Caldas suena a Café. Música en la escena universitaria

Cultura UMCentral

 

Los sonidos identifican territorios y situaciones. Todo lugar suena de una manera característica, Caldas también. Han sido 113 años enmarcando una singularidad musical en el país. En Colombia, el Eje Cafetero se distingue por sus cosechas de café, y es allí donde nacen sus rasgos musicales. Los avances culturales empiezan en las montañas con el movimiento campesino. Con 169 años, su capital ha exportado cantantes de todos los géneros.

“Compositores como José Macías, quien a mediados de los años 30 puso a bailar a Colombia; pianistas como Paula Marcela Castaño, que hasta Alemania llegó con su música; Obdulio Sánchez del dueto Obdulio y Julián; Sebastián Yepes y su Sanalejo o “Cosmo” con Gatoblanco, entre muchos otros, han hecho que Caldas y Manizales suenen en las grandes tarimas del mundo”, afirma Carlos Andrés Urrego Zuluaga, docente de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Manizales.

La variedad va desde bambucos a Guabinas, hasta punk y rock, allí empieza entonces una mixtura de géneros que viene con las ganas de rescatar los legados musicales. En el país ha habido grupos y artistas como Monsieur Periné, con el swing francés y el colombiano criollo; Aterciopelados, 30 años de trayectoria con una mezcla de rock con folclore colombiano, y ChocQuib Town, con sonidos urbanos y folclor del litoral Pacífico, entre otros, que retoman la música antigua  y le ponen un sello juvenil.

 

A la colombiana

Señor Coffee es una banda caldense de ocho integrantes, que desde el 2009 viene haciendo música emergente y organizándose como proyecto cultural. Iniciaron con el reggae y se trasladaron al sello de ‘colombiología’ montañera. Todo esto se deriva de las participaciones de sus integrantes en las chirimías del pueblo cuando estaban pequeños: la Banda Municipal de Aguadas fue la inspiración, el pasillo, un homenaje a los hermanos Hernández. El propósito era rescatar esa tradición ancestral cafetera por medio del ska, el blues y el rock, en combinación con los sonidos de la montaña aguadense.

¿Por qué Señor Coffee? Porque está inspirado en el dueño de las haciendas en donde se cultiva el café, y hace una pequeña burla a la intrusión inglesa con el spanglish. En vez de mister, señor; y en vez de Café, Coffee.

Hay un contraste de alegría melódica con significado social. Esta banda muestra problemas colectivos por medio de las letras de sus canciones. Ahora están produciendo su “primer hijo”, una amalgama sonora, “una reconstrucción sociocultural a través del rock mestizo”. Así lo describe el director y fundador del grupo, Juan Ricardo Orozco López, y agrega que este trabajo se llama Zafarrancho, labrado  “en un camino a machete y azadón, como los colonizadores”.

“El artista tiene que ser polifacético y aparte de rebelde, disciplinado. Hay que crecer en línea y trabajar en red para hacer del proyecto que se quiere, un éxito. Hay que creérselo, gestionar recursos propios y  luchar por ello. A nosotros nos ha tocado con las uñas, pero el resultado nos reconforta a mí y a mis compañeros de banda” agrega el fundador de la banda Señor Coffee.

 

Estudios formales

Este color de arpegios crece en Manizales, una ciudad que solo tiene un lugar para obtener el título de Licenciatura en Música de la Universidad de Caldas, acreditada de Alta Calidad hasta 2020. Si bien hay espacios en las ocho universidades de la urbe para crecer musicalmente, es a manera de semillero.

Foto: Facebook Universidad de Caldas.

Esta institución cuenta con 15 grupos de proyección que hacen parte de las actividades de extensión del Departamento de Música. Cada uno tiene un repertorio y estética diferente. Van desde la Cameratta (una orquesta de cámara de cuerdas frotadas, incluye violines, violas, violonchelos y contrabajos) hasta el Taller de Ópera. Dichos proyectos hacen parte del plan de estudios y las agrupaciones, de una materia que se llama Práctica de Conjunto.

El director del Departamento de Música de la Universidad de Caldas, Hector Yovanny  Betancurt Santa, explica que para las personas externas manejan dos cursos: el Conservatorio de Música de Caldas, que atiende niños desde los siete años hasta personas adultas. El costo es de 400.000 pesos. La segunda opción es un pre universitario que prepara para los exámenes de ingreso a la carrera; tiene un costo de un salario mínimo.

 

Más apoyo

Los estudiantes de la licenciatura que logran sacar composiciones o sencillos (covers) al mercado tienden a desmotivarse porque el apoyo que el plantel les brinda suele quedarse corto, como lo dice Jhony Alejandro Galindez Daza, estudiante de Licenciatura en Música de la sede Bellas Artes y director de la banda Sentido Latente.

Por su parte, Ricardo Orozco, músico, comenta que “para crecer como grupo y darse a conocer, hay que tocar en cualquier parte, sin importar que sea un “chochal”, pues hay que comenzar creaciones propias y trabajar en red, que es conocer a la mayor gente posible en el medio”.

Bares como Silmaril, Plug and Play, BBC, Manila Bar o Índigo son algunos de los pocos que tienen música en vivo, pero esto no genera ventas. “Aquí no se volvió hacer música en vivo porque hicimos un análisis con el objetivo que manejábamos. Nos dimos cuenta de que la gente que venía al bar a escuchar música en vivo no consume productos, solo vienen a escuchar. No es tan rentable como lo era hace años”, dice Sebastián Buitrago Zuluaga, dueño de La Terraza Café Bar.

 

En las universidades

Lina Marcela García Clavijo, coordinadora de la Unidad de Arte y Cultura de la Vicerrectoría de Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Manizales, informa que allí se manejan cursos gratis de piano, guitarra, percusión, técnica vocal, danza, teatro, fotografía y manualidades. Cuentan con cinco teclados, 13 guitarras e instrumentos de percusión menor y de percusión mayor.

Foto: Facebook UAM.

En técnica vocal enseñan manejo de micrófonos y sonido profesional. Cada grupo semilla tiene tanta capacidad para personas como instrumentos, tiempo y espacio posee. Si en un salón hay 13 guitarras, se pueden tener 26 alumnos en dos jornadas de clase. 

Como esta, la Universidad de Manizales, la Nacional, la Católica, la Luis Amigó, la Remington y la Antonio Nariño, se apoyan en la División de Bienestar Estudiantil y de Extensión Cultural para sustentar a los semilleros musicales; allí, la música se ve más como un hobby y un elemento que ayuda a desarrollar otros tipos de conocimientos en los estudiantes. Los cursos de semillero no son autofinanciados, por lo que es difícil para algunas universidades poner un presupuesto fijo.

El tiempo se vuelve un factor clave porque al ser una actividad extracurricular debe balancearse con el estudio, la familia y la vida social.

Luis Gonzalo Amaya Amaya, estudiante de Contaduría Pública de la Universidad de Manizales, y bajista de “Señor Coffee”, manifiesta que la instiutción abre los espacios para hacer presentaciones musicales, “pero siempre deja a la deriva a los estudiantes y profesionales encargados de dichos asuntos, y ante tal desorganización es preferible para mí, como amante de la música, interpretar mis instrumentos de manera independiente”.

 

Foto: Facebook Universidad Manizales

La Universidad de Manizales cuenta con 14 guitarras acústicas, dos electro acústicas, dos eléctricas y un bajo. “Tengo 33 alumnos y en pocas ocasiones me he quedado sin guitarras, pero he tenido malos contrastes con otros profesores por la falta de espacio”, manifiesta Steven Vasco Ramírez, profesor del semillero de Guitarras de la institución.

 

Algunas salas de grabación como MatchVox están pendientes para rescatar los talentos sobresalientes y facilitarles locaciones para grabar covers. “El año pasado, a cargo de la profesora Andrea Vargas, pudimos grabar dos sencillos. Fue una experiencia grata, ya que muchos no conocían un estudio de grabación. Falta caudal monetario, pero hay ganas”, afirma Laura Serna Jiménez.

 

 

 

 

Foto portada: Facebook Señor Coffee

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