El centenario de una obra inmortal

Caldas La Voz de Caldas: 1926-2019 UMCentral

“Recibíamos lecciones de cosmografía, por allá en el año trece, de los labios purísimos del viejecito querido, que en vida se llamó José María Restrepo Maya. Hacía pasar el sabio maestro por nuestra ávida fantasía, todo aquel encanto de los cielos visibles, que infunde en el alma la creencia indudable del Supremo artífice, que con un acto de su poderosa voluntad creó en un instante todo aquel conjunto de maravillas. Y la voz del maestro se enardecía, y se contraría sus manos temblorosas y sus ojillos escondidos, brillaban llenos de entusiasmo.

Quien no se siente poseído del éxtasis de lo infinito, al pensar un instante en los misterios de la creación, al contemplar el dombo celeste, ataviado de su manto de negror, donde se pierden las estrellas como diamantes o naipes de copiosas y chispeante facetas.

Un día, le vimos colocar sobre la mesa del aula, un libro empastado en viejo pergamino; y una vez revisada la lección, tómolo para decirnos: he aquí una obra inmortal de un ingenio francés; llámase: Le traité de mecanique celeste. Aquí está expuesta la trascendental hipótesis de la Gravitación Universal; aquí se reunen admirablemente compenetradas todas las doctrinas de Newton, Hallevy, Clairant y D´Alembert.  Su autor, es Pedro Simón de Laplace.

Y explíconos el profesor lo que era la doctrina. Luego, cuando pudimos concurrir a la biblioteca del departamento que manejaba don José María, leímos la obra, de la cual tomamos algunos apuntes, que hoy inspiran este grato recuerdo.

El libro, el más viejo, que tenía en la biblioteca, había sido dedicado a ella, por el insigne poeta de los espacios, Camilo Flammarión y tenía su autógrafo. En la portada tenía, como es de usanza, la fecha de aparición: febrero de 1826. Hace, pues, un siglo cumplido, que apareció a la vida, la famosa obra del Marqués Pedro Simón de Laplace.

El incendio que asoló a Manizales, se llevaría tomado en humo y esencia, el viejo libro de astronomía. Cumplió su destino y como materia transformada, siguió el curso que le trazara el sabio que supo definir de manera precisa, las leyes de la Gravitación Universal.

Lo que dijo Laplace, es lo que hoy se cree como más aceptable; la iglesia misma, acepta sus principios hipotéticos en la formación de los mundos, a menos que Einstein, sepa probar su teoría de la relatividad”.

J. PALEX.

 

Jueves 25 de febrero de 1926. La Voz de Caldas (página 4)

 

Un libro que ardió hace 94 años

El libro al que hacía referencia J. PALEX, Le traité de mecanique celeste (Tratado de mecánica celeste) fue escrito por Pedro Simón de Laplace (Francia, 1749-1827) y publicado en París en 1826. Laplace es reconocido por probar la estabilidad del sistema solar y dar importancia a la teoría de la probabilidad. También intervino en política en tiempos de Napoleón y fue nombrado marqués en 1817 después de la restauración de los Borbones. Su gran obra, como él mismo lo estableció, ofrece una completa solución al problema mecánico que presenta el sistema solar en sus cinco volúmenes.

El astrónomo francés Camilo Flammarión (Francia, 1842-1925), conocido por popularizar la astronomía, le dedicó esta obra de Laplace a la Biblioteca del Departamento de Caldas, que manejaba don José María Restrepo Maya. Pero en el segundo gran incendio de Manizales ocurrido el 3 de julio de 1925 (los otros fueron en 1922 y 1926) se quemó la obra. Con Flammarión sostuvo correspondencia, en francés.

Don José María nació en Sonsón (Antioquia) en 1834. Al graduarse de maestro viajó a Manizales en 1876. Luego de cumplir muchas funciones en la ciudad, fue nombrado en 1913 director  de la Biblioteca Departamental, no obstante sus quebrantos de salud. A la Biblioteca “le dedicó sus conocimientos y sus arrestos como buen antioqueño. Bajo su tutelar cuidado y siendo una biblioteca viviente en medio de estantes, llenos de libros, de historia, de filosofía, de literatura y de ciencia, dio todo de sí, hasta 1916, cuando menguada su salud se retiró a descansar en medio de los recuerdos nostálgicos, sobre su vida al servicio desinteresado por su prójimo; por ello no hizo fortuna material, mas sí acumuló riquezas espirituales que perduran a través del tiempo y en el recuerdo peremne de quienes hoy después de tantos años, le admiramos, le recordamos y le veneramos como el precursor de los historiadores caldenses, como el maestro de maestros”, escribió Juan Pablo Rivera (geni.com). Don José María murió el 11 de febrero de 1917, a la edad de 83 años. 

Pedro Simon Laplace

José María Restrepo Maya

 

Lunes 25 de febrero de 2019. UMCentral. Marco Aurelio Mosquera Ramírez

Dayana Andrea Arboleda Agudelo

 

Avisos de ayer

El nombre de la emulsión fue en homenaje al médico Manuel Uribe Ángel, también llamado el “padre de la medicina de Antioquia”. Esta emulsión perteneció a la firma de los Laboratorios Uribe Ángel y a los Hijos de Nicanor Restrepo R.

Al igual que la Emulsión Uribe Ángel, Limo-Lax (purgante), Nuchisol (destructor del gusano de monte), Cefalina (toda clase de dolores) entre otros, pertenecían a este laboratorio y tenían mucha acreditación en el país.

 

 

La Voz de Caldas circuló entre 1926 y 1939, luego de que en 1938 fuera asesinado su director Eudoro Galarza Ossa por un militar. En el 2018, Carlos Eduardo Galarza Jaramillo, nieto de don Eudoro, donó 800 ediciones del periódico a la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales.Esta sección es un viaje de 93 años a las páginas de La Voz de Caldas para rescatar notas publicadas en este periódico en 1926 y contextualizadas con información actual (las transcribimos tal como fueron publicadas).

 

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