Opinión: Espejismo

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@tejodiaz

Manizales padece el síndrome de la diva, se alimenta de espejismos. Sonríe a los halagos, pero niega la crítica. La diva la oculta, la cubre. Le encanta recibir cariños. El último de ellos llegó del Consejo Privado de Competitividad (CPC). Según la entidad, la capital caldense ocupa el tercer puesto entre 23 municipios en los que se mide el Índice de Competitividad de Ciudades (ICC). Solo Bogotá y Medellín la superan. El ranking general del ICC se calcula sobre la identificación de 89 variables, agrupadas en tres categorías: condiciones básicas, eficiencia y sofisticación e innovación (ver informe aquí). En ellas se consideran los doce pilares (aquí agrupados en diez) sobre los que se mide el Índice de Competitividad Global (ICG) (ver aquí). Este es un modelo propuesto por el Foro Económico Mundial.

A pesar de que la mención parece subestimar los indicadores laborales y los informes de sostenibilidad ambiental de la ciudad, aquí se celebra. Lo importante es el indicador de gestión y no la gestión en sí. Por ejemplo, según cifras del DANE, el desempleo viene creciendo en Manizales desde hace meses y seguirá en aumento (ver notas de prensa). La más reciente medición arrojó que hay cuatro mil desocupados más en el área metropolitana. Otro botón es el día sin carro del 19 de abril. La conclusión que dejó es que tenemos una gran flota de buses chimenea circulando.

Estos son hechos que pasaron de agache en la mayoría de los medios. Se ahogaron entre titulares y comunicados de prensa oficiales que circulan como noticias, desaparecieron de los portales o se desindexaron de los buscadores.

En consecuencia, solo se habla de desempleo -brevemente- cuando el DANE emite sus informes y del medio ambiente siempre que los datos sean positivos o se hagan positivos. Si se consulta por alguna nota favorable de Manizales en los portales de los medios locales o en Google, como la relacionada al comienzo, brotan todas (ver aquí). Las redes sociales bullen en réplicas y aparece un orgullo enardecido.

Por el contrario, cuando lo que se busca es una noticia desfavorable, en general, el resultado son referencias atenuadas en notas con titulares neutros o simplemente, no aparece nada. Por ejemplo, en el día sin carro y sin motos las cifras de contaminación vehicular en la ciudad no registraron ninguna reducción ni cambio, en comparación con un día normal, pese a que se mermó el número de vehículos circulando. Esto apunta a que es la flota de buses y busetas diésel la que pone casi todo el material particulado en la atmósfera. Chimeneas. Un par de notas quedaron por ahí. Después de eso, cero seguimientos.

En resumen, valdría la pena considerar si la labor de las instituciones y los medios en la construcción de estos indicadores, que miden la competitividad y trabajan por ella, es sincera y desinteresada. Tenemos que reflexionar sobre la necesidad de ser más críticos con nosotros mismos, si podemos soportar al ojo censor o si solo admitimos alabanzas. Así podremos establecer si nuestras cifras de competitividad son precisas, si se ajustan a nuestra realidad y si son construidas con todo el rigor del caso; o si, por el contrario, son humo, pesado, denso y oscuro como el de los buses que marchan por la ciudad.

 

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