El afán de construir termina en tragedia

Emergencia Invernal 2017 Especiales

Lo ocurrido hace un año fue suficiente para declarar la calamidad pública en Manizales. La confusión, el desespero y la solidaridad se tomaron la ciudad de las puertas abiertas, que nuevamente, vio como sus laderas caían sobre sus habitantes.

El director de la Unidad de Gestión del Riesgo, Jairo Alfredo López Baena, confirma que las comunas más vulnerables a deslizamientos por sus antecedentes y los acumulados de lluvia que se puedan presentar por lapoca de lluvias son:

-Dos (San José): barrios Asís, Jazmín, Avanzada, San Ignacio, Galán, Estrada, Delicias, San José, Colón.

-Seis (Ecoturística Cerro de Oro): Viveros, La Cumbre, Minitas, La Sultana, Baja Suiza, Laureles, Alta Suiza, Colseguros.

-Ocho (Palogrande): La Leonora, Los Rosales, La Rambla, Palogrande, Universidad, Belén, Arboleda, Palermo, Milán, Trébol, Tejares.

-Diez (La Fuente): Uribe, Vélez, Colombia, Persia, Guamal, Arrayanes, Cervantes, Nevado, Villacarmenza.

Sin embargo, aclaró que tanto la zona urbana como la rural de Manizales son susceptibles a sufrir una catástrofe natural.

Estudios como el realizado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi en 2017 (Igac), sobre la vulnerabilidad del suelo caldense frente a movimientos en masa y deslizamientos por cuenta de la sobreutilización a la que está sometido su terreno, advertían ya el riesgo que corría la gente. El uso intensivo de la tierra superó los límites aceptables y generó en abril de 2017 una herida más en el corazón de una ciudad azotada por el invierno.

Una causa de estos sucesos, según la doctora en Ciencias Biológicas, Carolina Feulliet Hurtado, es una urbanización descontrolada que excede los propios límites naturales, lo que irremediablemente impacta el entorno natural, por el hecho de dejar a un lado el equilibrio que debe mantenerse entre la naturaleza y el hombre, por una satisfacción de las necesidades del mismo.

El mal manejo del ecosistema, puede llevarnos como sociedad a una constante reconstrucción tanto urbanística como social, razón por la cual el ingeniero forestal magíster en Restauración del Paisaje de la Fundación HTM, Jorge Luis Vásquez Muñoz, manifiesta que saber dónde, cómo y cuánto crece la urbanización, permite realizar propuestas viables y efectivas de protección al patrimonio ecológico y paisajístico de los territorios.

De esta forma, podrían  definirse adecuadamente las estructuras ecológicas locales y regionales para la planificación inteligente de la urbanización, y que a su vez, respeten los espacios naturales amenazados de transformación.

En este orden de ideas, la ciudad podría tener una oportunidad de desarrollo armónico con sus ecosistemas y paisajes, lo que reduciría la probabilidad de ocurrencia de desastres como los ya vividos.

 

 

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