“Es mi trabajo, mi cuerpo y mi vida”

UMCentral

 

Muy alto y delgado, de pelo corto, con barba y tatuajes muy peculiares de la cintura para arriba. En el estómago, el nombre de una mujer cuyo amor es imposible; en el brazo izquierdo, algunos dibujos de la cultura oriental y en el otro, una mujer consumiendo cocaína haciendo alusión al equipo Once Caldas. Así es el cuerpo de Luis Miguel Pineda, un apasionado por la música urbana, y ahora, modelo webcam de Manizales. En este trabajo, hasta el más mínimo detalle cuenta a la hora de hacer dinero.

Luis Miguel Pineda.

Hace no más de dos años, esa no era ni la profesión ni la realidad de Luis Miguel Pineda, o ‘Mpboy’ como se hace llamar en el mundo del modelaje webcam, pues antes de llegar a esto, hay que contar que nuestro personaje de 23 años, nacido en la capital de Caldas, tuvo una infancia compleja.

Sufrió la desafortunada pérdida de su padre cuando tenía solo 10 años. Después de este episodio, llegaron los años de delincuencia y drogas. Cuando tenía 18 años fue capturado por tráfico de estupefacientes y recibió una condena de cinco años en la cárcel La Blanca.

En ese momento, ‘El Porkis’, como lo conocen sus amigos más cercanos, se encontraba en un punto de rehabilitación personal, en la reconstrucción de su vida, con aires de cambio. Y se preguntaba qué haría sin plata, sin trabajo, sin estudios y con una familia de cinco mujeres: su abuela, su mamá, sus dos hermanas y una sobrina.

Es ahí cuando Mancho Loaiza, un amigo cercano de Luis Miguel y también modelo webcam, un día reunidos en alguna casa de algún otro amigo, entre cerveza y cerveza, le mencionó sobre su estudio webcam, para nada popular. Era solo una casa mal pintada, que contaba con tres cuartos amoblados con un televisor, un computador y un mueble por cada habitación. Un baño con agua fría y una cocina que servía como comedor. A Luis Miguel le llamó la atención el negocio y aceptó sin titubear.

Empezó con el pie izquierdo. Él necesitaba registrarse en la página web con su cédula, es el requisito que exigen estos tipos de sitios para verificar si el usuario es mayor de edad y no surjan inconvenientes legales. Luis Miguel no la tenía, le tocó esperar cuatro meses y poder empezar a ejercer en este mundo que le abría las puertas de manera amigable y prometedora.

 

Los modelos pueden vender sus números celulares para tener más cercanía con los
clientes.

Llegó la cédula, llegó el día. El joven fue al estudio de Mancho Loaiza, sin saber poco más de lo que ya le había contado su amigo y de las historias de otros tantos que ya habían ensayado. Los modelos que estaban ese día en el estudio le explicaron cómo se manejaba la página y las cámaras de los computadores. “El resto me tocó a mí. Ponerle la creatividad, estar alegre, aún en los casos en que no lo estaba”, dice.

Este tipo de servicios que ante Cámara y Comercio, son reconocidos como call centers o plataformas de llamadas, es frecuentado por personas de todo el mundo. A “Mpboy”, por ejemplo, el país de donde más lo visitan y le deja buenas ganancias es Estados Unidos. También tiene audiencia de España. Las personas varían entre hombres y mujeres con diferentes orientaciones sexuales, y en otra instancia, travestis y transgéneros.

Las habitaciones varían su decoración.

El trabajo siempre es el mismo: quitarse la ropa sensualmente, bailar y masturbarse. Instituciones como la Secretaría de Salud, que inspeccionan los trabajos sexuales, no escarban mucho en los sitios desde donde trabajan los modelos webcam, pues su locación casi siempre es privada. Dicha institución procede únicamente si el lugar es un establecimiento comercial y registrado que solicite un certificado de salud. Y este no es el caso, ya que estas páginas no son establecimientos comerciales.

Por otra parte, el Ministerio de Trabajo vigila que al trabajador se le pague su seguridad social, cesantías, vacaciones y demás puntos del código sustantivo del trabajo, específicamente en el artículo 486 y otras normas concordantes, y aunque este contrato no sea un documento firmado (verbal), se le considera como un contrato a término indefinido; por lo tanto, se debe cumplir. No obstante, dicha institución solo actúa como defensor si la persona, en este caso el modelo webcam, presenta quejas o reclamos por incumplimiento a lo acordado.

 

“Este negocio para nosotros los hombres es más competitivo; sin embargo, deja buenas ganancias”.

 

Una de las habitaciones desde donde trabaja Luis Miguel Pineda.

Luis Miguel Pineda es heterosexual, y aunque trabaja en sesiones grupales con otros hombres, no tiene ningún contacto físico con sus compañeros. Cada cosa que el modelo haga le va a costar una suma de dinero o tokens (moneda virtual) al personaje que esté del otro lado de la pantalla. Los precios los pone cada modelo. Hasta dar el número celular a un desconocido, para lograr una mayor cercanía, es un negocio lucrativo.

Quincenalmente, ‘Mpboy’ puede recogerse entre uno y dos millones de pesos. A diferencia de una mujer, quien haciendo esta misma labor puede ganarse entre tres y seis millones de pesos mensuales.

 

 

“Nadie me está dando nada. Digan lo que digan, yo sigo adelante, ese es mi trabajo”.

 

El trabajo de modelo webcam, que cada día “engancha” más la atención de los jóvenes, se vende en Internet como la idea de una persona sensual, espontánea, carismática y original que se divierte explorando su cuerpo por medio de bailes eróticos y conversaciones agradables. En Colombia, se estima que hay 25 mil modelos conectados, de l0s cuales, el 10 por ciento son hombres.

Luis Miguel Pineda reconoce que esta no es una profesión para toda la vida, que para él es más bien “una catapulta, un impulso” y un ahorro para seguir persiguiendo sus sueños de ser cantante de reguetón. Además, este es el trabajo más honrado que ha hecho en su vida.

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