Los esclavos del Siglo XX

La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

Con verdadera extrañeza hemos leído en su importante nota de veintiocho de los corrientes, nota que representa naturalmente la opinión de la directiva, que se apoya en todas sus partes el criterio seguido por la Asamblea de Boyacá respecto al enganche de peones boyacenses para obras públicas en otros departamentos.

Que los salarios en esa región del país ha sido y son exiguos, que existen todavía prácticamente la esclavitud y la extorsión proletaria que ese pobre pueblo sufrido, analfabeta y rural, soporta la garra inmisericorde de grandes propietarios, que tienen acaparado el suelo, que tienen prerrogativas con sabor de tiempos idos de colonia y con reminiscencias de inquisidores, todo eso es cierto y todo eso lo sabe un periódico libre y emancipado y todavía a esta hora se quiere ayudar a conservar el yugo sobre los hombros de ese pueblo.

Y esto lo dice un recio periodista que tiene sus pujos de socialismo y sus ribetes de amigo de las clases proletarias. Que no tengan derecho esos pueblos oprimidos de ir a buscar el sol a campo abierto donde soplan más amplios horizontes, donde circulan más ideas, esos ojos opacados con la eterna vegetación paramuna puedan aspirar a nuevos halagos, que esa sangre no pueda hincharse bajo la canícula del trópico y ver las inquietudes de los que oyen el paso de las locomotoras, el palpitar de los motores, el crujir de las calderas de vapor, que solo puedan aspirar a entropar hoy o el año entrante en la muda, en rumiante caravana que va en pos de un milagro, después de haber hecho el milagro de reunir unos cuantos centavos, a base de jornales de miseria y de raciones de hambre.

Esto fuera de que la opinión del único periódico que se publica hoy en la ciudad, enteramente reñida con lo que están llevando a cabo la Gobernación, los ferrocarriles y los cables de Caldas, por medio de sus agentes entorpecerá una labor que a todas luces es beneficiosa.

Si Boyacá está construyendo sus líneas férreas y necesita brazos, sus propios brazos, que en buena hora los ocupe, más aún creemos que en justicia debe ocuparlos, pero no con raciones de hambre; que no se entropen electores inconscientes sino obreros dignos, que se tenga presente que el avance de la civilización impone ciertos cambios de frente, que la vida nueva exige nuevos gastos y por tanto mayores salarios, mayor confort. Si determinadas regiones no quieren o no pueden pagar el trabajo en lo que hoy vale, que vean resignadas como se despueblan sus campos y cómo sus hijos van, no a llevarse nada de lo suyo, sino a traerle nuevas ideas y a enriquecer en otros linderos, los pobres haberes comarcanos.

J. HOYOS.

Foto de portada de Caracol Noticias (no iba con el texto)

Sábado, 1 de mayo de 1926. La Voz de Caldas

Esclavitud

Recolector de café. Foto periódico El Campesino

Sigue el llamado de guerra del gobierno de Boyacá en contra de los gobiernos de Antioquia y Caldas, por la acción de los empresarios paisas de enganchar obreros boyacenses para sus departamentos. Argumentan las autoridades asentadas en Tunja que este enganche ha perjudicado su economía y ha llevado a la despoblación de los pueblos del altiplano. Por eso la Asamblea de Boyacá le escribió, el 23 de abril de 1926, un telegrama al presidente de Colombia, Pedro Nel Ospina. En ese telegrama denuncia que se está dando un alarmante movimiento de despoblación `merced a clandestinas gestiones del elemento oficial y de empresas particulares de otras secciones del país´.

Por lo anterior, la Asamblea resolvió: 1. `Excitar vivamente al pueblo boyacense a un movimiento de protesta capaz de poner coto al vergonzante desfile de familias boyacenses hacia lugares remotos y desconocidos´. 2. Decirle al Presidente de la República que su falta de apoyo a Boyacá ´no armoniza ni con la verdad de los hechos ni con la política oficial desarrollada para con el trabajador boyacense a quien se conserva sistemáticamente el salario bajo que hoy se considera como causa de la fingida rebeldía de nuestro proletariado´ y 3. Pedir al Gobierno Departamental que frene a los emisarios (sobre todo antioqueños y caldenses) para que no comercialicen `con nuestros jornaleros, se abstengan de adelantar sus odiosas gestiones, si no quieren que el pueblo defienda por vías de hecho sus fueros de legendaria dignidad´.

ContextoA inicios del siglo XX en Antioquia y Caldas se construían carreteras, ferrocarriles, cables aéreos, se expandían los cultivos del café y el sector minero. Pero existe escasez de brazos para el trabajo rural. Esta situación lleva a que los empresarios recluten trabajadores en Boyacá. Acción que aumenta los sentimientos regionalistas y los resentimientos entre departamentos, cuando aún el país no había olvidado las guerras civiles del siglo XIX que enfrentaron dirigentes (conservadores y liberales) de estas regiones.

Esta escasez obligó a los empresarios a reclutar gentes de otras regiones y a aumentar el precio de los jornales. Si en tiempo normal se necesitaba una persona por hectárea de café, en época de cosecha se quintuplicaba esta demanda. En aquel entonces Boyacá tenía mucha población pero escaza oferta laboral, salarios muy bajos y sus tierras productivas estaban concentradas en pocos propietarios; además vivía un periodo de violencia política.

Miércoles, 1 de mayo de 2019. UMCentral. Santiago Carmona

Avisos de ayer

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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