Reportaje al doctor Aquilino Villegas

Chinchiná La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

“P. ¿Qué puede usted decirnos a propósito del nuevo incendio de Manizales?

R. Lo primero que se me ocurre es un sentimiento de profunda alegría porque veo que en esta vez no ha habido el menor desaliento, no ha habido voluntades veleidosas o tambaleantes, y síquizás un verdadero renacimiento de energía y voluntad creadora, en el sentido de construir la ciudad sobre bases inconmovibles; ha habido un verdadero sobresalto del espíritu público como lo demuestra esa Liga de Acción y Defensa que en ocho días ha hecho ya grandes triunfos. De mí sé decirle que cuatro días después del incendio tenía comprada en Bogotá una empresa mucho mayor que la mía, más una maquinaria completa para fabricar sobres, capaz para cuarenta mil diarios. En cuanto a la casa incendiada ya tengo compradas ciento cuarenta toneladas de cemento y la mayor parte del hierro necesario para comenzarla, ahora sí incombustible para siempre jamás, el primero de mayo próximo, si en esa fecha el banqueo me lo permite.

La segunda conclusión a la que se llega es a la resolución que todos debemos tener de no construir, ni permitir que se construyan más casas de madera en la zona incendiada. El derecho de cada cual termina en donde comienza el de su prójimo. Todos tenemos el derecho de que nuestras casas se quemen pero no el de que nuestro incendio perjudique al vecino. Tanto más cuanto que la construcción en cemento es muy poco más cara que la de madera, que la rata del seguro será un castigo para las construcciones en madera y que tenemos  fundadas esperanzas de que el Ministerio de Gobierno conceda para los particulares la rebaja de fletes que garantizó el Art. 10 de la Ley 44 del año pasado para los materiales destinados a la reconstrucción en el F.C. del Pacífico. Yo llevaré a Bogotá un memorial firmado por muchos damnificados. El F.C. de Caldas debería hacer lo propio y entonces la construcción en concreto forzado sería baratísima.

En este orden de ideas toda la ciudad de Manizales debería pedir al Gobierno departamental que estableciera el tráfico ya en la estación Campoalegre, adonde ya llegaron los rieles. Una ramada de hierro galvanizado, construida a la ligera y de emergencia es cuestión de una semana y ello ahorraría la tercera parte del recorrido a lomo de mula. En un mes con el tráfico actual nos ganaríamos muchos miles de pesos y una tercera parte del esfuerzo.

¿Sobre el nuevo banqueo de las calles?

R. Excelente idea. Nosotros, como dijo alguno, somos los nuevos fundadores de la ciudad, y no debemos exponernos a que en el futuro se nos tache de imprevisores. Dejaremos a nuestros hijos una bella ciudad, por lo menos con siete grandes avenidas longitudinales y planas capaces para no importa que tráfico.

P. ¿Y de la Catedral?

R. Será un edificio magnífico de concreto y armadura de acero, bellamente ornamentado. Ya hay ofrecidos varios altares y un púlpito de mármol. En diez días tenemos asegurados $250-000 y el dinero seguirá afluyendo. La Junta que preside el señor Obispo se está moviendo en todos los sentidos. Hay comisiones para el acopio de cascajo, arena, maderas para formaletas. Tengo el encargo personal de abrir una licitación para 4.000 toneladas de cemento y 1.200 de hierro. Se está preparando la apertura de un concurso para premiar el mejor plano que se presente. Con medio millón tendremos la armadura en pie y después, la piedad de los fieles y el entusiasmo de los vecinos sabrán dorar y pedir y dotar regiamente la piadosa fábrica. Y aun prescindiendo del aspecto religioso, en un pueblo tan profundamente creyente como el nuestro, el valor comercial de un templo digno de nosotros y de la riqueza de nuestro pueblo es cosa averiguada. Sirva esto para alentar la generosidad de los tibios.

P. ¿Y qué lecciones ve usted para el futuro?

R. A más de la necesidad de construir en forma incombustible, la de que necesitamos a todo trance, PARA AYER, como decimos paradójicamente en nuestra tierra, construir el acueducto moderno, con un tanque en el Parque Observatorio capaz de varias docenas de miles de metros cúbicos y un Cuerpo de Bomberos perfectamente regimentado y dirigido por técnicos experimentados… Y no discutir centavos sino obrar con celeridad. Por lo demás la ciudad está en pie con la firme resolución de poner el pecho a la adversidad. Solo en estas ocasiones se revela el temple de las almas. El triunfo y el desastre, como dijo Kipling, son un par de impostores. Verlos llegar y pasar con la sonrisa desdeñosa del que comprende, es de ánimas robustas y varoniles…. Y seguir adelante. Aquí no ha pasado nada sino que vamos a construir unos cuantos edificios más, mejores, más sólidos, bellos y valiosos de los que teníamos. Ni el primero ni el segundo incendio quemaron nuestra maravillosa posición comercial, nuestro clima, nuestras tierras volcánicas y por eso úberrimas y perennes, y sobre todo, nuestra inquebrantable voluntad. Peores cosas se vieron en Chicago, en San Francisco y en Tokio, pero sobre las ruinas siguieron durmiendo hombres resueltos. El F.C. está llegando y los cables están en marcha: tenemos palpitantes todas las razones de vivir.

P. ¿Y en cuanto a la casa Ulen?

R. Otro día hablaremos más detalladamente de este asunto. Por ahora deberíamos exigirle imperiosa y atrevidamente, publicidad en sus cuentas, planes y planos detallados y concienzudos, especificaciones técnicas de cada obra pública y presupuestos detallados y minuciosos, no globales. Y sobre todo, rapidez, eficacia y hombres bien preparados. Ese es el deber de la Junta compuesta de hombres capaces en el mundo de los negocios. No debemos olvidar que la Ulen va a gastar el dinero de todos en las obras públicas, y creo que tenemos derecho de pedir lo que dejo mencionado. En cuanto a las obras particulares, que cada propietario pida lo mismo y que la Junta le ayude; se trata de su propio dinero.

P. Pero a muchos les falta dinero para construir grandes edificios.

R. En los sitios comerciales y de mucho valor es un excelente negocio construir en concreto reforzado edificios por lo menos de dos pisos. En las calles secundarias, el propietario puede hacer que un arquitecto de gusto y científico le proyecte habitaciones de un piso en concreto, cómodas, sanas y baratísimas, porque se pueden proyectar planchas superiores de mínima resistencia, que llevan muy poco cemento y hierro. Valdría la pena de que alguien hiciera un ensayo. Puede hacerse una casa pequeña tan bella o más que una de proporciones monumentales.

P. ¿Y qué dice de los progresos de algunas poblaciones como Armenia y Pereira?

R. Es grandísimo error y un estrechísimo concepto provinciano inquietarse por el progreso de otras poblaciones. La riqueza de la ciudad capital del Departamento, depende en gran parte del progreso de las otras poblaciones. ¿Qué sacaría Manizales con ser el centro de una reunión de poblados en decadencia? Para nosotros debe ser motivo de profunda alegría el progreso de aquellos pueblos. Nuestra grandeza vendrá del intercambio con poderosas acumulaciones urbanas… El papel de pulpo es un miraje negativo. De mí sé decirle que cuando paso por Pereira y veo aquella ciudad hirviente de movimiento de riqueza y energía, construyendo bellos edificios de nobles proporciones, animada por un espíritu público sin parecido, y en donde las empresas más atrevidas son el pan de cada día, el corazón se me hinche de esperanza y admiración por el vigor de nuestra gente. El F.C. hará dentro de poco de nosotros una sola cosa. Y le repito: sólo teniendo en torno tierras grasas y ricas prosperan los árboles robustos.

En resumen: si tenemos constancia en los actuales propósitos, dentro de tres años tendremos el sector de treinta manzanas, la más bella acumulación urbana del país”.

Lunes, 5 de abril de 1926. La Voz de Caldas

Nota: Busto en bronce de Aquilino Villegas. Obra del artista Luis Pinto Maldonado. La entrevista original no publicó fotos

 

Aquilino, un líder

Aquilino Villegas. Caricatura de Ricardo Rendón

Aquilino Villegas Hoyos (1880-1940) fue uno de los grandes líderes que le dio Caldas a Colombia. Abogado, escritor, periodista, político, orador. Fue senador en varios períodos y ministro de Obras Públicas en el gobierno del general Pedro Nel Ospina (1922).

Fue un guía para Manizales después del incendio del 20 de marzo de 1926. Apoyó a la Liga de Acción y Defensa (organización comunitaria creada para vigilar el cumplimiento de lo dispuesto por las leyes de reconstrucción de la ciudad después del incendio) e hizo parte de la Junta de Reconstrucción de Manizales. Estuvo pendiente del banqueo de la Plaza de Bolívar y de las calles (allanar el terreno en pendiente en planos escalonados para formar bancales), así como de la construcción del nuevo acueducto, del desarrollo de los cables aéreos y presionó para que el tren pudiera por fin comunicar a Manizales con San Francisco (hoy Chinchiná).

Pero además vigiló las acciones de la Ulen, la empresa constructora alemana que contrató el Gobierno nacional para la reconstrucción de Manizales. Pero también se preocupó por el desarrollo de otras ciudades como Armenia y Pereira que en ese entonces hacían parte del departamento de Caldas.

Viernes, 5 de abril de 2019. UMCentral. Nicholl Valeria Ángel Gómez

Avisos de ayer

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

 

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