Gonzalo Castaño siguió el camino del ‘Viejo’

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Todas las personas, alguna vez, hemos querido parecernos a alguien por quien sentimos gran admiración o con quien compartimos cotidianamente. Luis Gonzalo Castaño Zapata era un hombre que admiraba de tal manera a su padre, que siguió sus mismos pasos hasta el final.

Luis Gonzalo nació en Manizales en 1955. En su casa eran cinco hermanos: Walter, Rubén, Ricardo, Mario y él, además de su padre, Rubén Castaño el ‘Viejo’. La única mujer en la casa era Amilvia Zapata, su madre.

Los Castaño Zapata son conocidos en Manizales y Caldas como una familia que ha luchado por los derechos de los trabajadores, del pueblo y la protección de la vida, desde sus tradiciones comunistas y ligados al partido político en donde casi todos han militado, la Unión Patriótica (UP) y el Partido Comunista Colombiano (PCC).

‘Chalo’, como lo llamaban sus amigos y familiares, estudió Tecnología en Electricidad en el Sena, perteneció a la Junta Directiva Nacional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) y fue concejal por la UP en Manizales. Además, apoyó y asesoró al sector sindical del municipio.

 

Luis Gonzalo Castaño Zapata
Cortesía de Walter Castaño Zapata

El punto de quiebre, el momento en el que ‘Chalo’ decidió entregar ‘hasta su último aliento’, como lo dicen sus familiares, a la lucha social, sindical y a la resistencia, fue el 25 de noviembre de 1985. El día en que dos sicarios asesinaron a Rubén Darío Castaño Jurado, su padre.

Luis Gonzalo continuó con el legado de su padre en el ámbito laboral, sindical, social y político. Se había casado y era padre tres hijos: Tania, Yira y Cristian Gonzalo.

Las amenazas de muerte en su contra y de sus hermanos se volvieron más recurrentes. “Las balas estaban exterminando y silenciando a todo aquel que se atreviera a pensar diferente”, así lo recuerda Walter Castaño Zapata, su hermano.

Más de cinco mil personas pertenecientes a partidos y tendencias políticas de izquierda fueron asesinados.

Luis Gonzalo hacía lo que estaba a su alcance para dar pelea; incluso, andaba armado con un revolver Indumil Llama 38 largo, para su defensa y la de los suyos en caso de cualquier atentado contra su vida.

Tenía un esquema de seguridad brindado por el extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), pero los miembros de esta entidad estaban trabajando en conjunto con los grupos paramilitares para acabar con la vida de “los que eran considerados una amenaza”, cuenta Castaño Zapata. En junio de 1990, el DAS decidió retirar el esquema que velaba por la seguridad de Luis Gonzalo.

El 19 de julio de 1990 a las 4:00 p.m., ‘Chalo’ se reunió con unos amigos en una tienda en el centro de la ciudad. Después, decidieron comprar una garrafa de aguardiente y trasladarse a la vivienda de su amiga, Rubiela Villa Gutiérrez.

Según las personas que estaban en dicho lugar, ‘Chalo’ sacó su revolver, le quitó cinco balas, dejó una en el tambor y le dio vueltas a este. Luego metió el tambor y comenzó a jalar del gatillo en el denominado juego “Ruleta Rusa”. Todos estaban en un estado de ebriedad bastante alto y le advertían a Gonzalo que dejara el arma.

Él siguió jugando, según los testigos, hasta que hubo un mal cálculo y accionó el arma cuando tenía el cañón ubicado en la parte derecha de su cabeza. Sufrió graves heridas y pese a haberlo trasladado al Hospital Universitario de Caldas, Luis Gonzalo Castaño Zapata, falleció.

Sus familiares y allegados aseguran que Luis Gonzalo fue víctima de asesinato y calumnia y no fue un suicidio como se determinó, consideran que el juez que tuvo el caso no hizo una investigación profunda y suficiente para resolver la causa de su muerte, sumado a esto creen que el retiro de sus escoltas por parte del DAS, después de acabar su período como concejal, fue clave para que lo asesinaran precisamente en ese momento tan coyuntural por el que pasaba la UP, tras el asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa, entre otros líderes sociales y sindicales.

Su caso aún se sigue investigando y está presentado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, igual que el de su padre. Estos crímenes se le adjudican al Estado colombiano.

Por el momento, la familia Castaño Zapata sigue en la búsqueda para esclarecer los hechos que cegaron la vida de dos de sus miembros, además de seguir alimentando y honrando el legado que dejaron ‘Chalo’ y el ‘Viejo’.

Escuche aquí un poco más de la historia de Luis Gonzalo:

 

Vea el trabajo multimedia completo 99 voces silenciadas en Caldas

 

Vea la historia de Luz Yohana López Vidal. 
Vea la historia de Segundo Salvador Forero.
Vea la historia de Hernán de Jesús Ortiz Parra.
Vea la historia de Libardo Antonio Rengifo Vargas.

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