Un problema de la Escuela de Artes y Oficios

Caldas La Voz de Caldas: 1926-2019 Unidiario

“Así empieza un reportaje referente a la Escuela de Artes y Oficios, que vio la luz pública en este mismo importante diario el 1° de los corrientes.

No quisiera disentir en nada con el señor vicerrector, pero él ve el problema de una manera y yo lo veo de otra.

Quiere y pide, según lo dice el reportaje, que se suprima la sección elemental de aprendices, por hallarla inconveniente y estorbosa en la buena marcha del plantel. Pero yo pregunto: ¿Qué sección no es hoy elemental y de aprendices en esa escuela? No hay que ir a los nombres con que los dirigentes han tenido a bien bautizarlas, porque si está bien cimentada, todos los alumnos deben pasar por el tamiz del principiante y por delante del ojo avizor del director y del maestro, es un aprendizaje netamente rudimentario.

No obstante, es muy humano, a semejanza del señor director del Instituto Universitario, querer ver todo técnico en un Instituto que apenas empieza. Hay que tener paciencia y aguardar un poco; hay que resolver los problemas, siempre que se pueda, sin destruir; hay que agotar todos los medios posibles antes de llegar a los extremos.

Esa supresión no resuelve ningún problema y si desvirtúa la verdadera orientación que el gobierno quiere y debe darle a ese plantel.

Suprimir la sección elemental de aprendices, es suprimir el semillero de la escuela, el granero de selección de donde saldrá el personal de la ambicionada Escuela Técnica.

Los mejores centros educacionistas del país, los que buscan un verdadero adelanto educativo y científico trabajan sin tregua y sin medida porque no falte un personal de muchachos en un aprendizaje completamente elemental, para sacar de ellos los alumnos del futuro.

Uno de los mayores perjuicios de la enseñanza de hoy –sobre todo en la secundaria- es echar mano de muchachos que se presentan con certificados de establecimientos poco escrupulosos, poco metódicos y nada pedagógicos, y que se aceptan por dar un “relumbrón” en los torneos de un bachillerato o en las lides de una exposición industrial. Y esto pasara a la Escuela de Artes y Oficios si no se preocupa, desde un principio, por formar ella misma a los futuros alumnos de las secciones superiores y técnicas.

Todo principiante encontrará dificultades y tropiezos, y cometerá yerros, y dañará materiales y herramientas y aun sus mismas obras; pero esas dificultades y esos tropiezos hay que enseñárselos a vencer para que aprendan tenacidad y constancia, como hay que enseñarles a corregir sus mismos yerros y a enmendar sus mismas obras para que se curen de la inconstancia que es enfermedad de nuestra raza.

No creo, pues, que deba suprimirse la sección elemental de aprendices; lo que sí urge, lo que sí apremia es dotarla de todos los elementos necesarios, porque ella es, según la intención del Gobierno, la Escuela de Corrección de nuestros muchachos callejeros, la muralla que se ha puesto a los torrentes de vagancia y la única esperanza de viudeces y desamparos”.

Martes, 9 de marzo. La Voz de Caldas

 

Decrece la población secundaria

Si en 1926 preocupaba la propuesta de suprimir la sección elemental de aprendices en la entonces llamada Escuela de Artes y Oficios. Hoy preocupa la decreciente presencia de la población en edad escolar en escuelas y colegios. Según la Secretaría de Educación de Manizales (en su informe de junio de 2018), entre el 2016 y el 2017, las niñas, niños y adolescentes entre 3 y 16 años, para los niveles de educación preescolar, básica y media, viene decreciendo desde el 2013 al 2017 en un 3,1%. En 2017 se reportó 620 personas menos en edad escolar con relación al 2016, equivalente a un decrecimiento anual del 0,81%.

Otros datos: En Manizales existen 52 establecimientos de educación formal oficiales y 44 no oficiales. La educación para el trabajo y el desarrollo humano, oficiales y no oficiales (antes llamada  Educación no Formal), se ofrece en Manizales a través de 57 establecimientos educativos, los cuales tienen registrados 294 programas de formación laboral y de conocimientos académicos; para el 2017 estos establecimiento atendían una población de 5100 estudiantes en los diferentes programas de educación para el trabajo.

Una escuela de artes y oficios es un modelo de enseñanza teórico-práctico dirigido a personas (sobre todo jóvenes y de bajos recursos económicos) para que aprendan a hacer. Su finalidad es que cuando egresen pueden vincularse al mundo laboral y posibiliten el desarrollo social y económico de su comunidad.

La tesis doctoral Historia de la educación en Manizales 1849-1952, de Juan Manuel Dussán Luberth (Universidad de Salamanca, Facultad de Educación, 2008), dice que en 1905 Manizales era la capital departamental de la instrucción pública, porque tenía en cada barrio establecimientos públicos y privados de instrucción primaria para niños y niñas; porque tenía en 1909 una escuela normal de varones y en 1910 una para señoritas 1910, además del Instituto Universitario (1914) y un colegio oficial femenino.

En 1924, la Sociedad de Mejoras Públicas de Manizales (SMP) impulsó la Escuela de Artes y Oficios en la capital caldense. En 1925, por ordenanza de la Asamblea de Caldas, la Escuela Industrial se organizó como escuela de artes y oficios, para ello el gobierno la dotó de maquinaria. Esta Escuela fue fundamental, en 1937, para la fundación del Instituto Politécnico de Caldas, pues fue anexada a él junto con otras instituciones como el Instituto Universitario.

Sábado, 9 de marzo de 2019. UMCentral

 

Avisos de ayer

Aviso Dr. Julio Angel

a tesis Reseña sobre el origen y evolución de la optometría en Colombia, de Yury Raquel Agudelo Ortiz y María Alejandra Muñoz Quintero, de la Universidad de La Salle (2007), narra que en 1914, durante la I Guerra Mundial, el ciudadano colombiano Ernesto Schmidt viaja a Estados Unidos para estudiar optometría. Regresa en 1918 y organiza e instala un laboratorio completo de mecánica oftálmica y consultorio de optometría en la joyería Pelke (Bogotá). Es el primer optómetra graduado en el país. Luego se independiza y en asocio con sus hermanos Walter y Guillermo establece en 1916 la Óptica Alemana Schmidt Hermanos. Así comienza a crecer el mercado óptico nacional. En Medellín el doctor Fernando Estrada funda la Óptica Santa Lucía, el doctor Hernando Henao Mejía monta el establecimiento Óptica Colombiana en Bogotá. En Manizales hace lo mismo el doctor Julio Ángel. “Estos primeros optómetras graduados, a diferencia de los empíricos que ya existían, sentaron las bases para la optometría profesional en Colombia y son considerados la primera generación optométrica del país”, dice la tesis.

 

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Universidad de Manizales. Esta sección busca rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas hoy (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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