Alejo y su raqueta

Unidiario

 

Son las 4:00 p.m y Alejandro Gómez Loaiza se acerca en su silla de ruedas a la sede de Coldeportes en la carrera 23 #48-60 de la Avenida Santander, hoy continuará con el camino que inició hace cuatro años. Saluda a todos quienes están en la sede con una sonrisa que parece sin fin, ¿será deportista o el anfitrión de una fiesta?; “¿Cómo va Olguita?”, le pregunta a la señora encargada del aseo, ella lo mira e inclina la cabeza con una leve sonrisa, pareciera que se alegran de verlo.

Su cara tienes rasgos marcados, con nariz respingada, pómulos ligeramente salidos, es robusto y su cabello es castaño. Lleva una chaqueta de la selección Caldas de tenis de mesa, una pantaloneta que expone sus piernas enjutas, consumidas por la falta de movilidad que desde hace 18 años lo aqueja. 

Alejandro desde los 20 días de nacido padece una extraña enfermedad, conocida como el síndrome de Ollier, la cual tiene como principal característica que las extremidades de un lado sean más largas que del otro, producto de tumores benignos, lo que atrofia por completo la movilidad de las piernas. Lleva tres cirugías para alargar su pierna derecha y corregir la izquierda. 

Este manizaleño de 18 años ha logrado, en sus cuatro años de experiencia deportiva en el tenis de mesa, ser campeón nacional paralímpico en 2016 en la categoría DT3 y subcampeón panamericano el año pasado en Sao Paulo, Brasil.

“El apoyo por parte del Comité Paralímpico Colombiano ha sido significativo, nosotros para los torneos nacionales e internacionales no tenemos que dar un solo peso, todo va por parte de ellos. A mí me cambiaron la silla de ruedas por una mejor acondicionada y adecuada para la práctica del deporte. Si la enfermedad fue lo peor que me pudo haber pasado en la vida, estar acá es algo maravilloso”, afirmó Alejandro.

Alejo, como le dicen cariñosamente, se enamoró del tenis de mesa por casualidad. Un primo lo motivó a practicarlo y se aferró a él para nunca soltarlo. Alejo respira deporte.

Hubo un par de situaciones que lo han llevado a dudar; la primera fue cuando intentó jugar baloncesto en silla de ruedas y debido a su sobrepeso, producto de la falta de acondicionamiento físico, no lo puedo hacer. Posteriormente, en enero del año pasado, se enteró del fallecimiento de su amigo, el también manizaleño, Juan Pablo Vázquez, jugador en situación de discapacidad de Boccia, una especie de billar libre en silla de ruedas. Vázquez murió a causa de una distrofia muscular, patología parecida a la de Alejo.

Para Sandra Milena Henao, entrenadora de estos tenistas en sus ´caballitos de acero´ ,Alejandro es un referente y un gran ejemplo de  superación ante la vida. “Alejo es un gran referente del tenis de mesa juvenil en Caldas y en el país, es un muchacho echado para adelante, sus compañeros lo ven como un líder. Es un verdadero ejemplo de que la única discapacidad que existe es la mental”. Además, agregó que la idea es participar en los certámenes clasificatorios para los paralímpicos de Pekín 2022.

El deportista apoyado por la Secretaría de Deporte de Caldas y el Comité Paralímpico Colombiano, se graduó el año pasado como bachiller del colegio La Consolata y piensa estudiar el próximo semestre derecho.

 

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