Medios y redes, una defensa contra la censura

Año Eudoro Galarza Ossa

 

Solo hicieron falta dos tiros para silenciar La Voz de Caldas en Manizales. Con esas dos balas, su director Eudoro Galarza Ossa fue asesinado el 12 de octubre de 1938 por el teniente Jesús María Cortés Poveda. El primer capítulo rojo en una larga historia de golpes al periodismo colombiano.

Al otro día de la muerte del periodista, el periódico La Patria puso el hecho en primera página con el título: “En su oficina de redacción fue asesinado Galarza Ossa por un oficial de Ejército”. Es posible que otros medios publicaran aunque sea un pie de página con lo sucedido. Es difícil saberlo con certeza, pues al día de hoy ese es de los pocos escritos que quedan guardados. Todo lo demás que mencione a Galarza es hecho dentro de un contexto diferente: el abogado defensor de su asesino, el mismísimo Gaitán.

En 1938 no existía Twitter, Facebook o ninguna red social que pudiese contarles inmediatamente a las personas lo sucedido. Solo existía la imprenta y la radio, y ambas estaban ocupadas hablando sobre el largo proceso judicial que culminó con la absolución de Jesús María Cortés, cuya defensa estuvo a cargo del entonces abogado penalista Jorge Eliecer Gaitán, quien marcaría con su muerte un hecho en la memoria de todos los colombianos: el Bogotazo.

La Voz de Caldas, periódico fundado en 1925 por Galarza Ossa, llevó una corta marcha informando detalle a detalle lo sucedido. No obstante, esto no fue suficiente para reponer la herida que sufrió con la pérdida de su director, pues también cerró sus puertas meses después. Este fue el primer asesinato de un periodista colombiano en su oficio. Lea: Línea de tiempo: Eudoro Galarza Ossa.

 

 

Ochenta años después, la agresión hacia periodistas sigue siendo un fantasma que acecha la profesión, no solo en Colombia sino en todo el mundo. México es uno de los países con mayor índice de asesinatos a periodistas, o así lo explica un informe de la organización Periodistas sin Fronteras. Solo en el 2017 fallecieron 12 periodistas en su oficio, una cifra que comparten con Siria y sus más de siete años de guerra.

Entre tantos casos, uno de los que más conmoción causó fue el del ataque terrorista (a manos de miembros de Al-Qaeda) a las oficinas del semanario Charlie Hebdo por sus publicaciones satíricas que involucraban a Mahoma. Los hechos ocurrieron el 7 de enero de 2015. El número de víctimas fatales llegó a 12, junto a otra docena de heridos. Las reacciones no se hicieron esperar. La comunidad internacional rechazó el acto, y con ello se inició una campaña de acompañamiento  que se extendía a algo más allá del medio afectado: iba dirigido a la libertad de prensa.

En redes se volvió tendencia #JeSuisCharlie, un gesto traducido como “Yo soy Charlie”, que buscó solidarizarse con lo sucedido, con repercusiones en todo el mundo. Incluso en Bogotá se congregó un centenar de personas para hacer parte de esta manifestación.

 

 

El papel de las redes sociales

 

Si Galarza hubiese sido asesinado en este tiempo, quizá la indignación se esparciría de manera más inmediata que lo hizo en su momento. Bastaría con un tuit: “Asesinado periodista por teniente del Ejército”, 47 caracteres que iniciarían una oleada de enojo y frustración en redes sociales. Lea: Eudoro Galarza o la voz silenciada.

Recientemente, surgió un movimiento por la defensa de la libertad de expresión, a raíz de las intimidaciones de muerte hacia el periodista y caricaturista Julio César González, conocido como Matador. Esto se dio por un tuit en el que se burló de un candidato a la presidencia. ¿Cómo habría sido hace 80 años? las cosas tendrían una magnitud diferente.

Ante la censura, las redes han sido una respuesta de defensa. Hay imágenes y videos en redes defendiendo al periodista, con cobertura de medios nacionales e internacionales.

La muerte de Galarza, posiblemente, hubiera sido tendencia en el país, tanto por su asesinato como por la absolución de su asesino, y la “legítima defensa al honor militar” no habría alcanzado como argumento. Lea: Hoy no habría una sentencia como la que recibió el asesino de Galarza. 

 

 

 

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