CRONICA DEL DÍA

La Voz de Caldas: 1926-2019 Página

BREVARIO DE LA VIDA

No por mucho madrugar …

Cuántas aplicaciones puede tener el conocido refrán que dice: “No por mucho madrugar amanece más temprano!” Hay gente que cree apresurándose inútilmente, conseguirá aquello que desea , antes que haya sonado la hora propicia. Sucede así, por ejemplo, a la gente impaciente que espera en el piso bajo de las grandes tiendas a que llegue de los departamentos superior es el ascensor que ha de transportarla. No bien se abrieron las puertas de hierro se lanza al asalto del ascensor, sin pensar que la gente que viene dentro ha de salir antes que ella pueda introducirse en el interior y cómodo aparato. Este asalto se reproduce en cada viaje de ascensor, y es interesante observar el pelaje de las personas que, suponiéndose muy vivas, quieren burlar la vigilancia del ascensorista. Si se mira con detenimiento a esa gente especial, de inconfundible impertinencia, se comprobará que en el noventa por ciento de los casos son mujeres viejas, o mujeres feas, o mujeres ridículas.. ¿Qué tornillo flojo tienen las “asaltantes de ascensores” y qué extraña analogía hace proceder en esa forma a aquellas que no son bonitas ni jóvenes? ¡Vaya uno a saberlo!… Lo cierto es que, a pesar de su apuro y de su diaria insistencia, todavía no se ha dado el caso que les permitan el acceso a los ascensores  antes de que haya descendido el último ocupante. Decididamente, no por mucho madrugar amanece más temprano.

 

Vale más andar sola …

   Y va de refranes… Pero es el hecho que cada una de esas máximas que encierran tanta sabiduría nos hace reflexionar y pensar más de una vez al cabo de la semana. Esta vez aquel refrán que dice: “Vale más andar sola que mal acompañada” trae a mi recuerdo un hecho observado en las calles de nuestra gran ciudad, como en otras ocasiones el asunto a que voy a hacer referencia me hizo recordar el conocido refrán.

Las jovencitas que pasaron ya los diez y siete años, si son lo debidamente serias, no necesitan más compañía que su propia rectitud de conducta, y si no lo son… pues, digamos la verdad, resultan peor yendo acompañadas por la criada.

  No existe en el mundo una cómplice más acomodaticia que la sirvienta, salvo honrosas excepciones, ¡pero tan raras!…La madre que cree que su hija jovencita está lo suficientemente cuidada por ir en compañía de una criada, sufre el más peligroso de los errores. Una criada es, en la mayoría de los casos, una aliada para las ligerezas de una jovencita, y si su madre o sus hermanas mayores no pueden salir con ella, mejor está en su casa.

Debe advertirse, además, que en los tiempos que corren es perfectamente admitido que las niñas anden solas, cuando ya los veinte años les dieron suficiente aplomo, y antes de esa edad, busquen compañeras de su clase, o mayores, que les sirvan de respeto.

Y como todo tiene su lado cómico, ¿qué diremos de las mujeres “maduras” que salen acompañadas por la criada, para hacerse las chicuelas? Eso es sencillamente cómico ¡y qué común, sin embargo, sobre todo entre cierta clase de románticas cursilonas!

 

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