Skaters, ciudad y pasión

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María Fernanda Marulanda estudia Gestión Cultural y lleva ocho meses practicando skate. Fotos: Yony Zuluaga

 

Los Juegos Olímpicos Tokio 2020 brindarán la oportunidad para que el skateboarding gane mayor visibilidad en el campo deportivo a nivel internacional. En Manizales, mientras tanto, trabajan para fortalecer su campo de acción a través de clubes y proyectos. El Skate Park ya está listo.

La adrenalina, felicidad y liberación que siente un skater cuando está montado sobre una tabla tratando de hacer un truco, estarán en la máxima instancia de las competencias recreativas en el mundo, lo que traerá la conformación de ligas, inversiones oficiales e interés de marcas por patrocinar a los deportistas.

En la capital de Caldas no existen organizaciones de este tipo constituidas de manera legal. Daniel Jurado, uno de los líderes del monopatinaje, asegura que ese es el punto de partida para que les abran las puertas y los respalden. Por ahora, se dedican a lo que denominaron Movimiento Extremo, un proyecto en asociación con los rollers y bikers, practicantes de otros deportes no convencionales.

Las opiniones en cuanto al apoyo que brinda la Alcaldía de la ciudad a este sector están divididas; al contrario de Jurado, quien considera que sí les colaboran (especialmente en esta última administración), José Edilberto Cardona ‘Cheo’, como todos lo conocen, cree que no ha habido suficiente ayuda; de hecho, la mayoría de eventos que se hacen los financian las “recolectas” que realizan entre ellos.

“Aquí solo nos llaman cuando hay ferias y celebraciones en la ciudad, para que vayamos a entretenerlos’’, insiste ‘Cheo’, quien practica skate hace 18 años. Frente a esto, el secretario de Deportes, Martín Emilio Ramírez, responde que sí los han apoyado tanto en los eventos locales como en competencias fuera del departamento.

El slide o grind es un truco que consiste en deslizar la patineta sobre el borde de una base.

La queja generalizada es la falta de espacios adecuados para la práctica. A pesar de que el skate es un deporte esencialmente callejero, se requieren escenarios con condiciones técnicas específicas que garanticen la seguridad y su correcto aprendizaje. El único lugar apropiado es el Parque Liborio, ubicado en la comuna San José, además de sitios medianamente aptos, como la plazoleta de Bellas Artes en el barrio Chipre; el barrio Milán o en una pista de la Unidad Deportiva Palogrande, pero que no está destinada para ellos, sino para los que entrenan BMX.

Cuando se reúnen en un área pública, deben solicitar un permiso a la Alcaldía para poder usarla, pues el riesgo es que la Policía los mueva o les decomise sus pertenencias.

Según la Norma de Tránsito, ellos no pueden compartir espacio con los vehículos. Solo está permitido que transiten por las ciclorrutas usando los debidos elementos de protección. Ramírez Cardona denuncia que algunos adolescentes son “agresivos” y se han ganado el rechazo de la comunidad. “Pero es como en todos los gremios, hay personas que son asociales y ellos causan una mala imagen de toda la colectividad’’, aclara.

Un punto de encuentro común de los skaters es en El Cable, sobre la avenida Santander, todos los domingos durante la ciclovía, actividad autorizada y controlada por las autoridades municipales.

 

Skate Park, otro avance

Si hay algo en lo que coinciden tanto los skaters como el Secretario de Deportes, es en el impacto que tendrá el Skate Park del Bosque Popular El Prado, que promete ser referente nacional, pues es uno de los más modernos del país.

La obra, que costó 547 millones de pesos y en la cual se intervinieron 2.100 metros cuadrados, inició el 22 de noviembre del 2017 y se inauguró el pasado domingo 8 de abril, casi un mes más de lo previsto, pues se tuvo que aplazar por lluvias. La financiación viene de la Alcaldía de Manizales a través de la Secretaría de Deporte. (También le interesa: Inauguración del Skate Park).

 

Ambiciones principiantes

Iniciarse en el monopatinaje no es nada fácil. Los elementos necesarios son costosos y aprender un truco requiere tiempo. Hacen falta las ganas, la fuerza y la motivación para dedicarle cuerpo y alma a los entrenamientos. Los golpes son muchos. La mayoría de patinadores alternan su pasión por el deporte con el estudio y el trabajo.

Una idea común, “de principiantes”, es iniciar esta experiencia con el objetivo de volverse millonarios. Además de competencias y apoyos gubernamentales o privados, un skater profesional gana dinero gracias a los patrocinios de grandes marcas de ropa y accesorios deportivos; incluso, de otras firmas y compañías que en poco o nada se relacionan pero que ven allí una estrategia publicitaria para atraer potenciales clientes. Tal es el caso de Juan David Restrepo, quien tiene 17 años y lleva dos años practicando skateboarding. Él inició por interés económico, pero luego descubrió su verdadera pasión. “Con el tiempo uno se da cuenta de que esto es más como para uno salirse de los de uno, que para buscar un lucro’’, sentencia.

 

El compañerismo y la ayuda son valores que destacan a un patinador.

“Más que un deporte”

Es común escuchar entre los skaters saludos, conectores y despedidas con la palabra “parce”. El espacio es un ambiente de compañerismo y muchas emociones que experimentan cuando están rodando sobre el asfalto, tratando de hacer una pirueta.

“El skate, más allá de un deporte, lo veo como una expresión de arte y de lo que uno piensa’’, dice Daniel Fernando Arcila (quien lleva ocho años practicando) al preguntarle qué elementos del arte caracterizan a su disciplina como cultura urbana. Y es que el skateboarding se vive esencialmente en las calles y muchos lo ven como una expresión de rebeldía, para manifestar su inconformidad con las costumbres y valores sociales establecidos.

Es por esto que va ligado a la expresión artística. La vestimenta ancha con diseños particulares, la forma de conversar y la música son elementos fundamentales que hacen parte de su estilo. El hip hop, el metal, el punk y el rap son los géneros más sonados entre ellos.

Precisamente, por aspectos como estos se les tilda de drogadictos y hasta ladrones. Arcila Rojas sostiene que su familia tiene la visión de sociedad: que son “un grupo de gamines, cochinos y desadaptados”, pero él ha tratado de que lo tomen diferente. “En mi familia lo he mostrado de otra manera para que lo vean como un deporte, que yo realmente me estoy ejercitando’’, explica.

Daniel Jurado opina que la sociedad colombiana vive de prejuicios, juzgan por cómo va vestido alguien y por lo que hablan de ese sujeto. El skateboarding, concluye, “es más que eso’’.

 

“Patina o muere”, frase de un grafiti en el Parque Liborio.

Negocio sobre ruedas

Never Die y Forest Skateshop son algunas de las tiendas en las que los skaters de la ciudad pueden adquirir los diferentes productos que necesitan para prepararse en este deporte. Zapatos y tablas de marcas reconocidas son los artículos más vendidos porque tienen mayor contacto con el piso y, por lo tanto, los que se gastan más rápido.

Ambos negocios los manejan manizaleños que practican o han practicado el skate y que convirtieron su pasión en una idea de negocio para recibir un beneficio y contribuir al reconocimiento de esta cultura urbana.

 

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