“Un Alcalde…

La Voz de Caldas: 1926-2019

“Un vecino San Francisco y quien está decidido a responder con su nombre de lo que nos ha dicho sobre el Alcalde de San Francisco nos ha manifestado lo siguiente:

En conocimiento del señor Gobernador se han puesto veinte abusos de autoridad que ha cometido en el corto periodo de solo veinte días, entre los cuales se cuenta extralimitación de funciones, el Gobernador -dice el informante- prometió hacer cesar el cúmulo de desaciertos que se están verificando en aquella oficina, en el menor término posible. No es justo -añade- que una población tan importante como es hoy San Francisco esté presidida por personas a quien seguramente sus muchos años llevan a cometer tales desaciertos administrativos, provenientes, no de su falta de honorabilidad porque si es justo reconocer que el señor Alcalde es honorabilísimo, sino por el ningún conocimiento que tiene de las leyes y ordenanzas que le indican lo que debe hacer un Alcalde. Además -termina el informante- es muy frecuente que el señor Alcalde abandone su puesto y se va a la ciudad de Santa Rosa en los días en que hay allí juegos de gallo, con lo cual la administración pública de San Francisco padece los más indecibles quebrantos.

Ojalá -es deseo de nuestros informantes que vino solo a eso a nombre del concejo- que el señor Gobernador designe a un hombre versadísimo para la Alcaldía de San Francisco, lo que cual se podría hacer pues el Concejo ofrece ponerle un sobresueldo muy bueno, lo mismo que al Secretario y al Oficial escribiente, un hombre de criterio ilustrado y recto. Y a San Francisco es digno de eso”.

“Cuatro palabras con el señor Gobernador

Gerardo Arias Mejía, gobernador de Caldas, 1926. Foto La Voz de Caldas

-¿Es verdad que renunció usted, según lo anuncia un telegrama que publicó el sábado este periódico?

-Sí, señor. El ocho de este mes presenté renuncia irrevocable, y más tarde pedí al Ministerio que me despachara pronto esa renuncia, pues tengo urgente necesidad de retirarme.

-¿Y si se le propusieran que retira la renuncia?

-Eso no es posible. Y nada ni nadie me hará revocar la resolución de retirarme. Ya esto preparando el informe que rendiré a los caldenses sobre las labores del gobierno que he presidido.

-Puede decirnos algo del incidente de traviesas?

-No señor; no quiero volver a tratar de ese asunto, que deja una gran doctrina. Y no quiero hablar, no obstante que hay muchas cosas para rectificar, como eso de que el Pacífico nos prestó diez kilómetros de rieles, que nos propusieron partir los polines cuando fue todo lo contrario: nosotros propusimos, etc. Y además, eso de que hicieron saber el arreglo del asunto el seis, cuando el mismo General Vásquez Cobo dice que ordenó el siete que dejaran pasar los polines. Es decir, cuando ya había pasado aquí toda la manifestación de protesta, pues la noticia de la solución favorable se supo por la noche de ese día siete. Pero, repito, este asunto hay que arrimarlo”.

Lunes, 12 de abril de 1926. La Voz de Caldas

 

Renuncias

Aquel abril de 1926 estuvo polémico por dos renuncias. La más importante fue la del gobernador de Caldas, Gerardo Arias Mejía, quie renuncia ante el presidente de Colombia, el general Pedro Nel Ospina, por el problema presentado con las traviesas para poder finalizar el Ferrocarril de Caldas. Lo hizo porque el gerente del Ferrocarril del Pacífico, el general Alfredo Vásquez Cobo, no permitió que estas traviesas (palos de madera transversales al eje de la vía férrea que sirven para unir los dos carriles de hierro) fueran transportadas de Buenaventura a San Francisco (hoy Chinchiná) para unir este poblaco con Manizales. El 8 de abril de 1926 Arias le envió la carta de renuncia al presidente Ospina, en uno de cuyos aparte decía: “(…) me veo en el penoso caso de manifestarle que si no se permitiere que las traviesas que tenemos en Buenaventura sean transportadas cuanto antes, sírvase su Excelencia hacer que el Ministerio considere mi renuncia irrevocable del cargo de gobernador”. Y efectivamente el Ministerio de Gobierno aceptó su renuncia.

Arias fue gobernador desde el 21 de agosto de 1923 al 30 de abril de 1926. Luego volvió al cargo entre el 1 de marzo al 13 de agosto de 1948. Luego de su renuncia en 1926 fue reemplazado por el gobernador Francisco José Ocampo Londoño, quien estuvo hasta 2 de diciembre de 1926.

El otro caso tiene que ver con las denuncias contra el alcalde de San Francisco (hoy Chinchiná), las que generaron molestias en la ciudadanía del vecino municipio.

En 1857 colonos antioqueños llegaron a un poblado y el 2 de abril de ese año fundaroron a San Francisco. Esos colonos fueron Candelario Rodríguez, Fermín López, Marcos Cardona, Gregorio y Francisco Restrepo.​ Antes de los antioqueños, el territorio era habitado por los indios Quimbaya. El 26 de abril de 1930 la Asamblea de Caldas se le cambió el nombre de San Francisco por el de Chinchiná, que idioma quimbaya significa Río de Oro.

Jueves, 11 de abril de 2019. UMCEntral

Avisos de ayer

Una Manizales que progresaba necesitaba una segunda Catedral y así fue como la Junta de Reconstrucción de la ciudad emprendió la tarea de edificarla, “Hagamos una Catedral de tales magnitudes que las futuras generaciones nos llamen locos”, dijo en ese entonces el coordinador de la Junta, don Miguel Gutiérrez, como relata el libro Caldas 100 años.

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas

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