Para que se imponga el público

La Voz de Caldas: 1926-2019

En la esquina norte de la Plaza de los Fundadores, donde tiene su casa de habitación el señor Adolfo Márquez, ordenó el Municipio el banqueo de la calle, en una altura de 4 metros más o menos, descubriendo como es natural las alcantarillas, y perjudicando al señor Márquez en su salud, con un foco permanente de infección, peligroso también para la salubridad pública; y en su negocio de maderas, con la dificultad para entrar y salir con ellas.

En vano don Adolfo ha reclamado de todos modos a don Julio Buitrago que fue quien hizo el daño y el perjuicio; en vano ha suplicado a quienes debieran interesarse por la salubridad pública y administrar justicia.

Oigan lo que aconteció:

Desde hace cuatro meses recibió el señor Márquez orden de no usar el excusado ni él ni su familia, hasta tanto que el señor Buitrago componía la alcantarilla, y éste dice que no la compondrá hasta que le llegue el turno. Entre tanto el señor Inspector 29, don Roberto Villegas, notifica al señor Márquez una multa de diez pesos sucesivos, cada 24 horas que permanezca en la calle el foco de infección, abierto por don Julio Buitrago desde hace cuatro meses.

¿Quién debe componer los daños sino el que los hace? ¿Cómo es que le cobran los prejuicios al perjudicado injustamente, y no al dañino que los hizo?

Damos traslado al público de esta clase de procedimientos, pidiendo justicia y llamando la atención al H. Concjo Municipal o a quien corresponda, para que se fingen un poco más en el caso que hacen algunos subalternos del derecho ajeno.

P.D.

Banqueo de una calle Manizales. Tomada del libro Manizales de ayer. Album de fotografías. Villegas Editores

De San Francisco

Abril 30.  VOZ. – Manizales

-Es alarmante el uso de cucas o caucheras en esta población por parte de los muchachos, a ciencia y paciencia de las autoridades. Sabemos que algún Concejo Municipal gravó alguna vez las tiendas en que se expendiera caucho propio para este fin con $100 mensuales. Debería aquí el Honorable Concejo hacer lo mismo.

CORRESPONSAL”.

Lunes, 3 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

Recuerdos del agua

Se dice que en 1854 se construyeron las primeras fuentes públicas comunitarias, en el centro de Manizales. Los ciudadanos de entonces usaban para sus necesidades el agua de las quebradas, charcos y ríos. Algunas (pocas) casas tenían pozos y aljibes o buscaban otros mecanismos para llevar el agua de los nacimientos a sus hogares.

En 1884 se intentó construir el primer acueducto, usando como fuente la quebrada Olivares, pero no había dinero suficiente para financiar el proyecto. Después se buscó aportes por parte de la Nación y a través de la venta de suscripciones para obtener el servicio. La idea tomó fuerza en 1886 cuando desde la quebrada Sacatín (cerca al primer cementerio, en Chipre) se levantó unos conductos que transportaban el agua hasta una cuadra de la Plaza de Bolívar (Palacio Nacional, que estaba en construcción).

Dos años después (1888) el Concejo destinó 400 pesos para arreglar el acueducto e instalar una fuente en la Plaza de Bolívar, agua que provenía de la Quebrada Olivares. Este incipiente acueducto tenía 102 suscriptores (cada uno pagaba 20 centavos mensuales), con 636 llaves arrendadas y 86 fuentes públicas y privadas distribuidas por la ciudad.

Entre 1900-1920 el Concejo compró 800 metros de tubería para reponer la que estaba en la carrera de la Esponsión y para instalar en otros sectores de la ciudad; y ordenó comprar predios con nacimientos de agua, para preservarlos.

En 1922 el Concejo permitió la creación de la Junta del Acueducto Municipal, su fin era dotar a Manizales de un acueducto moderno.

Con los incendios de 1925 y 1926 la empresa Ulen (encargada por el Gobierno Nacional para reconstruir el centro incinerado de la ciudad) planteó levantar un acueducto con mejores condiciones. La crónica de La Voz de Caldas hace referencia a ese proceso inicial de levantar un mejor acueducto y otro tipos de obras, como el banqueo de las calles (allanamiento de un terreno en pendiente en planos escalonados para formar bancales). Ese banqueo fue lo que llevó al rompimiento de la tubería de la casa del señor Márquez.

El nuevo acueducto permitió que el agua llegara a las casas. Ya en la década del 40 se amplió la red de distribución del agua, a través de tanques satélite en distintos barrios (como el de Chipre) y se construyeron los tanques de purificación en la planta de Niza. Entre 1960 y 1970 se construyeron tanques de potabilización y otros tres tanques (en Belén, en Pío XII y en el convento de las Adoratrices). En 1962 nació las Empresas Públicas de Manizales, encargadas de administrar el acueducto, el alcantarillado, aseo, teléfonos, matadero, galerías…

Entre 1970 y 1980 se construye la Planta Luis Prieto Gómez; además comenzó a usarse aguas termales para purificar la del acueducto de Manizales. Entre 1990 y 2000: El Concejo le concedió facultades al alcalde Mauricio Arias Arango para transformar las Empresas Públicas de Manizales. De ahí nació Aguas de Manizales, empresa encargada del acueducto y alcantarillado de Manizales. Entre 2000 y 2019: Aguas de Manizales se vinculó con planes departamentales de Agua (como en Magdalena y Cesar).

El 19 de octubre de 2011 Manizales se quedó sin agua durante 30 días. Un derrumbe afectó los dos tubos (de la planta Luis Prieto) de 28 y 30 pulgadas que conducían el agua a la ciudad; y la planta de Planta Niza estaba cerrada porque le hacían unos arreglos porque también fue afectada por otra ola invernal. El 5 de noviembre de 2011 ocurre otra tragedia. Un tubo de acueducto del barrio Cervantes se rompe y el agua que transportaba genera un derrumbe que mata 48 personas. Aguas de Manizales es demandado por los familiares de las víctimas.

La otra nota breve (De San Francisco) hace referencia a un juego infantil muy popular en aquella época. Consistía en un madera en forma de Y al que se le instalaba una tira de caucho en cada punta de la Y para lanzar piedras a las personas (como un proyectil). En San Francisco (hoy Chinchiná) este juego preocupaba a las autoridades.

Cauchera. Foto Mercado Libre

Viernes, 2 de mayo de 2019. UMCentral. Santiago Carmona

Avisos de ayer

Studebaker Corporation fue un fabricante de automóviles estadounidense. Fue fundada en 1910 por Henry y Clem Studebaker en South Bend Indiana. Desde 1736 Peter Studebaker, bisabuelo de los fundadores, empezó creando carruajes y carrozas. En 1929 la compañía entró en quiebra y en 1954 la empresa fue vendida a Packard.

Dice la WRadio que el domingo 19 de octubre 1899 (el mismo día que estalló la Guerra de los Mil Días) rodó por las calles de Medellín un ´curioso artefacto de color rojo´. Era un último modelo de la marca francesa Dion Bouton, ´de combustión por gasolina e iniciación con manivela, arranque por cadenas que lo movían a jalones y se varaba a trechos. Tenía capacidad para 3 personas (la gente decía que era para cinco: tres encima y dos empujando) y su velocidad máxima era de 25 kilómetros por hora´. Este fue el primer carro que transitó por las carreteras de Colombia. Su dueño era Carlos Coroliano Amador Fernández, y lo trajo desde Francia (con conductor incluido y varias latas de gasolina). Hoy del carro no quedan rastros.

El primer carro que rodó por las calles de Medellín. Foto Colprensa

José Delfín Palacio, del portal aranzazualdia.com, sostiene que los historiadores siempre han dicho ´que el primer automóvil en Manizales, fue un Ford que llegó en 1912 a lomo de mula desde Medellín´. En el artículo En Manizales, el primer estartazo (periódico El Tiempo, 21 de agosto 1996) se da otra versión. Informa que en 1896 el patriarca de la familia Samper, de Manizales, dio inicio a la historia del automóvil en Colombia: A Barranquilla llegó desarmado, proveniente de un puerto francés, el primer automóvil. Luego navegó por el río Magdalena hasta ser desembarcado en Honda. Y desde Honda fue transportado, a lomo de mula, para arribar a Manizales por el viejo camino de La Elvira. Se desconoce qué tipo o marca de automóvil era.

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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