FICCI | Algunos retos de hacer cine en Colombia

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La edición 59 del Festival Internacional de Cine de Cartagena (Ficci) ha propiciado escenarios para discutir la situación que vive la industria del cine en el país. Un hecho que ha causado controversia fue el abucheamiento a la vicepresidenta de la República, Martha Lucía Ramírez Blanco, durante la inauguración del Festival en el Centro de Convenciones de Cartagena el pasado miércoles 6 de marzo, cuando se disponía a hablar de la economía naranja, política del presidente Iván Duque Márquez. A estas recriminaciones se unió el director de la película inaugural, Rubén Mendoza, quien al tomar la palabra lanzó duras críticas al Gobierno Nacional.

Según el Fondo Mixto de Promoción Cinematográfica, Proimágenes,  se ha disparado la producción de cine nacional e internacional en el país, pasando de producir 2 películas por año finalizando el siglo XX a realizar hasta 44 en un año. Este incremento en la cifra se debe, en parte, al Fondo Emprende Cultura del Ministerio de Cultura, que busca financiar proyectos cinematográficos y a la Ley 814 de 2003 o Ley del Cine que también ideó incentivos de inversión y generó mecanismos de promoción de la cadena de producción cinematográfica del país.

La economía naranja, bandera de gobierno del presidente Duque Márquez, fue propuesta en el Plan de Desarrollo presentado el pasado 13 de febrero y contempla la generación de riqueza a través del talento en un modelo económico que también es conocido como Economía Creativa, que comprende los sectores en los que “el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual, allí entra el cine”, según el documento. La meta de Duque es convertir las ideas en bienes y servicios culturales.

Este tema también ha sido abordado en eventos del Festival como Ven y Tómate un Café o los conversatorios programados en la agenda académica, donde los asistentes debaten sobre las acciones necesarias para hacer sostenible la industria del cine. En UMCentral buscamos opiniones de miembros del sector cinematográfico, presentes en el Ficci, sobre los retos del cine colombiano en los próximos años.

Rubén Mendoza (director de Niña Errante, su sexto largometraje, encargado de darle la bienvenida a esta edición del Festival):

“Los retos del cine siempre son primero y antes que nada que pueda ser posible, que todas las fuerzas que se contraponen a poder hacer películas se venzan a través del trabajo de realizadores, productores y el equipo”. Mendoza se dirigió a la Vicepresidenta de la República durante la inauguración del Festival, diciéndole que “no importa si el cine no es un negocio o una industria. El cine tiene que existir como una forma de expresión y de pensamiento de una sociedad”. Ante estas polémicas declaraciones, el Ficci respondió a través de un comunicado que en sus diferentes ediciones “ha permitido el diálogo, el intercambio creativo y la libertad de expresión en un ambiente de reflexión y pensamiento, dentro del respeto absoluto a la diversidad de miradas”.

Víctor Gaviria González (director reconocido en festivales como el de Cannes y el de San Sebastián; homenajeado en esta versión del Ficci):

“Las películas colombianas están siendo en este momento de 10 hasta 15 mil espectadores, cuando hace unos años teníamos películas como Soñar no cuesta nada o Paraíso Travel, que siendo dramas, se llevaban a las salas un millón de espectadores. Eso se convierte en un problema porque las películas ni siquiera generan retorno aquí en Colombia, tienen que tener un éxito internacional, como lo ha tenido El abrazo de la serpiente, por ejemplo”. Agregó que “el reto está en atraer nuevamente a la gente produciendo un cine que sin ser arte, sea de calidad, recursos, lenguaje e historias que conecten con el público de alguna manera. Un cine que esté un poco alejado de las comedias populares, hechas de cualquier manera”.

Natalia Orozco (co-fundadora del medio de comunicación digital Las2orillas, guionista y directora del documental El silencio de los fusiles, que narra el desarrollo del proceso de paz en Colombia):

“Tenemos el reto de saber que nuestras historias son universales”, sostuvo. “El reto es abrirle espacio a los colectivos, a los jóvenes narradores, que esto no sea una élite de productores que ya tienen contacto con el cine internacional, porque yo creo que son esos colectivos de comunicadores, esos jóvenes narradores, que han vivido historias que tienen en las tripas, los que tienen la fuerza para narrar, por ejemplo, documentales en primera persona que le hablen al mundo porque son historias no observadas sino vividas“.

Catalina Arroyave Restrepo (directora antioqueña. Su ópera prima Los días de la ballena fue presentada en el Ficci, el pasado viernes):

“Tenemos retos múltiples: un reto económico. Contamos con el maravilloso Fondo de Desarrollo Cinematográfico (FDC), que todos debemos cuidar y proteger porque ha sido vital para que nuestra cinematografía se nutra. Sería muy importante que encontraramos otra vías de financiación, que también la empresa privada creyera un poco más en nuestros proyectos cinematográficos que cada vez son más interesantes y diversos”. También se refirió al que ella denomina reto en la representación, en lo estético o político: “En este momento es muy importante que un país como el nuestro, que está divido de muchas maneras, empiece a encontrar en el cine la posibilidad de mostrar todas sus voces, la pluralidad de personas que habitamos Colombia, que la representación sea cada vez más amplia, diversa y profunda”.

Sobre la economía naranja aseguró que podría ser una estrategia útil siempre y cuando no catalogue a las películas como simples productos, dejando de reconocerlos como proyectos artísticos, “la expresión más profunda del ser humano”, puntualizó

 

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