Manú llega de la guerra

Teatro

El soldado Manú nunca quiso la guerra. Regresar a su hogar significa que en su camino viaje al
pasado, presente y futuro. Así le brinda al espectador la sensación de que él vive los últimos
instantes antes de morir. Eso ocurre en Manú o la ilusión del tiempo, una propuesta de la
compañía teatral bogotana La Casa del Silencio, bajo la dirección del caleño Juan Carlos Agudelo.
En Manú se conjugan elementos muy poéticos que han evolucionado con los años y que se
construyen, en palabras de Agudelo, “desde una escritura muy cinematográfica”. En esta obra
encontramos un show lleno de animación, video mapping, coreografías, evocaciones al mimo
francés Marcel Marceau, todo desde una mirada poética de la guerra. Es un universo onírico, pero
al tiempo aterriza al espectador en la realidad que vivimos como país. Para Agudelo, todas estas

características son las que les dan color a sus obras y los identifica en la escena nacional como una
compañía que hace teatro físico en una estructura muy específica.
Manú toca fibras emocionales sobre la soledad en la guerra y permite entender que el miedo y el
desamparo son sensaciones muy poderosas. “Hay gente que la ha visto y sale muy tocada, muy
conmovida”, sostiene Agudelo.
Manú se ha presentado en lugares marcados por la violencia, como Buenaventura, Pradera y
Florida (Valle del Cauca), con la finalidad de llegarle a las comunidades. En esos sitios ha dejado
“una reflexión profunda frente a la vida, frente a su valor y a lo efímero”, puntualiza Agudelo.
El montaje surgió hace cinco años cuando la compañía se planteó la idea de generar un solo que
rompiera la estética del grupo. En el 2016 se planteó su estructura y ganó una beca de creación
del Ministerio de Cultura y otra de directores con trayectoria, del Instituto Distrital de las Artes de
Bogotá.

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