Pensar, indagar e innovar: ¡EUREKA!

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Hay un nuevo descubrimiento en Manizales. La revista “Eureka: Ciencia para la gente” y su primer número ahora está disponible para la gente que le interese la ciencia. Con un lenguaje sencillo y práctico, que entra en la categoría de “divulgación científica”, busca llegar a tres públicos específicos: Los investigadores que se encuentran dispersos en el mundo, y a través de esta revista podrían conocer socios. Los empresarios, los cuales podrían implementar la investigación a la organización, bonificando nuevas estrategias a sus procesos. Y el tercero, el cual se vuelve la base de la revista: El ciudadano del común o estudiante de pregrado que se sienta interesado por los temas que ahí se tratan.

El doctor en Administración y dirección de empresa, Gregorio Calderón Hernández, director de investigaciones de la Universidad de Manizales y parte del comité editorial de “Eureka” responde a nuevas preguntas que surgen con el lanzamiento de la revista que bajo su slogan, busca llegar a la gente del común, entre esos, estudiantes de pregrado o egresados que no hayan llegado nunca a investigar, tal vez, por el miedo a lo que conlleva “investigar, indagar e innovar”.

-¿Vale la pena ser investigador?

Sí. Pero diría que no todo el mundo debe ser investigador, ni siquiera todos los académicos. Para esto hay varias condiciones. Primero debe gustarle indagar, es decir, debe cuestionarse de manera constante, y el hecho de buscar y encontrar cosas nuevas se convierte en el sustento básico para hacerlo. También debe pensar en innovar, y para esto debe leer, y no literatura. Es básica la constante lectura concienzuda de investigaciones, ya que estas son el fundamento de lo que un investigador debe lograr. De estos escritos aprende metodologías y perspectivas de investigación que le permitirán encaminarse.

-¿Qué beneficios y qué desventajas trae ser investigador en Colombia?

Si se hace bien el trabajo, se puede viajar mucho (Risas). Aunque aquí (Colombia) no se puede vivir de ser investigador. Aquella frase “Yo vivo de ser investigador” es muy poco escuchada en esta región, y aunque no haya reconocimiento y todo sea más complicado de lograr, se termina convirtiendo en una ventaja. Porque ante las limitaciones, si el investigador prevalece, se exigirá aún más. Pongo el caso de mi hijo que vive en Portugal. Él también es investigador y vive de esto. Por eso es una gran meta prevalecer en este campo, y las satisfacciones que da la Universidad son muy grandes.

¿Por qué la tesis se convierte en una tortura para los estudiantes?

El estudiante al llegar a sus últimos semestres, y en el caso de esta Universidad, tiene que elegir entre 7 opciones de grado. Entre esas hay dos relacionadas con la investigación. Cuando inicia tiene un apoyo gigantesco, el cual se convierte en el pilar fundamental de su trabajo, el cual es su tutor. Este debe convertirse en una persona en la que el joven investigador descargue sus dudas. ¿Por qué le agarran odio? En mayor parte por nosotros. Por falta de buen acompañamiento.

-¿Qué debe hacer un estudiante cuando llegue a frustrarse con la tesis?

Siempre se frustrará. Pero es porque a todos nos pasa. Desde pregrado hasta doctorado. Siempre se arranca con mucha fuerza, pero siempre hay una crisis. El tema, es que el investigador camina a ciegas y muchas veces los tutores no ayudan, porque en la mayoría de los casos no están preparados para afrontar esas situaciones. Le recuerdo que dar clases no es lo mismo que guiar una investigación. Por eso, el estudiante debe manejar la incertidumbre, y nunca debe caer debajo de donde comenzó. La única opción es encontrar donde se origina la crisis, y resolver el problema.

-¿Qué hacer con los tutores?

Primero daré un consejo. Elijan al profesor que sepa investigar en vez del que tenga un buen manejo conceptual del tema. Es preferible que el estudiante cargue con todos los conceptos en vez de que haya un estudiante y un profesor que no sepan investigar. Ahora, tal vez cambiar de tutor no es la mejor opción, pero tampoco hay que dejar que el tutor nos abandone. Hay que ser cumplidos con los encargos, y entender que “el tutor es como el técnico que va en el carro siguiendo al ciclista. Le pasa una panela, le da la botella de agua, y le grita dándole ánimos, para que los 20 kilómetros que le faltan no sean tan duros. Pero el tutor nunca podrá pedalear por el ciclista”. Esto me lo dijo mi tutor de la tesis doctoral, cuando ya quedaba muy poco para finalizarla y sentía que no podía seguir adelante.

 

*Foto de portada por Tomás E. Cardona Medina

 

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