Gloria Zea en una sola palabra: inconmensurable

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“Fue una mujer incansable, luchadora, capaz muchas veces de convertir sus sueños en realidad”, expresó con serenidad y una tristeza en sus palabras Lina Botero Zea en el Teatro Colón en donde despedía a su madre, Gloria Zea Gutiérrez, la ilustre colombiana que falleció a sus 83 años el pasado lunes 11, en la Fundación Cardioinfantil de Bogotá, luego de sufrir complicaciones respiratorias.

El Teatro Colón, restaurado años atrás bajo el liderazgo de doña Gloria fue el elegido para darle el último adiós. Desde este miércoles en la mañana se permitió la entrada a familiares, amigos y seguidores. Su cuerpo fue ubicado en el escenario principal del teatro en el que ya había estado en vida infinidad de veces. Fue desplegado el telón de boca del pintor florentino Annibale Gatti, pintado y enviado al país en 1891 por encargo del presidente de la época, Rafael Núñez, el mismo que escribió la letra del himno nacional.

Su velorio fue arte. Junto al féretro se expuso un retrato suyo hecho por su exesposo, el pintor y escultor Fernando Botero. Miembros de la guardia presidencial custodiaron el ataúd, como no podría ser de otro modo cuando se está despidiendo a la primera dama de la cultura del país.

“Su legado es inconmensurable, fue una mujer increíble que trabajó y fue una gestora cultural para este país cuando la mujer ni siquiera podía trabajar”, señaló a UMCentral con la tranquilidad que la caracteriza la primera actriz Alejandra Borrero, amiga de doña Gloria. La recordó como una mujer que “defendió el arte, la ópera y la literatura. Se codeó con todos los escritores y artistas del momento. Con una visión increíble, apoyó y resaltó artistas colombianos que le deberán sus carreras”.

Así permaneció el escenario del Teatro Colón todo el miércoles y el jueves hasta el mediodía. Foto: Agencia EFE.

A las 12:30 p.m. de este jueves, en punto, como si se tratara de la presentación de una de las obras que tanto apoyó doña Gloria en vida, dieron inicio sus honras fúnebres. Su féretro fue conducido, mediante una calle de honor realizada por miembros del Batallón Guardia Presidencial, a la Catedral Primada de Colombia (ubicada a tres cuadras del Teatro).

En el desfile, detrás del ataúd, sus tres hijos: Fernando, político del Partido Liberal; Juan Carlos, escritor; y Lina, decoradora de interiores, curadora de arte y expresentadora de televisión. También algunos de sus nietos, entre ellos Felipe, hijo de Fernando, quien fue el encargado de abrir la ceremonia que fue acompañada por la Orquesta Sinfónica de Colombia bajo la dirección de Alejandro Roca Bravo y el coro de la Ópera de Colombia, dirigido por el maestro Luis Díaz Herodier.

“El apoyo a la Ópera de Colombia es la mejor manera de honrar a nuestra querida Gloria Zea, una mujer que estará siempre y a quien le dedicamos la función de hoy (miércoles) de Madama Butterfly, una de nuestras historias exóticas del universo de la ópera”, sostuvo Ramiro Osorio Fonseca, director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

En la ceremonia, sus hijos estuvieron sentados en la banca principal acompañados de sus parejas sentimentales. Mientras sonaba un fragmento del Requiem de Mozart, que en la liturgia romana es la misa o ruego de difuntos, su hija Lina, visiblemente afectada, secaba sus lágrimas.

   

Foto: César Melgarejo                                                                       Foto: Leonel Cordero                                                      

Su vida

Doña Gloria se graduó como filósofa de la Universidad de los Andes, estuvo durante 47 años al frente del Museo de Arte Moderno de Bogotá (Mambo), sitio que recibió con 80 obras y entregó en marzo de 2016, cuando se retiró, con más de 3 mil 600 obras. Impulsó la construcción de la actual sede del Museo, diseñada por el arquitecto Rogelio Salmona.

Foto: El Espectador    

Fue directora del Instituto Colombiano de Cultura (Colcultura) desde donde logró importar al país obras de Marc Chagall y Pablo Picasso; lideró la restauración del Teatro Colón, el Camarín del Carmen, el Museo de Arte Colonial de Bogotá, entre otros. También fue promotora de la ópera y la zarzuela en Colombia.

La gestora cultural, quien también fue decana de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de los Andes, estuvo casada siete años con el pintor y escultor Fernando Botero con quien tuvo tres hijos, siete nietos y una bisnieta.

Hasta el último de sus días, como lo prometió en diversas ocasiones, se dedicó a engrandecer el arte en Colombia. Hoy Colombia la llora. Doña Gloria se fue, para jamás volver.

 

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