Dos muertes

Anserma Caldas La Voz de Caldas: 1926-2019

“El martes 16 de los corrientes en las últimas horas de la tarde ocurrió un acontecimiento que llenó de pánico a todos los habitantes de la ciudad: el joven Carlos Alberto Orozco, hijo de los muy apreciados esposos don Carlos Orozco y doña Leonarda Botero de Orozco, se hallaba detenido en la Prevención en cumplimiento de una orden telegráfica llegada de Medellín. El joven Orozco, poco después de recibir instrucciones de arreglar todas sus cosas para que pudiera salir al día siguiente para Medellín, observo que uno de los vigilantes examinaba un revólver y lo insto a que le mostrara el arma dizque para ver la marca. No se sabe seguramente si el vigilante le alargó el arma pero lo cierto es que esta fue a manos de Orozco y se disparó en el pecho. La bala le atravesó el corazón y murió instantáneamente. Los médicos que recetaban a Orozco, afirman que este sufría una aguda enfermedad cerebral, y se considera que esta haya sido la causa de fatal determinación, pues el motivo de la orden de Medellín, según comentarios, es un lío trivial que no merecía tanta preocupación y del cual estaba Orozco completamente inocente”.

De Anserma

VOZ- Manizales

Por cuanto la noticia del 10 de los corrientes, fue publicada con una ligera alteración, me permito rectificarla así: Don Luis María Velásquez (q.e.p.d.), se ocupaba en el arreglo de una casa en una finca de su propiedad situada a pocas cuadras de la ciudad, y en momentos en que cortaba un palo del techo, este se desplomo; el maderamen lo ato fuertemente de la parte superior del tronco causándole la muerte. Inmediatamente se dio aviso a su familia que actualmente reside en Riosucio de donde había salido don Luis el día anterior, y sus deudos ordenaron el traslado del cadáver a esa ciudad, orden que se cumplió enseguida. Es justo hacer constar que don Luis M. Velásquez fue un buen patriota, defensor del Gobierno, y ciudadano que presto importantes servicios en favor del progreso de Anserma, como empresario y como concejero municipal, puesto que desempeñó por varios periodos”.

Nota: Ilustración tomada de WallHere. El texto original no llevaba imágenes ni titular.

Domingo, 28 de marzo de 1926. la Voz de Caldas

La Policía debe responder

El último caso de muerte registrada en una estación de policía ocurrió el 3 de enero de 2019. Resulta que de Stiven David Muñoz Luna, de 26 años, estaba detenido en la estación de Suba en el norte de Bogotá, por hurto calificado en concurso con acto sexual violento. Sus padres interpusieron la denuncia ya que, según ellos, su hijo falleció tras ser aparentemente golpeado dentro de una de las celdas de la estación de Suba.

Frente a este caso y los que se han presentado en el pasado (como el del joven Orozco, en 1926), el abogado Jorge Mario Gómez sostiene: “La Policía tiene la responsabilidad del cuidado que tienen que tener hacia el delincuente (Orozco no lo era), es muy delicado que se les llegara a morir por algún motivo allá. Si hubo negligencia por parte de la Policía, ahí hay una responsabilidad administrativa, donde el Estado tiene que responder a los padres. No tendría por qué haber muerto la persona y menos haberse disparado un arma dentro de algún establecimiento de la Policía, o que la persona se hubiera matado tampoco importa, porque ellos tienen que tener el máximo de cuidado con su armamento”.

En el texto Progreso y delincuencia: mecanismos de control social en Manizales, 1910-1940, de Miguel Antonio Suárez Araméndix, Edwin Andrés Monsalvo Mendoza y Sebastián Martínez Botero, se comenta: “La definición de delincuente entregada por la Estadística carcelaria en los inicios del siglo XX en Manizales, parecía dejar atrás la imagen de hombres y mujeres destinados al castigo físico y a la muerte. En su reemplazo proponía nuevos modos de control tendientes a reformar la moral enferma de quienes no se ajustaban al parámetro de lo concebido como correcto durante ese tiempo. Allí se elaboraron estrategias de resocialización y educación que buscaron enseñar al joven un oficio que le diera sustento y lo insertará a la sociedad de forma productiva. En este nuevo rol que adquiría el Estado, necesitaba de la colaboración de la sociedad (específicamente de las familias) para controlar la delincuencia, especialmente de la derivada de los menores de edad. A esta, se le pedía que no tuvieran contemplaciones ni tolerancias con los malos comportamientos de sus hijos ya que la delincuencia era el resultado de la mala educación”.

Caer y morir: una tragedia

Ilustración Caure Bé, de Carles Cap de Vila.

Dice el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (citado por la revista Semana, 6/16-2018) que en Colombia, entre el 2013-2017 más de 3.500 personas murieron por caídas; el promedio anual es de 700. Carlos Valdés, exdirector del Instituto de Medicina Legal, diferencia dos tipos de caídas: 1. Las de altura –muy vinculadas con actividades de construcción, albañilería, trabajos eléctricos o pintura, como le pasó a don Luis María Velásquez hace 93 años: 2.417 personas murieron entre 2013-2017 por este tipo de accidente (cerca del 70% del total) y 2. las de altura propia (desde el piso) y ocurre cuando éste está liso, cuando los pies se tropiezan o enredan con cosas, cuando hay escaleras en mal estado o están mal diseñadas, por los andenes…

Jueves, 28 de marzo de 2019. UMCentral. Mariana Arroyave Delgado

 

Avisos de ayer

Fue el primer cigarrillo producido en Colombia. Su fama luego fue reemplazada por el cigarrillo Pielroja. Desde el 21 de julio de 2011 comenzó a implementar en Colombia la Ley 1335 de 2009 que busca la prevención del consumo de tabaco, por tal motivo ninguna persona puede promocionar productos de tabaco en radio, televisión, periódicos, revistas o cualquier tipo de medio masivo. La publicidad que se mantiene en medios – principalmente en los digitales-, es la de los cigarrillos electrónicos, ya que estos aún no tienen restricción alguna.

 

 

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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