El detalle de una locura

La Voz de Caldas: 1926-2019

“Uno de los médicos de la ciudad, el doctor Carlos Arturo Jaramillo, tuvo esta semana pasada un triunfo médico de gran interés científico.

El señor Lázaro Galarzo tiene una hija de unos quince a dieciocho años de edad y a la cual atacó en días pasados una locura bravía a consecuencia de un despecho amoroso, según lo decían en la casa. Varios médicos fueron a ver a la muchacha y todos le atribuyeron histerismo, inclusive el doctor Jaramillo. Como la enfermedad no cedía y como la furia de la enferma crecía todos los días con peligro para la familia el mismo doctor Jaramillo le propuso a Galarzo que enviara la hija al manicomio que era el lugar donde los locos debían estar. El padre se resignó al consejo médico y se disponía ya a llevarla a Bogotá.

El doctor Jaramillo después de esto quiso ver por última vez a la muchacha y fue a la casa. Estaba ésta sentada sobre la cama y al ver al joven médico le preguntó inmediatamente:

– ¿Sabe usted bailar?

– Sí, le contestó.

Y la loca cogiéndolo le hizo dar vueltas en la salita.

El médico, asustado ante aquella inesperada arremetida, poco a poco fue llevando la mano hasta la cabeza de la loca, golpeándosela cariciosamente, como para aplacarla. Hubo un momento en que la tocó un poco más recio y sintió que sus dedos se hundían en una de las partes del cráneo. Este indicio hizo pensar al doctor Jaramillo, y le preguntó a la madre:

– A esta niña no le ha pasado nada nunca?

– Nada, contestó la madre.

– A mí sí, replicó la loca. Una vez me caí de aquel barranco y me di un golpe en la cabeza, dijo, señalando un barranco vecino a la casa, y en mi casa no han sabido. Hoy me duele horriblemente la cabeza y me dan picadas.

Salió el doctor Jaramillo y conferenció sobre el particular con uno de sus jóvenes colegas. Aquel fue de parecer que la muchacha no debía enviarse al manicomio sino que debía ser sometida a una operación en la cabeza.

Así se hizo en la Clínica Santa Ines en presencia de los médicos de allí y de los otros de la ciudad. Efectivamente el hueso estaba hundido y caía como un peso duro sobre la masa cerebral impidiendo naturalmente el libre funcionamiento de las facultades mentales de la muchacha.

Hace ya cinco o seis días que se llevó a cabo esta delicada operación que es entre nosotros un caso único, y la hija de Galarzo se halla en perfecto estado de sus facultades mentales, libre de los ataques de epilepsia que muy frecuentemente sufría. Esto representa para el joven galeno de Manizales un triunfo auténtico que nosotros se lo celebramos con la mayor complacencia”.

La ilustración es de Alicia Pérez Gil. El texto original no traía imagen.

Lunes, 5 de abril de 1926. La Voz de Caldas.

No deben llamarse locos

Según el médico Zacarías Mosquera Lara, gerente del Hospital Mental Universitario de Risaralda, la histeria o histerismo es un trastorno de carácter psicológico que se presenta mayoritariamente en mujeres y está relacionado con lo que antes se denominaban las neurosis. Sus manifestaciones suelen ser ataques de pánico, pérdida de memoria, fobias, trastorno de personalidad, y, en muchas ocasiones se presentan síntomas orgánicos tales como dolores musculares o articulares, cefaleas o dolores abdominales. También, alteraciones visuales y digestivas.

Este caso sirve para ilustrar casos que suceden con cierta frecuencia a la hora de hablar de trastornos mentales. Para Mosquera Lara, muchos de los trastornos orgánicos tienen manifestaciones mentales que pueden generar confusión en los médicos cuando, por las manifestaciones mentales, se piensa que estos pacientes necesariamente deben ser atendidos en hospitales psiquiátricos.

“Lo primero que hay que hacer es descartar las patologías orgánicas. Esta joven muy posiblemente hizo un hematoma subdural que comprime la masa cerebral y que desde luego altera las funciones mentales y puede llevar a todas las manifestaciones que presentaba esta joven antes de la cirugía”, agregó.

En este caso los médicos detectaron que había un traumatismo previo y antes de llevarla a un hospital mental la intervinieron quirúrgicamente para mejorar las condiciones intracraneales mejorando su salud orgánica y mental.

Mosquera tambien aseguró que la palabra loco es un término despectivo utilizado históricamente para señalar a aquellas personas que sufrían trastornos mentales. Estas personas eran confinadas en los denominados manicomios, lugares alejados de la sociedad, puesto que generaban temor en la sociedad y la familia misma. “Este término debe superarse porque hoy por hoy constituye parte del estigma y lleva a que estas personas sean discriminadas por ser, además, un término que no contempla el derecho al trato digno que tienen las personas. Las enfermedades mentales son padecimientos bastante complejos, que abarcan una gama importante de manifestaciones que no necesariamente están ligadas a la esquizofrenia o sicosis que en la época eran las enfermedades con las que eran diagnosticados los llamados locos”, agregó.

El médico también aseguró que este tipo de comentarios estereotipados contribuyen a que las personas no acudan al psicólogo o al médico porque les da vergüenza que se piense que están locos, cuando los trastornos mentales son equiparables a un trastorno orgánico.

Viernes, 5 de abril de 2019. UM Central. Marco Aurelio Mosquera Ramírez

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