Ética, violencia en los medios, economía y sociología: los temas de la edición 13 de la Revista Hojalata

En portada UMCentral Universidad

Como el pescador que tira la atarraya, así parece ser el propósito de esta Revista Ho­jalata. Ejercicio de constancia y de espera. Recogemos desde la abundancia y la escasez. Cómo nos entusiasma ver a los estudiantes que escriben, que se zambullen y quieren insistir. Durante el semestre han leído, escuchado y hablado. Se enfrentan con muchas pantallas abiertas y la sapiencia les juega malas pasadas. La escritura se limita a unas pruebas, exámenes obligatorios, con tiempo muy limitado. Ellos también entregarán trabajos escritos. Tal vez unos pocos, y sobre todo los que están en materias relacionadas con prensa, sí escriban con asiduidad. Todo se podría resumir en un verbo antiguo, en desuso, meldar, que significa literalmente: Leer, para aprender. Decir, para enseñar. Estamos en una Escuela de Comuni­cación social y periodismo, y no solo de ellos, sino de todos los universitarios, se esperaría que tuvieran competencias de escritura, pero no es lo que más se da. También hay profeso­res y estudiantes que se acercan a la literatura. En la Revista no es fácil que esto aparezca. Tratamos de recoger sus trabajos, que han hecho en las aulas y también en sus otras horas de asueto. Es gratificante seguir la evolución, comparar sus productos desde el principio hasta el final. Ver cómo ganan en vocabulario y cómo precisan conceptos.

Debe ser emocio­nante para ellos volver a leer sus caracteres publica­dos y querer corregir algo o también quedar seguros y satisfechos de lo que han hecho. En esta edición, de manera afortunada, hay textos desde el primer se­mestre hasta muy adelante. En una cátedra, tuvimos un estudiante de otra carrera y se animó a colaborar, buen síntoma. Los contenidos, desde cierto punto de vis­ta, rebasan lo curricular. Es muy complejo determinar lo específico de la Revista Hojalata. Por esto, lo que se pretende es animar a los jó­venes a que se manifiesten, que se choquen y se exijan y escriban sobre lo que piensan, sus intereses, sus vidas ordinarias, y también que se abran a los mundos.

Tenemos unos artículos que se podrían clasificar dentro de la reflexión so­ciológica y filosófica. Otros, apuntan de manera direc­ta a los debates de ética. Contamos con dos autores que se pusieron en la tarea de entregar revisiones de política, historia y econo­mía; algo muy inusual. Esto puede servir para nutrir la escasa producción que tenemos en humanidades dentro de la Escuela. En fin, agradecemos a estos estu­diantes tan generosos que le han dado carne y nervio a este número de Hojala­ta. Les pedimos, primero a ellos y después a todos, que la divulguen, que la lean, que la critiquen.

Al iniciar, se busca la palabra atarraya, de origen árabe, después viene la hermosa “esparavel”. Estas podrían estar acompañadas de fotos de Leo Matiz. Vamos de las palabras a las imágenes, y de éstas, otra vez a las palabras, y siempre a la interioridad de los sujetos. Es lo que tratamos de hacer, de ani­mar, de propiciar, ganar en léxico, hacer conexiones y transposiciones. Xilena se preocupa por saber quié­nes son los otros; Valentina quiere reconocer a los que son nadie; Juana Valentina reclama los derechos de una sociedad abierta; Kelly va a tocar en la puerta de un santón y artista; Mateo ya casi es un experto en las Coreas; Juan Sebastián por poco tiene preparado un viaje a la India. El texto de Eliana Marcela tiene un tra­tamiento distinto porque es una reflexión y un infor­me sobre la violencia en los medios de Comunicación, en un semillero de inves­tigación. Buenos trabajos. Muchas veces tiraremos las atarrayas, vendrán con pe­ces, también medio vacías, lloverá y hará sol, y vamos a seguir en la pesca. Es lo que somos, pescadores del verbo.

Lea la revista completa 

Encuentre las ediciones 10, 11, 12 y 13 de Hojalata

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *