Fármacos nootrópicos en estudiantes

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La era de la información le exige al ser humano adaptarse a la sobre exposición. Le demanda unos ojos que duren más tiempo abiertos para ver el mundo (casi siempre, a través de una pantalla), unos oídos más sensibles para captar nítidamente cada idea y un cerebro con una capacidad de almacenamiento tan alta como para alcanzar y superar esa velocidad absurda con que este siglo sigue creando nuevas aristas a la realidad. Para estos desafíos, hay personas que creen tener una solución: los fármacos nootrópicos.

El modafinilo (comercialmente conocido como Vigia), la ritalina y la fluoxetina son los medicamentos que consumen personas con trastornos como déficit de atención,  narcolepsia, depresión, entre otros. A pesar de sus restricciones médicas, los estudiantes universitarios los usan con frecuencia para ayudarse académicamente. Vigia (su nombre en inglés) es el más popular entre quienes los usan sin fórmula médica.

La farmacóloga Ana Patricia Echeverry Guzmán, explicó las funciones de dichos fármacos: “La ritalina es para calmar y tranquilizar; baja la actividad de la persona y hace que el cerebro funcione a la velocidad normal que debe funcionar. Es utilizado en casos de hiperactividad y solo se puede vender con fórmula médica”.

La Vigia aumenta la concentración y capacidad de análisis.

Las píldoras de Vigia, por su parte, se usan “para  activar a pacientes demasiado pasivos, que constantemente están como dormidos o duermen mucho”, dijo Echeverry, y añadió que sus compuestos generan adrenalina en el cerebro para despertar a la persona. Finalmente, la fluoxetina tranquiliza pero deja activo el sistema nervioso. “Es el más usado contra la  depresión y no necesita fórmula médica. Causa adicción”.

Hay personas menos arriesgadas, o que ahora le temen a los estimulantes, ellos prefieren usar sustancias más comunes como la cafeína y la taurina. El Vive 100, el café, y los dulces les son muy útiles para mantener activos en tiempos de vigilia, estos no generan el mismo nivel de concentración que los fármacos, pero se convierten en una solución quizá más segura para quienes prefieren no jugar a la ruleta rusa de prescripciones médicas.

Cómo conseguirlos

Se supone que en Colombia es necesario presentar una fórmula médica para poder adquirir algunos de los fármacos mencionados, pero basta con ir a cualquier droguería de esquina y preguntar por la pasta Vigia para conseguirla sin problema. Además, el costo es bajo, lo cual lo hace más asequible a los estudiantes; por ejemplo, una pasta con una concentración de 200 miligramos cuesta 6.000 pesos.

Los farmaceutas que las venden tienen una respuesta común: “ese medicamento, en particular, lo buscan mucho los universitarios”, como afirmó María Fernanda Restrepo, de la Droguería Santa Ana. Al respecto, la farmacóloga Echeverry mencionó que “cuando no hay prescripción ni control médico, esto puede causar adicción o daño a las neuronas”.

Lo que hace en el cerebro

Según Vademecum.com, el portal web de consulta para farmacólogos, “el mecanismo de acción del modafinilo es desconocido, aunque comparte algunas de sus propiedades con la anfetamina”. Allí se especifica que “la estimulación inducida por el modafinilo parece localizarse en las subregiones del hipocampo. Y a diferencia de la anfetamina y otros estimulantes del sistema nervioso central, el modafinilo no altera las hormonas implicadas en la regulación del sueño. Es 200 veces menos fuerte que la anfetamina, un sintético potente que estimula el sistema nervioso central.

Los efectos de estos medicamentos son diferentes dependiendo de la persona; en cada una influyen varios factores, como el estado anímico, la alimentación, la edad, incluso la estatura y el peso, entre otros. “Probé la Vigia en segundo semestre, me la recomendó un compañero. Esto lo mantiene a uno despierto toda la noche; a veces, un poco concentrado”, afirmó Camilo*, estudiante de la Universidad de Manizales. Él agregó que hay efectos secundarios como la taquicardia, la ansiedad, las náuseas, la diarrea y el insomnio. El joven agregó que al día siguiente se sintió deprimido y con insomnio. Señaló que “esas pastillas son malísimas, no las recomiendo, a menos que se trate de una persona que realmente no tenga mucho tiempo para estudiar”.

“Usé Vigia en primer semestre, una noche antes de un parcial, me dijeron que ayudaba con la retención de la información, que me iría muy bien en el examen, que lo que estudiara bajo el efecto del fármaco lo recordaría por el resto de mi vida, y que las consecuencias serían muy suaves”, comentó Juana*, otra estudiante del programa de Medicina de esa misma institución. Después de consumir Vigia, ella no pudo dormir en toda la noche. De hecho, la joven lo recuerda como una mala experiencia porque presentó “una depresión horrible, no paraba de llorar”. Fue tanto el susto, que el día del parcial olvidó la información, seguía con las pupilas muy dilatadas y temía que el profesor la descubriera.

En medio de este ejercicio, surgió la idea de encuestar estudiantes de La Universidad de Caldas, Universidad de Manizales, Universidad Autónoma de Manizales, Universidad Católica de Manizales y Universidad Luis Amigó a través de un formulario en línea, y se les preguntó por su consumo y experiencia con estos fármacos. En total, 115 estudiantes respondieron. De todos los encuestados, 22 han consumido modafinilo, ritalina o fluoxetina. La pasta más consumida es Vigia (14 estudiantes), le sigue la ritalina (5) y la de menos es la fluoxetina (1).

En la encuesta, esas 22 personas contaron qué sintieron bajo el efecto de los agentes externos. Algunos manifestaron que no les produjo nada; a otros, los sentidos se les sensibilizaron, hubo a quien el sistema parasimpático se le activó, alguien estuvo más tranquilo que ansioso, y otros sintieron mucha energía, respiración acelerada, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, mayor apetito, entre otros.

*Nombre cambiado

Imagen tomada de El Espectador.

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la farmacodependencia es el “estado psíquico, y a veces físico, causado por la interacción entre un organismo vivo y el fármaco, caracterizado por modificaciones del comportamiento y por otras reacciones que comprenden siempre un impulso incontrolable”.

El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), autoriza el uso de modafinilo para el tratamiento de trastornos relacionados con el sueño.

 

Texto y fotos por: Jaime Elías Fernández López

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