Una tarde entre la Nieve de los años

Caldas En portada

 

G-47. G-38. B-1. O-55…
¿Ya dijeron la I-13?
Sí, ese hace rato lo dije.
¡Ay! ¿Cómo así? ¡BINGO!

Sobre las 2:00 p.m. de un miércoles de febrero de 2019, don José James Valencia Quintero, auxiliar de enfermería, se para en frente de la puerta de la Asociación Cívica Social Pro-desarrollo Integral del Viejo (Asoviejos) y recibe a las amas de casa que se dan cita allí para poner en práctica sus habilidades en manualidades. Solo siete minutos después, entra Ana Ruby Arias de Gómez, quien prefiere que le digan “Doña Ruby” y que le quiten el “de Gómez”, porque es viuda desde el 91 y, según ella, no piensa pagarle 38 mil pesos al Estado para quitarse el “de”.

Son 34 ancianos (25 hombres y 9 mujeres) quienes conforman el hogar ubicado al lado de la Casa de la Cultura del barrio El Nevado, en el sur de Manizales. Cada uno cuenta con su propia habitación, servicio de alimentación y cuidados en la salud frecuentemente. Por medio de la Secretaría de Desarrollo Social, estas personas entre los 75 y 95 años, reciben charlas educativas y ayuda fisioterapeuta de los estudiantes de la Universidad Autónoma de Manizales. Lea: Comedor Santa María de los Ángeles: Dar de comer al otro 

Yo he hecho pinturas ¿Quiere que le muestre?

Al final del corredor que comunica la entrada de las primeras habitaciones, en uno de los sofás está sentado José Alberto Reinosa González, de 86 años, a quien internaron luego de una cirugía a corazón abierto. Charla y hace pinturas, como llama la creaciones en sus cartillas para colorear. Su arte consiste en delinear los dibujos de estos libros que le llevan los estudiantes de la Institución Educativa Andrés Bello. Cada que termina, guarda las obras en carpetas de colores y las que mejor le quedan, las enmarca y las cuelga en su habitación.

Algunas de las integrantes llevan la batuta del hogar, como Angélica Flórez de Martínez.

Desde ese mismo corredor se escuchan carcajadas. Son las amas de casa a las que les abrió la puerta el auxiliar de enfermería. Ellas ocupan el comedor del ancianato para la instrucción de arte, costura y manualidades de avanzado nivel. Nieve de los años, es el nombre de la organización que se levantó en marzo de 1997, después de que la administradora ejecutiva de Asoviejos, Gloria Inés Giraldo Zuluaga, tomara la iniciativa, junto a Doña Ruby, de revivir un grupo que en el pasado había muerto por falta de un instructor. Hoy, Doña Ruby es la representante del adulto mayor en Manizales y a su vez, la tallerista que brinda sus conocimientos a estas mujeres entre los 60 y 95 años.

Oiga Doña Ruby, esa blusa está robable.
¡Ah! ¿sí? No querida, esta blusa está más vieja que los años míos.
La voy a mandar en brasier para su casa. Se puede ir solo con el saquito que tiene puesto… está bien bonita.

Alrededor del comedor, que durante la tarde de ese miércoles pasa a ser la mesa de práctica y estudio, están sentadas nueve mujeres. Realmente, el grupo lo integran veinte, pero llegan poco a poco porque estaban de vacaciones. María Ludibia, Amparo, Teresa, Rosalba, Angélica, Rosaura, Abigail y Magnolia entregan 300 pesos a Doña Ruby para la recolección de fondos. Esto les permite comprar los materiales de trabajo y organizar un paseo al año. Ese es el premio por las labores realizadas. El dinero, por ese día, lo guarda la revisora fiscal y la más joven de la organización, Magnolia Toro Jaramillo, porque “Martica”, la tesorera, no asistió por una cita médica con el retinólogo.

Una vez hechas las cuentas, Magnolia saca de una bolsa color crema un bingo que donó uno de sus familiares para la recreación de la organización. Cada “cartoncito”, como le dice Doña Teresa, cuesta 500 pesos. Empieza, entonces, Doña Ruby a pronunciar las letras del bingo con su vozarrón (porque también canta música colombiana, boleros y pasodobles). Ella está a cargo de la organización del festival Los abuelos cantan, que se realiza cada año. Han pasado 15 minutos y nadie ha gritado Bingo.

Desde el seis de agosto del año pasado, la ciudad cuenta con seis Centros Vida Satélite.

Números cantados

¿Ya dijeron la I-13?
Sí, ese hace rato lo dije.
¡Ay! ¿Cómo así? ¡BINGO!- dice Doña Amparo, la más introvertida de todas. Ese día se lleva una buena platica porque casi todas compran tres cartoncitos.

No contentas con el juego y pidiendo revancha, cada una alista 500 pesos más para la segunda ronda. Doña Teresa, a diferencia de Doña Amparo, es más extrovertida, pero está en silencio porque no ha logrado atinarle a los números cantados.

Teresita está triste porque no va a ganar; por eso está calladita, véanla. – dice Doña Ruby
¿Triste? ¿Por qué? Si venir hasta me hace feliz, compartir con ustedes me pone feliz.- contesta ella.
¡Eh, Ave María pues!, gracias por esas flores – Agradece María Ludibia.

Parece que el halago que dijo Doña Teresa sirvió. Ella misma se ganó la segunda ronda del bingo. Mientras Magnolia guarda nuevamente los cartoncitos en la bolsa color crema, Doña Ruby recuerda un listado de los trabajos hechos antes de las vacaciones: sábanas, manteles bordados a mano, objetos de decoración navideña y de más. Todas se despiden. Antes de irse, Doña Ruby toma la asistencia:

¿Angélica?
Aquí.
¿Abigail?
Por acá estoy.
¿Rosaura?…

Todas, como es costumbre, recogen las pertenencias que están sobre la mesa y se despiden con cariño.

Más atención a los viejos 

La construcción de una ruta de atención y defensoría del adulto mayor es el objetivo al que le apunta la Secretaría de Integración y Desarrollo Social en conjunto con la Dirección Territorial de Salud de Caldas y la Asociación Cívica Social Pro-desarrollo Integral del Viejo (Asoviejos), en el más reciente encuentro de la Red Geróntológica de Caldas. En el espaciose hizo también la presentación de la guía “Lineamientos de la Política Pública de Envejecimiento y Vejez”,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *