Primera noche: Santi tiene gripe

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Santiago Gallego o “Santi”, como le dicen todos los que frecuentan la sede central de la Universidad de Caldas, tiene 23 años y hace tres comenzó a trabajar allí con Seguridad Atlas ltda. Llega en una bicicleta negra, con decorados verdes, a recibir su turno, se pone su chaqueta de cuero (también negra), le pone una placa que avisa “Seguridad” y comienza a revisar los morrales de las personas que entran y salen por la entrada principal.

Cuenta rápido, en tono humilde, que en la U. se sienten energías raras: “Cosas que uno no se explica”. Una vez, creyó escuchar una bruja en la copa de un árbol, cerca al sendero que une la sede central con el antiguo Colegio Santa María Micaela. Otra noche, en esa misma sede, cerró los ojos para descansar y sintió pasos que se acercaban corriendo. Dice que allí mismo, en las madrugadas, se escuchan golpes a puertas y ventanas. Ya se acostumbró luego
de unos meses.

Bernardo Osorio, celador en la Universidad de Manizales, haciendo el cierre rutinario a las 11-20 p.m.

Santi siempre había sido escéptico ante cualquier tipo de presencia paranormal y así lo hacía saber cada vez que un compañero le preguntaba sobre el tema. Todo cambió en una madrugada fría y nublada en la que, para rematar, estaba apestado. Su escepticismo llegó a su fin. Por su malestar, temía dormirse en la portería que le habían asignado; entonces, entró al edificio de la sede Bicentenario, se metió a un salón cerca del laboratorio de Mecatrónica, puso el seguro a la puerta y se recostó sobre un pupitre para descansar.

En medio del sueño, escuchó la puerta vibrando, sintió golpes cada vez más fuertes y empujones desesperados. Primero, no reaccionó; cinco minutos después de que los sonidos se fueran, escuchó claramente cómo el seguro de la puerta se desactivaba y el chirrido la abría. Tiempo después, Santi se enteró de que ese lugar había sido el dormitorio de monjas inmersas en un claustro monástico. Todavía sigue, alerta pero sereno, caminando sus noches de vigía en esa vieja estancia.

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