Los cuatro enemigos del progreso

Caldas La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

“Hácese entre los habitantes de la ciudad de Manizales, ostentación de espíritu progresista. Pero no le damos aplicación a ese espíritu, sino tardíamente, a destiempo, cuando la oportunidad se ha fugado dentro de nosotros con el hondo enojo de haber sido rechazado.

Luego no somos progresistas por más que lo digamos. La verdad de las cosas no está en el dicho, sino en el hecho.

En cuatro pueden dividirse los defectos capitales conque se hace en Manizales estorbo al desarrollo del progreso; el hábito de la discusión, el individualismo, el desconocimiento de la solidaridad social y el imitatismo.

En pocas palabras veamos en qué consiste el primero.

Lanzáse de idea de hacer una obra buena. Pues todos quieren poner entonces en ejercicio su inteligencia y su ilustración para decir que no conviene, que sí conviene, que debe hacerse de este modo, que otro será mejor…. El progreso es muy ejecutivo. Requiere una acción inmediata. Anda tan deprisa que no tiene tiempo de pararse a escuchar las necesidades y las corduras de todos los colores que se dicen cuando anuncie su presencia.

El individualismo sí que es entre nosotros el peor enemigo del progreso. Su aplicación es cotidiana. Mediante él las obras se dividen en buenas y malas. Estas son las que dañan los interese del señor X, hombre de los principales de aquí o el señor Z, ciudadano venerable que ha prestado grandes servicios a todo el mundo. Caros servicios esos si es cierto que los prestó. Se están pagando con el sacrificio del progreso. Y al contrario, son buenas las obras que se tienen en iniciativa, si valorizan los terremos de don B o de don C, personajes que tienen fuertes creencias en la gratitud del pueblo. Este individualismo es tanto más funesto cuanto que son las que lo aplican las personas de mayor connotación social por su dinero.

La falta de solidaridad social es una consecuencia lógica del individualismo. Empero, digamos alrededor de ese grave enemigo del progreso. Somos enemigos de todo lo que traiga conveniencia para conjunto y le declaramos la guerra en una forma o en otra. Contemplamos impasibles. Casi q´ con satisfacción, las necesidades, las dificultades, los trabajos de los demás. Lo importante, lo necesario, lo indispensable es que nosotros estemos muy bien. Los demás verán cómo se defienden y cómo individualmente nada necesitamos, para nada contribuimos, en nada más gastamos nuestra preocupación, para ninguna otra cosa encenderemos la llama de nuestra iniciativa. Este es un espíritu muy angosto, tánto que no caben en él acertadas reflexiones en el sentido de que la solidaridad social trae ventajas para todos, para nosotros mismos.

El imitatismo es el cuarto enemigo del progreso porque muy especialmente lo aplicamos en los negocios: monta un hombre una empresa y si le va bien, quince días después hay otras quince empresas que sobrepasan por su número la demanda. La ruina es segura. Somos también grandes imitadores de lo exótico, sin apreciar el ambiente y sin medir las consecuencias. Esos son los cuatro principios que predominan en el Consejo Municipal, en las esferas del funcionarismo y en nuestras actividades sociales.

Ah! si pudieran corregirse.

Nota: Familia campesina avistando el poblado: montaje donde Manizales hace de fondo. Fuente Centro de Historia de Manizales. El texto original no publicó fotografías

Viernes, 26 de febrero de 1926. La Voz de Caldas. Editorial. Portada

 

El progreso hoy

A diferencia de la editorial de La Voz de Caldas, Camilo Vallejo Giraldo, gerente de la Corporación Cívica de Caldas, no está de acuerdo con el primer enemigo del progreso que para este diario era el hábito de la discusión. Cree Vallejo que la ausencia de discusión atenta contra la democracia, “antes es mejor ver la discusión como una amiga del progreso, de un progreso que nos hace pensar dos veces gracias a las críticas y preguntas que nos hacen otros en el marco de la discusión”.

Frente al individualismo y la falta de solidaridad social, el líder en opinión Vallejo Giraldo está de acuerdo porque “justamente las sociedades en estos retos de construir consensos ha abandonado mucho la posibilidad de pensar lo público y de pensar lo que pertenece a todos”. Sobre el último aspecto, el imitatismo o imitación, o más certeramente la competencia, no emitió opinión.

 

Martes, 26 de febrero de 2019. UMCentral. Dayana Andrea Arboleda Agudelo.

 

 

Avisos de ayer

En su lote se levantó el Banco de los Andes (en la foto) y luego el Banco del Ruiz (carrera 22 y 23, calles 22 y 23) hasta el incendio del 3 de julio de 1925 (que calcinó las carreras 20, 21, 22, 23 y 24 entre calles 23 y 17 –solo se salvó la Catedral, la Alcaldía y una manzana del centro de la ciudad). Por el proceso de reconstrucción, en el mismo lote del Banco del Ruiz se levantó el Banco del Comercio, que luego sería destruido por la torre noroccidental de la Catedral de Manizales como consecuencia del terremoto del 30 de julio de 1962. Esto obligó a la reconstrucción del banco.

Calle en donde estaba el Banco de los Andes, luego Banco del Ruiz. Manizales. Foto todocoleccion.net

 

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales.Esta sección es un viaje de 93 años a las páginas de La Voz de Caldas para rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas con información actual (las transcribimos tal como fueron publicadas).

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