¿Calidad e igualdad educativa en Colombia?

Opinión

Foto: Pixabay

 

A pesar de que en las dos últimas décadas el país ha experimentado una transformación significativa en su sistema de educación, todavía enfrenta dos desafíos cruciales: controlar los niveles de desigualdad desde los primeros años de educación y modificar el nivel de calidad del sistema educativo. Según datos del Banco Mundial y la CIA, Colombia maneja indicadores de alfabetización de un 94 y una cobertura del 51 por ciento. ¿Será que algún día podrá mejorar la calidad y la igualdad en este aspecto?

Países como Argentina, Chile y México tienen un modelo de educación gratuita de calidad que les ha permitido destacarse dentro de la región. Incluso, sus planes nacionales de educación han sido fuertemente alimentados por una institucionalidad que cimenta este campo como una prioridad en sus planes de desarrollo nacional.

Si bien Colombia, dentro de sus planes de gobierno, hace énfasis en la mejora de su calidad educativa y una mayor cobertura para la gratuidad, los objetivos quedan consignados en documentos con un alcance meramente consultivo y limitados a un cumplimiento a medias. Si tan solo se asignara un mayor gasto de su PIB, de un 4 a un 7 por ciento (como lo hace Finlandia, el país número uno en educación mundial), seguramente su calidad y cobertura mejoraría considerablemente.

No basta con ampliar y establecer solo una jornada única, la calidad de la educación se mejora mediante controles, acciones y aumento de los recursos que son destinados a la ciencia, la tecnología y la innovación. El Gobierno Nacional debe no solo asumir su responsabilidad económica con el sistema educativo, sino su responsabilidad ética, social y política.

La discusión sobre la calidad de la educación en Colombia se viene dando a partir de los años 70, debido a la falta de valores, conocimientos y competencias que los estudiantes deben adquirir en cada etapa del periodo educativo, y a las pocas expectativas de aprendizaje que el estado ha adoptado en los últimos años para elevar los índices de la calidad y mejorar el aprendizaje de los estudiantes.

La educación es la base de la sociedad, es imprescindible asegurar que los estudiantes no solo lleven un diploma en la mano, sino que las habilidades y los conocimientos que adquirieron a lo largo de su ciclo educativo les sirvan para afrontar la vida con responsabilidad. Pero si vemos a una sociedad enferma de corrupción e inmoralidad no debemos de sorprendernos, pues la calidad y la igualdad del sistema educativo fracasaron.

 

 

 

 

 

 

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