Docentes que luchan por el empoderamiento femenino

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El Día Internacional de la Mujer se celebró el pasado viernes 8 de marzo. Fecha para recordar y reivindicar las luchas sociales que ha tenido la mujer a lo largo de la historia, su lucha por la igualdad y equidad de género. Desde décadas anteriores, las mujeres han venido impulsado varios movimientos feministas que contribuyen al reconocimiento y ejercicio de sus derechos. A causa de esto, ellas se están convirtiendo en elemento central de iniciativas y prácticas que fomentan a niñas, adolescentes y jóvenes adquirir conocimientos, actitudes y herramientas para revertir la violencia de género.

Luisa Fernanda Buitrago es politóloga de la Universidad Autónoma de Manizales y coordinadora del programa de Ciencia Política. Es una mujer empoderada, intuitiva y decidida a ayudar a las estudiantes a incorporar visiones críticas sobre el entorno y el mundo actual; por medio de charlas, debates y opiniones que se realizan en las aulas de clase. Su objetivo es impulsar una mayor participación de las estudiantes en escenarios de poder, para lograr que ellas adquieran reconocimiento por sus contribuciones a cualquier campo de la actividad humana.

Entonces la responsabilidad frente a los pensamientos y las creencias que las mujeres tienen son importantes porque cada día se dan cuenta de que son dueñas de su vida, de su futuro y de su entorno. Así que, “en la medida en que somos dueñas y conscientes de nuestro pensamiento y de nuestra perspectiva del mundo, pues vamos a estar mucho más empoderadas y vamos a ser más firmes en nuestras decisiones”, expresa la politóloga Buitrago.

Lo primero que hace la docente para motivar a las estudiantes es darles ejemplo, ya que el hecho de ser una mujer en la academia ya empieza a abrir escenarios de participación para eliminar los estereotipos que tienen las mujeres en la sociedad.

“La educación es muy importante para generar conocimiento acerca de la realidad, la historia y las decisiones que se pueden tomar en la vida, y cómo esas decisiones impactan a nuestro alrededor. Si educamos a las mujeres, si educamos a las niñas que están ahora llegando a nuestro entorno, vamos a poder dar información mucho más útil para tener seres humanos más empoderados”, puntualiza Buitrago.

Pero además con la educación se puede tener acceso a la información, lo que da poder para tomar decisiones que impacten positivamente a los entornos y conocer acerca de la solidaridad, el respeto por el otro, el derecho que tiene las personas y la equidad de género que hace que la sociedad no sea violenta sino que aprenda a comunicarse y a respetar las decisiones en conjunto.

Por tanto, las políticas de inclusión son fundamentales porque desde los entes estatales, gubernamentales y legales se ayuda a la sociedad a comprender los derechos de igualdad y a saber que las mujeres con sus decisiones políticas o sociales ayudan a mejorar el país.

 

Otras voces

Luz Adriana Ramírez es docente del área de Matemáticas y Ética de la Escuela Auxiliares de Enfermería. A ella le gusta interactuar y compartir con las estudiantes para conocer sus problemáticas personales y en la vida académica, y así aconsejarlas para que tomen sus mejores decisiones, pues la educación no es solo estar en un salón de clases sino compartir con las demás personas para aprender día a día.

A pesar de que son niñas y jovencitas, la docente Ramírez se incentiva por orientarlas en su proyecto de vida y a que no limiten sus metas y propósitos por el medio en el que se desenvuelven, sino que los sueños que tienen los pueden lograr si se los proponen y sin pensar en las limitaciones que tal vez la sociedad les está imponiendo desde ahora.

“Todas nosotras, las mujeres, tenemos capacidades grandísimas para poder liderar todo lo que nosotras nos propongamos. Es por eso que se les motiva estudiando para que tengan un buen futuro, pensando en lo que ellas quieren lograr y que lo que ellas se propongan lo pueden alcanzar”, asegura la profe.

Entonces una mujer educada, puede enfrentarse a los problemas que tiene la sociedad, y por tanto, hace respetar sus derechos y su valor de la libertad, ya que puede tomas sus decisiones con responsabilidad.

Asegura que las mujeres tienen la fortaleza de superar las dificultades. “Hay muchas niñas que tienen problemas sociales muy grandes, y les estamos enseñando de una manera interdisciplinar a que sean capaces de tomar sus decisiones, de que sean capaces de aprender a hacer valer sus derechos como mujeres”, anota Luz Adriana Ramírez. Lo misma piensa la científica, escritora y docente Adela Muñoz Paéz, en un conversatorio que sostuvo en la pasada Feria del Libro de Manizales (septiembre, 2018).

La estrategia que emplea la profesora con las estudiantes es hacer una combinación de la matemática y la ética para trabajar el proyecto de vida de cada una ellas sin dejar de lado la academia. Su frase motivadora es “si estudian, progresan y si progresan pueden ser profesionales exitosas por medio de la disciplina, el trabajo responsable y la ética”.

Así mismo la Coordinadora de la Escuela Nacional Auxiliares de Enfermería, Sonia Rocío López Hincapié expresa que es importante cambiar paradigmas que a nivel cultural y social han marcado a las mujeres. Por tanto, la escuela juega un papel indispensable en este cambio, pues la generación de hoy en día tiene la posibilidad de asumir y ser conscientes de que su rol como mujer es protagónico, y que en ningún momento tienen que soportar ningún tipo de abuso.

Actualmente muchas están luchando porque su rol de mujer sobresalga a la luz como personas pensantes, que pueden tomar sus propias decisiones, ser profesionales y que puedan incluso vivir el resto de su vida sin necesidad de tener una pareja.

Por tanto, Sonia López Hincapié puntualiza: “Nuestra metodología de trabajo con las estudiantes se basa desde la autoestima, que se valoren y se quieran como mujeres. Al igual de convencerlas de que ellas tienen una cantidad de potencialidades, de actitudes, de habilidades e incluso de creencias que las hacen muy valiosas y que ellas pueden tomar las riendas de su propia vida sin necesidad de estar sometidas a ningún tipo de filosofía”.

Entonces la base de la equidad de género y del respeto por las decisiones del otro es la educación, pues es esta la que ayuda a romper todos los paradigmas o estereotipos que la sociedad tiene de las mujeres.

Texto: Luisa Sánchez y Valentina Rivera

 

 

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