Editorial-La decisión irremediable e irrevocable

Chinchiná La Voz de Caldas: 1926-2019

“El patriotismo, no significa la renunciación a los derechos de las regiones en bien del interés común.

No entendemos cómo podría concebirse la patria grande sin el conjunto de esas regiones, y sin atender los intereses de cada una de ellas, descuidando sus derechos y oponiéndose a sus aspirantes.

El país, la Nación, no vale, no tiene representación en la existencia de cosas positivas, sin el conjunto armónico de pequeñas regiones, que en el lenguaje de la ciencia política se llaman municipios y departamentos.

Por consiguiente, es de lógica elemental que no puede hablarse del interés grande sin atender al pequeño, y que cuando en los papeles oficiales se dice que debemos posponer nuestras aspiraciones en bien de los intereses de la patria, lo que quieren decirnos en verba clara es que en bien de otra región más grata a las altas esferas del gobierno central, pospongamos las nuestras, porque como antes hemos dicho y sostenido, la patria es la reunión de municipios y departamentos, sin los cuales no podría ella nunca existir.

¿Dónde empieza la patria? En el hogar primero, en el municipio después, en el Departamento luego, y termina a los linderos del conjunto.

Este y no otro (cualquiera otro sería una impostura) es el verdadero proceso de esa imagen que nos hemos formado con el nombre de patria, y a la cual le rendimos tributo de adhesión y respeto.

En estas consideraciones y con el criterio de la mayor energía, debemos los caldenses asistir a la lucha que desde Bogotá nos quieren proponer los altos funcionarios para que declinemos nuestras aspiraciones de progreso y nuestras necesidades en el beneficio exclusivo de regiones que están gastando en grandes obras que las favorecen los dineros aportados por el conjunto.

El derecho nuestro no puede ser a ninguno inferior, y menos cuando lo abonamos y cultivamos en el fruto de nuestro propio esfuerzo. Nuestras necesidades son inmediatas y no pueden esperar a que los altos funcionarios que residen en Bogotá, entren en un moroso proceso de análisis, que a ellos no les importa porque son muy nuestras.

El Departamento ha comprado unas traviesas en Buenaventura para el Ferrocarril de Caldas, y el gerente del Ferrocarril del Pacífico no las deja traer  “ni en trenes propios ni extraños”, y para ello invocan el patriotismo y el interés común. Nos conoce poco el general Vásquez Cobo. Ignora que en el pueblo de Caldas hay la decisión absoluta, irremediable y irrevocable de ir a Buenaventura a libertar las traviesas que nos tienen secuestradas”.

 

“La caricatura

Mañana (6 de abril) publicaremos una ingeniosísima caricatura del Ferrocarril de Caldas con motivo de no haber llegado a San Francisco al vencimiento de los sesenta días, según promesa formal del gobierno departamental y de los ingenieros.

Periodicamente publicaremos otras caricaturas para lo cual hemos adelantado un arreglo formal con don Arturo Patiño Callejas, caricaturista de ingenio y de inteligencia quien es autor de la que mañana publicaremos”.

Desde un día antes, La Voz de Caldas anunció la publicación de esta caricatura de Arturo Patiño Callejas. Una de las primeras en la historia de la caricatura caldenses en el siglo XX

 

 

Martes, 6 de abril de 1926. La Voz de Caldas

La malquerencia de Vásquez Cobo

Hace 93 años el panorama político caldense ardía. Luego del incendio del 20 de marzo de 1926 todo se complicó porque la promesa de unir a Manizales con San Francisco (hoy Chinchiná) no se cumplió. Una de las razones de este incumplimiento se dio porque el general Alfredo Vásquez Cobo, gerente del Ferrocarril del Pacífico, frenó el envío de las traviesas desde Buenaventura a Caldas para finalizar el Ferrocarril de Caldas. Vásquez llegó a decir que las traviesas que había en Buenaventura, así fueran caldenses, no se entregaban hasta que el Ferrocarril del Pacífico quedara completamente abastecido.

¿Qué son las traviesas o durmientes? Son los palos de madera comino transversales al eje de la vía férrea que sirven para unir los dos carriles de hierro, están traviesas su instalan sobre el piso de grava. El Ferrocarril de Caldas le compró a Estados Unidos 10.000 traviesas y otras 86.000 a unos poblados del pacífico colombiano. Fueron entregadas en el puerto de Buenaventura (Valle del Cauca) y debieron ser transportadas por el Ferrocarril del Pacífico hasta San Francisco para continuar la línea férrea que llegaría a Manizales, pero el general Vásquez retardó el envío con la intención de quitar impulso al progreso de Caldas, se asegura en el artículo Rieles y montañas: cuando el Eje Cafetero empezó a marchar sobre ruedas, de Ricardo de los Ríos Tobón.

El militar Alfredo Vásquez fue líder del Partido Conservador en la Guerra de los Mil Días (1899-1902) y en la guerra de Colombia contra Perú (1932). Fue Ministro de Guerra (1903-1904 y 1909), Ministro de Relaciones Exteriores (1906-1908), Ministro de Instrucción Pública (1921-1922) y uno de los responsables de la separación de Panamá de Colombia (1903). Peleó con el Partido Conservador porque este colectivo apoyó la candidatura presidencial de Pedro Nel Ospina (1922-1926), por eso Vásquez respaldó al liberal Benjamín Herrera, quien fue derrotado. Esta decisión llevó a que tuviera como enemigos a los líderes conservadores, que en Caldas eran la mayoría, entre ellos Aquilino Villegas.

Esa supuesta malquerencia hacia Caldas tuvo otro antecedente. Siendo ministro de Guerra en el gobierno del dictador Rafael Reyes (1904-1909), según el historiador Álvaro Gärtner en su libro Los místeres de las minas, Alfredo Vásquez y su hermano Eduardo despojaron de sus derechos “a numerosos mineros de oro de la provincia de Marmato durante los primeros decenios del siglo XX”.

Además de ser gerente del Ferrocarril del Pacífico, Vásquez aspiró a la presidencia de Colombia para el periodo 1926-1930 y para el periodo 1930-1934, pero fracasó en ambas postulaciones al no tener el respaldo de muchos políticos conservadores, entre ellos los caldenses.  Murió de enfermedad en 1941.

Solo en septiembre de 1927 pudo cumplirse el sueño de unir a Manizales con San Francisco. Sueño que acabó en 1959, cuando una turba arrancó los rieles del ferrocarril y quedó desconectada del sistema.

Sábado, 6 de abril de 2019. UMCentral. Nicholl Valeria Ángel Gómez

Avisos de ayer

     

Así como diariamente La Voz de Caldas publicó avisos anunciando cuántos días faltaban para finalizar esta obra, siguió haciendolo para denunciar cuántos días se iban acumulando sin finalizar el tramo Manizales-San Francisco. Nótese que el dibujo del tren sale bien cuando hay esperanza de que finalice la obra, pero al revés cuando hay decepción por no acabar su construcción.

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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