C.O.N.T.R.A: Ganas de gritar lo que nadie quiere hablar

Manizales Grita Rock 2018

Con Orgullo Nuestro Tiempo Rendirá Acciones

 

Es el año 2010 en Manizales y cuatro jóvenes se reúnen y toman la decisión de crear una banda, o como ellos lo llamaron, un “parche de amigos”. Así lo cuenta Juan Pablo Echeverry, uno de los fundadores de C.O.N.T.R.A. Al principio eran solo ellos, y escogieron un género en particular, no solo porque fuera el más afín a sus gustos, sino porque al final era el género que les daba más libertad. Libertad para tocar como quisieran, para escribir lo que se les antojara. Era un acto de rebeldía y al mismo tiempo de emancipación. El Hardcore fue la solución.

Así inició una banda con un recorrido de más de 8 años. Pero las cosas han cambiado con el tiempo. Ya se han ido tres de los miembros fundadores. Christian Salazar viajó para Argentina a buscar nuevas experiencias; Alejandro Vélez hizo de igual manera, y aunque volvió del país matero, no reintegró a la banda y se enfocó en otros proyectos; Juan López “El Anti” se fue para Bogotá y no ha vuelto a interesarse por el proyecto.

Ahora es 2018, y un C.O.N.T.R.A. recargado y lleno de energía se prepara para ensayar en El Nido del Jabalí. Adentro, bajando las escaleras y en la habitación de la derecha, 6 hombres preparan los equipos. Uno de los shows más influyentes del Rock en Colombia y miles de espectadores y fanáticos los esperan. Juan Pablo, el guitarrista fundador se encuentra sentado con una chaqueta negra y con su guitarra en sus brazos. Molesta con Alejandro Puerta, el baterista; toca la guitarra, cambia de ritmos, mira el lugar, revisa el celular, espera. A su alrededor están los demás integrantes organizando los equipos. Ya están a punto de comenzar. Cada uno revisa su instrumento, se ayudan entre ellos, afinan, comentan lo que van a ensayar y comienzan a tocar.

Juan Pablo no tiene miedo de decir que quiere vivir de esto. La música es su pasión. Tal vez por esa razón se siente tan cercano con David Montoya, vocalista de la banda, y es que en su opinión, tocar en ella  es un sueño hecho realidad. Recuerda las épocas en las que iba a ver a la banda tocar cuando él aún no hacía parte. Fue hasta el día que los fundadores le vieron cantando con Andrés Gallego. Los dos se unieron de manera inmediata a la banda como vocalistas.

Hardcore y la liberta de escribir “lo que se tiene que decir”

Cada uno tiene una razón para estar ensayando como David o Juan Pablo. Para el otro guitarrista, Daniel Felipe Rincón, es mostrar un mensaje a través de su arte. Gritar de lo que nadie se atreve a hablar. Cuenta que al momento de entrar, también tenía la intención de crecer musicalmente. De poder tocar con grandes artistas en la búsqueda del sueño musical. En cambio para Alejandro Puerta y Julián Leal, es por la familia. Una unión más allá de la musical es la que los mantiene ensayando. ¡Tocando a doble pedal!

“Es que es el arte y el mensaje (…) podemos hablar desde nuestras experiencias más íntimas y personales, hasta protestar por el estado de la sociedad” afirma Daniel. En su discografía hay una canción en especial que nace de las experiencias que nadie quisiera contar al público. “Luna” nace del dolor, sufrimiento y nostalgia de una vida que ya no está. Ahora vive en las letras, en el ritmo y los gritos rasgados que provienen del interior de la garganta de David: Tu sonrisa es mi fuerza para luchar, tu recuerdo mi lanza para pelear. Tus ojos mi guía en este mar y aunque ya no estés, hoy, tu presencia es mi hogar.

La escena

El género aunque ha sido el eje fundamental de la banda, y el cual les ha permitido desarrollarse como agrupación, también les ha provocado problemas. Cuentan que la escena en Manizales se siente muy pequeña y muchas veces el apoyo no se nota. Ni hasta aparece. Sus seguidores más fieles han continuado con ellos desde hace muchos años, pero para poder vivir de ello se requiere que la escena crezca, que evolucione como el género. Juan pablo lo define así: El género ha evolucionado. Ahora se hace mucho más limpio. Los equipos con los que se trabaja ahora mismo son muchos más avanzados y es por esa razón que el género ha mejorado desde sus fundamentos.

En cambio la escena sigue siendo limitante ya que no es capaz de consolidar el género con un público específico. Con firmeza recalcan que no se debe a las bandas ni a sus diferencias. Afirman que se debe a los espectadores, y es por consecuencia de los fanatismos “ideológicos” que se presentan en los conceptos de cada banda.

A la final no importa el estilo. Puede ser más como el beatdown, o de otra vertiente o subgénero. Lo que importara será el concepto.

Juan Pablo pone un ejemplo práctico: Hay espectadores que son veganos, entonces escuchan Hardcore que habla sobre el veganismo, pero por esa misma razón no escuchan otra banda que puede hablar sobre la violencia que hay en la vida cotidiana, o sobre temas más sociales, como la protesta. Daniel lo explica con la analogía de las diferentes religiones que hay basadas en el cristianismo. Dice que cada una tiene a su público, creyentes y diferentes textos en los cuales su ideología se fundamenta, pero que al final de todo, viendo las cosas con objetividad, todas nacen del mismo lugar. Pero por alguna razón los creyentes de los diferentes grupos religiosos se detestan entre sí. Algo así pasa con las bandas reunidas en este género.

C.O.N.T.R.A. se prepara. El sábado a las 2:15, con niebla, lluvia, barro, sol, estarán listos para tocar en Expoferias, para que los cabellos y la ropa rasgada vuelen por los aires. Para gritarle a la gente, a las nuevas generaciones las cosas de las que nadie quiere hablar. Por ahora dejémoslos ensayar… y ¡Manizales Grita Rock!

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