El Departamento del Quindío

La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

En uno de los diarios de la ciudad de Cali, en la primera página, a grandes títulos, hemos visto publicada la noticia de que varios dirigentes del Quindío están interesados en pedir al Congreso la creación del departamento del Quindío, con capital en Armenia o en Pereira.
Si al colega del Valle le causa visible regocijo esa noticia, a nosotros nos causa la más absoluta indiferencia, porque en el caso de que se llevara a la realidad aquella pretensión, el departamento de Caldas conservaría siempre su fisonomía política y en proporción a su territorio sería, igualmente, uno de los más ricos y prósperos de Colombia.
Además, no creemos que las ocho ciudades que componen el Quindío satisfagan todos los requisitos constitucionales para solicitar con buen suceso, su erección en Departamento.
Según el Acto Legislativo número 3 de 1910, es necesario satisfacer estas condiciones:
a)-Que lo soliciten las tres cuartas partes de los concejeros municipales de la comarca que ha de formar el nuevo Departamento.

b)-Que el nuevo Departamento tenga por lo menos 250.000 habitantes y $250.000 oro de renta anual.

c)-Que aquel o aquellos de que fuere segregado, quede, cada uno, con una población de 250.000 habitantes, por lo menos, y con una renta anual no menor de $250.000.

d)-Que la creación sea decretada por una ley aprobada por dos legislaturas anuales sucesivas.

Las rentas departamentales del Quindío produjeron el año pasado, según el promedio que hemos sacado de los datos correspondientes al último semestre, la respetable cantidad de un millón, mil ochocientos veinticuatro pesos oro. De manera que desde el punto de vista fiscal, las poblaciones del Quindío, empezando por la de Pereira, tienen fuerza para constituirse por sí solas un Departamento, muy rico por cierto. También el solo municipio de Manizales podría constituir por sí solo un Departamento, pues el producido de sus rentas anuales –licores, tabaco y degüello– sobrepasa de quinientos mil pesos, si solamente hubiera de atenderse a la condición fiscal.
Pero la condición política indispensable, la del número de 250.000 habitantes, no la satisfacen aquellas ciudades juntas.
Según el último censo aprobado las ciudades que forman el Quindío –Pereira, Armenia, Calarcá, Filandia, Montenegro, Salento, Quimbaya, Circasia y Colón,– dan un total de habitantes de 91.042 solamente. Ni siquiera, pues, se aproxima al número requerido.
Pero se dirá –y en este caso por los interesados del Quindío– que podría ajustarse el número de habitantes exigido por el Acto Legislativo número 3 de 1910, tomando una regiones del departamento del Valle, las del norte, que no andan por cierto muy contentas con la administración de Cali. Esto tampoco se podría, porque en tal caso el departamento del Valle, con la segregación de los correspondientes municipios, no quedaría con el número de habitantes que la Constitución exige. Los habitantes que faltan para completar el número son 159.000, que restados de los 272.000 habitantes del departamento del Valle, le dejarían a este un total solamente de 113.000 habitantes.
De manera que con la creación del departamento del Quindío, anunciada con títulos de cartel por uno de los diarios de la ciudad de Cali, no es el departamento de Caldas el que pierde, sino el muy próspero departamento del Valle.

Lunes, 26 de abril de 1926. La Voz de Caldas

Historia de Caldas

Antes de la invasión española, estas tierras del llamado Eje Cafetero fueron habitadas por diversas comunidades indígenas (Armados, Paucuras, Pícaras, Carrapas, Ansermas, Quimbaya, Pijaos…). En el siglo XVI invadieron los españoles y comenzaron a fundar poblados (el primero fue Anserma, en 1539). En el siglo XIX se da la colonización antioqueña, cuando habitantes del llamado Estado Soberano de Antioquia, emigran al sur. En 1849 esos emigrantes fundan la ciudad de Manizales.

En 1858 el presidente Mariano Ospina Rodríguez insinuó por primera vez la idea de crear un departamento al sur de Antioquia. Algunos proponen llamarlo Departamento de Sur.

El gobierno del presidente Rafael Reyes (1904-1909) ordenó crear los departamentos de Atlántico, Huila, Valle del Cauca y Norte de Santander; para la región cafetera del sur propuso denominarlo departamento de Los Andes, nombre vetado por diputados de Cauca quienes pedían que se llamara Caldas (en homenaje al sabio Francisco José de Caldas, nacido en Popayán) y por los diputados de Antioquia, quienes querían que se llamara Córdova (en homenaje al prócer antioqueño José María Córdova).​ Por mayoría gana el nombre de Caldas. Así quedó registrado en la ley Nro. 17 del 11 de abril de 1905, en su artículo 3º: “Créase el Departamento de Caldas, entre los departamentos de Antioquia y Cauca, cuyo territorio estará delimitado así: El río Arma desde su nacimiento hasta el río Cauca; este aguas arriba hasta la quebrada de Arquía, que es el límite de la provincia de Marmato, por lo límites legales que hoy tienen, como también la Provincia del Sur del Departamento de Antioquia. Parágrafo. La capital de este departamento será la ciudad de Manizales”.

Caldas inició su desarrollo a través de la construcción de cables aéreos, del ferrocarril, de sus cultivos de café… Pero este desarrollo generó conflictos entre los conservadores de Caldas y Antioquia contra los liberales de otros departamentos, roces que llevaron, además, a un sentimiento regionalista perverso (en este caso entre Caldas y Valle del Cauca). Desde la misma creación del departamento de Caldas comenzaron las intrigas para generar más divisiones geográficas. Muchos anhelaban que Caldas se fraccionara en Armenia y Pereira, y que igual sucediera con el departamento del Valle del Cauca, para tener control sobre las decisiones y el control de los dineros que financiaban las diferentes obras para el progreso de la región.

La división de Caldas se da finalmente cuando el 1 de julio de 1966 se crea el departamento del Quindío, y el 1 de diciembre de 1966 se crea el departamento de Risaralda.

Viernes, 26 de abril de 2019. UMCentral. Sergio Luis Gutiérrez Peláez

Avisos de ayer

Se anuncia las últimas funciones de esta película el miércoles 28 de abril y jueves 29 de abril de 1926 en el Teatro Manizales. La página proimagenescolombia.com informa que Bajo el cielo antioqueño es un drama romántico costumbrista. Narra la historia de Lina, una colegiala que sostiene contra la voluntad de su padre, un romance con Álvaro, joven bohemio. Los novios huyen de la vigilancia paterna, pero en la estación de tren una mendiga herida previene a Lina sobre el error que van a cometer. Álvaro le venda la herida a la mendiga con un pañuelo en el cual van inscritas sus iniciales y ella, agradecida, le regala sus joyas. Pero luego la mendiga es asesinada, su cadáver aparece con el pañuelo de Álvaro, quien es sindicado del crimen. Álvaro calla para proteger a Lina, pero ella, por encima de su honor, confiesa la verdad. Álvaro, ya inocente, encuentra oro y termina felizmente casado por poder con Lina.

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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