuestras organizaciones.

Gutiérrez quería resolver el problema de la existencia humana.

Recuerdo que un día me dijo: “Manuel, tú que estudias al hombre, dime, ¿qué es la vida y qué es la muerte?”

-No lo sé, le respondí; pero entiendo que el día en que la loza del sepulcro cubra tus restos y al instante en que tu espíritu comience a transitar por el interminable camino de lo eterno, oirás la primera palabra de verdad en ese asunto.

Un poco más tarde mi amigo cayó mortalmente enfermo, y yo le presté los estériles cuidado de mi ciencia. Era el crepúsculo; una débil luz alumbraba su rostro moribundo; su sensible esposa tenía el corazón hecho pedazos, y sus hijos, agrupados en torno del lecho de muerte, estaban inundados en lágrimas. La siniestra mano de mi amigo reposaba helada sobre la mía; en la diestra tenía la efigie de Cristo, y sus ojos estaban fijos sobre la Cruz. La vida de aquel amigo se apagó de un soplo, y su alma inocente y honrada voló hasta el seno de Dios en alas de fe. Ni un solo día, ni una sola hora, ni un solo instante, su recuerdo ha dejado de vivir en el mío.

Hoy, me toca escribir el prólogo a la Memoria sobre el cultivo del maíz, que, acaso por mis indicaciones, cantó en buena hora el vate inspirado de las montañas antioqueñas”.

Manuel Uribe Ángel”

Domingo, 9 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

Memoria de Gregorio

Médico Manuel Uribe Ángel. Foto Meliton Rodríguez

Así La Voz de Caldas rindió homenaje a los 100 años de nacimiento de este escritor antioqueño. El médico y escritor Manuel Uribe Ángel compartió su infancia con su amigo Gregorio. Manuel destaca el poema más valioso de la obra de Gutiérrez, llamado Memoria sobre el cultivo de maíz en Antioquia. Es un poema que está escrito con costumbres y dichos antioqueños, en el que se relata cada parte de trabajo que tiene el cultivo del maíz. Andrés Calle Noreña, socio antropólogo y docente de la Universidad de Manizales, explica: “Gutiérrez pertenece a los primeros escritores costumbristas. Esta obra tiene un reconocimiento del paisaje, de la actividad del trabajo de la vida de los campesinos. Gregorio Gutiérrez González es muy importante, corresponde con la época de Tomás Carrasquilla y Epifanio Mejía”.

Manuel Uribe Ángel fue escritor científico, político, geógrafo y es llamado el ´padre de la medicina de Antioquia´ y en otras partes del país como Caldas. Lllegó a ser presidente del Estado Soberano de Antioquia (algo así como gobernador en ese entonces) y luego fue senador. Nació en Envigado en 1822 (era 4 años mayor que Gregorio) y murió en Medellín en 1904.

En Manizales se comercializaba su producto Emulsión Uribe Ángel, en  homenaje a este médico. Esta emulsión perteneció a la firma de los Laboratorios Uribe Ángel y a los Hijos de Nicanor Restrepo R.

Jueves, 9 de mayo de 2019. UMCentral. Valentina Arias

Avisos de ayer

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *