Sexo en adultos mayores

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El acto sexual es un proceso natural, una exploración que empieza en la niñez y llega a la vejez, tiempo en el que vuelven los tabús, el miedo y la inseguridad. Esto no es problema para parejas de la tercera edad que siguen explorando y obteniendo placer en sus encuentros. Ese es el caso de Fabio Zapata Giraldo y Rosa Vargas Bañol.

Hace 48 años se casaron. No se pierden la telenovela Elif, les encanta la arepa con mantequilla y el tinto bien oscuro. No falta la rezada del rosario cada noche y la misa los domingos. Él, coqueto pero serio; ella, hablantinosa y risueña. Fabio  no cambia la comodidad de las sudaderas, al contrario de Rosa, quien siempre lleva sus jeans y pantalones a la moda.

Salud

La sexualidad debe vivirse, como en todas las épocas, con comprensión y aceptación. Hoy en día, el llamado es a superar los prejuicios de ver a los ancianos como personas sin interés sexual, como abuelitos que solo leen el periódico y juegan cartas, o que cocinan y cuidan a sus nietos.

Según el deportólogo Luis Hernando Arboleda Naranjo, las relaciones sexuales constituyen la segunda actividad más importante para conservar la juventud, después del ejercicio físico y mental. De hecho, redunda en beneficios para el corazón porque reduce el riesgo de padecer hipertensión y otros problemas similares. Por otro lado, indica que el esfuerzo pélvico ayuda con la circulación de sangre en la próstata; y en el caso de las mujeres, les merma la resequedad vaginal luego de la menopausia.

No obstante, Arboleda añade que los adultos mayores deben tener un cuidado especial cuando tienen relaciones sexuales, pues la piel está frágil y pueden sufrir lesiones. Recomienda cuidarse del sobre esfuerzo para evitar problemas cardiacos o lesiones momentáneas en la eyaculación.

Según Rosa Vargas y Fabio Zapata, la clave está en nunca dejar apagar la llama y picardía.

Dos veces por semana

“Yo tengo relaciones con mi esposa porque así se sigue cultivando el amor y se vive mejor en compañía del ser más amado”, dice Fabio Zapata, de 75 años. Mientras que Rosa Vargas, su esposa, cuenta que tratan de practicarlo una o dos veces por semana. “Él es un poco más activo que yo, pero por la edad, no lo practicamos diario”. Ella piensa que la llama y el deseo siempre conspiran a su favor; si están tristes o enfadados, tratan de remediarlo “haciendo el amor, con cariños y detalles”.

Vargas comenta que a ella no le interesa si su esposo tiene un buen aspecto físico o no, que esas cosas, con la edad, van perdiendo el interés, que Fabio “no es que dure mucho tiempo en el acto”, alrededor de dos a tres minutos, pero es suficiente para los dos.

“Es un viejo loco, quien lo ve ahí todo serio. Él es mi amigo, mi amante, mi todo. Él sabe cómo convencerme, a veces me lleva algún detalle o un cafecito, me da de esos besos que son tan románticos, y yo caigo redondita”, comenta Rosa.

Shirley Zussman es la sexóloga más anciana del mundo, tiene 100 años de edad y vive en Nueva York. Para ella, el sexo hoy en día se ha convertido en una competición, “tienes que ser bueno en la cama y si esto no se logra, entonces el cuerpo provoca tensión y ansiedad y no nos deja sentir”. También afirma que  la sociedad ve el sexo como un coito, no como una amplia línea de experiencias.

Rosa Vargas y Fabio Zapata llevan 48 años casados.

Compinchería, la clave

Para que el sexo funcione, debe haber complicidad en la pareja. Rosa y Fabio piensan que los expertos tienen la razón, pero ellos persiguen más su instinto y su deseo. “Yo he asistido al ginecólogo y le comento mi situación con mi esposo, entonces me recomienda realizar ejercicios para mi zona vaginal, pero la verdad, a mí se me olvida. A mi esposo le dicen que se ayude con unos medicamentos y que tenga cuidado con el corazón”, dice Vargas.

Zapata, por su parte, cuenta que a Rosa le da esos besitos que tanto le gustan. “La verdad, yo no le paro bolas a eso de que tiene arrugas o si tiene pelos, uno a esta edad solo le importa el momento. Por mi parte, terminar lo que empecé y que no se me acaben las fuerzas”.

Adriana Arcila Rivera, médica terapeuta sexual, comenta que entender la sexualidad del anciano teniendo como referencia la sexualidad del joven es construir una verdad científica de un prejuicio social. Añade que lo cierto es que los ancianos han practicado, practican y practicarán sexo y por tanto, los profesionales de la salud deben estar preparados para abordar este tema con ellos.

DESTACADO

Diversos estudios realizados por especialistas de las universidades de Oxford y Conventry, en el Reino Unido, han analizado las relaciones entre la frecuencia de la actividad sexual y las habilidades cognitivas en personas mayores de 50 años. Uno de ellos, publicado en 2016, se basó en un conjunto de 6.833 personas de hasta 89 años, que forman parte del llamado Estudio Longitudinal Inglés sobre el Envejecimiento. Encontró “asociaciones significativas” entre la vida sexual y la capacidad cognitiva, valorada esta última en función de la posibilidad de recordar palabras y desarrollar secuencias de números. Un año después con otro trabajo realizado por ellos se llegó a conclusiones parecidas, observando con mayor detalle el caso de 73 personas dentro del mismo rango de edad: “los hombres y mujeres mayores que practican una actividad sexual de forma regular tienen un mejor funcionamiento cognitivo que quienes no lo practican o que quienes lo hacen con poca frecuencia”.

La actividad sexual libera oxitocina y endorfinas, sustancias que producen efectos anestésicos y de bienestar. Por ello, en general el sexo calma el dolor, también la ansiedad, y ayuda a dormir mejor. 

 

Texto y fotos por: Daniela Henao Gómez

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