Sobre la carretera de Manizales al Mar

La Voz de Caldas: 1926-2019

“Manizales, marzo 18 de 1926,

Señor doctor don Victor M. Giraldo. La ciudad.

Tengo mucho gusto en referirme a su atenta nota de esta misma fecha por la cual pide usted mi opinión sobre el muy importante proyecto sometido por usted a la consideración del señor Secretario de Hacienda relativo a la carretera de esta ciudad al Mar.

La ruta que usted inisinúa es tan indicada para una salida al Pacífico que yo abrigo la seguridad de que en época no muy remota se construirá por ella un ferrocarril. La caretera en éste, como en muchos otros casos nuestros, es una solución de posibilidad inmediata por estar al alcance de las capacidades del fisco departamental. Ella anticipará la época en que deba ser realizable el ferrocarril, desarrollando activamente la región, facilitará a su tiempo la construcción de la línea férrea y quedará finalmente como lazo de unión entre los puntos intermedios y las estaciones y para el intenso movimiento local de pasajeros y carga.

Por otra parte el presupuesto podría reducirse considerablemente: Del millón de pesos- en números redondos- que usted calcula, puede suponerse que entre la Nación y la Intendencia costean los $300.000 que valdría el trayecto que queda fuera del territorio del Departamento, y lo que le queda a éste por construir talvez pudiera presuponerse a la mitad del precio que usted asigna- aunque fuera para complementar más tarde el trabajo-. Tendremos así que con $350.000 y con solicitar el contingente de la Nación y la Intendencia podría realizarse en la próxima vigencia la importantísima obra que nos ocupa.

La carretera podría bifurcarse en un punto conveniente para ir a Itsmina y a Quibdó y dar así salída hacia el Pacifico y hacia el Atlántico.

Aprovechando la ocasión para felicitar efusivamente a usted por su muy acertado y patriótico proyecto quedo su muy atto. Servidor,

S. OSPINA R”.

Estación Central de Cables Aéreos y del Ferrocarril de Caldas. Crosquis de La Voz de Caldas

Nota: Este croquis venía con la nota de La Voz de Caldas, venía con el texto: Estación Central de Cables Aéreos y del Ferrocarril de Caldas en Maizales. La foto de portada es de un viaje por la carretera Manizales a Buenaventura (no iba con el texto)

 

Sábado, 17 de abril de 1926. La Voz de Caldas

Siglo XXI, aún muy incomunicados

Una carretera que uniera a Manizales con el mar del Pacífico chocoano fue un sueño que nunca se llevó a cabo. Los municipios de Apia y El Santuario (en ese entonces del departamento de Caldas, hoy de Risaralda) por su cercanía a la frontera de la intendencia del Chocó (hoy departamento) ejercieron presión para que esa carretera pasara por sus territorios.

El texto Pioneros de la ruta al pacífico colombiano (del portal Enamórate del Choco) dice que “en 1926 los habitantes de Apia conformaron una Junta Pro carretera con el apoyo del intendente del Chocó Vicente Martínez; los santuareños por su parte, conformaron otra junta que organizó veladas, serenatas y hasta bailes con tarjetas de invitación en la zona de tolerancia, con la venia hasta de las señoras, pues se trataba de la noble causa de la carretera al mar. El Concejo de Santuario envió un comunicado a la Asamblea de Caldas mostrando la importancia de ese proyecto: `estamos colocados a la entrada precisa de una región que nadie conoce, que permanece ignorada y descuidada y que si nosotros los caldenses lográramos dominar, encontraríamos allí todas las riquezas naturales de que carecemos…´. Se refería al Chocó, a sus riquezas y su salida al Océano Pacífico y Atlántico.

Agrega el documento que el 5 de agosto de 1930 se inauguró el primer trecho de la carretera al Pacífico que iba de La Virginia hasta el río Mapa (Santuario). El gobernador de Caldas de entonces, Daniel Gutiérrez Arango, se reunió con las autoridades de Santuario y Apía, a orillas del río y se sirvió un espléndido almuerzo matizado con discursos llenos de esperanza. En septiembre de ese mismo año, se reunió en Manizales una convención intermunicipal para estudiar la comunicación de Caldas con el Chocó y el Pacífico. Asistieron los señores Sergio Abadía A. propietario del periódico El Heraldo (de Istmica, Chocó) y el ingeniero Antonio Bonilla G. (de Tadó, Chocó). Se propuso una vía que fuera desde La Virginia, pasara por Santuario, Apía, Pueblo Rico, Santa Cecilia, Guarapo y Playa Rica, hasta Istmica (en Chocó).

Poca atención prestó Manizales a las inquietudes de Apía y Santuario. Ante el silencio oficial Fernando Pérez, Jorge Gartner y Gilberto Lenis iniciaron un movimiento de anexión al Valle, que en algo movió el interés de la capital departamental.

Durante la gobernación de Gustavo Sierra Ochoa la ruta llegó a la aldea de Santa Cecilia (municipio de Pueblo Rico); por la acción de la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales y del ingeniero Gustavo Robledo Isaza la vía avanzó hasta el sitio de Las Ánimas (corregimiento de Tadó, en Chocó) y el proyecto se detuvo, al igual que el puerto de Tribugá sobre el océano Pacífico..

“Con el paso del tiempo y la aparición de los enormes cargueros que cruzan el canal de Panamá, las expectativas sobre una gran vía que lleve la carga del Eje Cafetero a un puerto en la costa chocoana se han ido postergando; lo que se tuvo como un gran sueño parece diluirse, pues Antioquia está saliendo adelante con su salida al Pacífico mientras los planes del fraccionado Eje Cafetero siguen acumulando polvo en los archivos oficiales”, puntualiza el documento.

Hoy, se adelantan trabajos para mejorar las vía terrestre entre Risaralda y Chocó. Y desde 2014 se realiza la Concesión Autopista Conexión Pacífico Tres (con construcción de túneles, carreteras y puentes para hacer vías 4G). Se busca conectar el occidente del país con el puerto de Buenaventura (Pacífico vallecaucano). Se espera que en el 2020 el megaproyecto sea entregado. Información tomada de expovirtuales.gov.co

Miércoles, 17 de abril de 2019. UMCentral. Sofía Quintero Ramos

 

Avisos de ayer

El señor Camargo vendía las novedades tecnológicas de la época, y dedicaba a la tipografía Blanco y Negro (su sede estaba donde hoy opera el Palacio Nacional). Allí se imprimieron libros famosos, como Historia de la ciudad de Manizales, del padre Fabo de María (1873-1933) y Alma helénica, del poeta Juan Bautista Jaramillo Meza (1892-1978). La tipografía cambió de sede porque el incendio del 20 de marzo de 1926 consumió su primer local.

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas

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