“Solo mi ausencia valora mi existencia” Abcdefg Hijklmn Opqrst Uvwxyz

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Un señor lx mira de lejos. Tiene la cara contraída; como quién huele una mierda pisada sobre el andén. Lx mira otro rato. Sigue de largo. Abcdefg continúa allí: dando vueltas sobre el pivote de sus piernas fuertes, envueltx en unos tacones más altos que la capacidad para entender de ese señor que fue. Mientras X da vueltas, la voz en un parlante pregunta: ¿Cuánto cuesta? ¿Cuánto cuesta? Y sí: ¿cuánto le costó a Abcdefg vivir su cuerpo? ¿Cuánto dejar de ser hombre o mujer para ser X mismx? ¿Ah? Mucho, responde la misma voz.

 

El abecedario

 

 

Abcdefg nació en Popayán. Vaciadx a este mundo el 24 de marzo de 1978. A los 8 años empezó a escuchar a Iron Maiden y desde allí, con la meneadera de cabeza y el deseo de volear pata, empezó a ser quien quería ser: hombre, mujer, humanx. Un ser vivo en constate mutación, como solía decir.

En el colegio fundó la primera emisora estudiantil de Popayán. Ya daba sus primeros pasos en esa acción de pinchar discos, o sea, hacerlas de dj. En el colegio religioso donde estudiaba ponía de buena gana al mismo nivel cualquier beat de New Order como cualquier batacazo de Motorhëad. Claro, el escándalo no faltaba pero lx dejaban hacerlo porque: a. Tenía las mejores notas del colegio, y b. Nadie podía contener esa energía que lx poseía cada vez que entraba a la cabina.

En ese entonces todavía tenía otro nombre. Uno que, para el registro civil sí era comprensible. Pero lo cambió por Abcdefg, “uno que nadie en el mundo tuviese”, como explicaba su decisión. Y en efecto: nadie había decidido llevar el abecedario por nombre.

 

El beat

 

La música ya estaba en ell@. Pero no fue hasta que decidió ir a Buenos Aires a realizar una maestría en Diseño, que no fue su sustento, su voz y su cuerpo. La música no llegó sola, con ella se vinieron los tacones, el látex, las máscaras, el maquillaje y la noche. Elementos que se conjugaron para crear todo un perfomance que Abcdefg no sólo mostró en los escenarios sino que también arrastró a su propia vida.

 

-¿Cómo te llamás?- preguntó el dueño del bar.

 

No sabía qué responderle. Luego de pensarlo un rato con las uñas sobre los labios rojos respondió:

 

Me llamo LadyZunga. Unx perrx con clase.

 

Y desde ese día, en los bares y los cafés, lx llamaban así: LadyZunga. Lady, por dama y Zunga porque así le decían en su colegio debido a Iron Maiden y las medias rasgadas.

 

LadyZunga llegó a Bogotá después de destornillar los bares de Buenos Aires con sus mezclas de metal y electrónica.

 

En Bogotá, rellenó la noche con su capacidad para transformarse y crear alter egos: Paris Hitler, Afronautas, WitchBitch, PerritaDeCasa, Irene y las 7 potencias, Nancy la Psicodélica y LadyZunga. Paris, la princesita trabada con EBM, techno punk, industrial techno, electro techno; la Afro, donde el mambo, salsa y bogaloo le movían la greña y el tacón; Bitch, cuando le metía techno, electro, acid, electro-step en la cabeza a los rolos; La Perra, en esa noches de house, jackin’, classic, hypnohouse y LadyZunga cuando de hardcore, french, doom, speed, break, hardteck, tribe se trataba.

 

La música poseía su vida y por ella pasaba largas noches desenterrando creadores de diferentes latitudes que como X, no creen en límites o géneros.

 

Nombres: letras

El último día del 2012,  llegó a la notaría primera de Popayán. Allí solicitó los documentos para el cambio de nombre. En el espacio de apellidos escribió:

 

Primer nombre: Abcdefg

Segundo nombre: Hijklmn

Primer apellido: Opqrst

Segundo Apellido: Uvwxyz

 

Cuando llegó a la registradora, se desató la tormenta:

 

—¿Qué idioma es ese? —, preguntó la funcionaria de la notaria.

 

—La notaria dice que con ese nombre no se puede hacer el trámite —dijo la funcionaria al regresar de la oficina de su jefe.

 

—¿Puedo hablar con ella directamente? —, preguntó

 

—Eso no es un nombre —, afirmó tajantemente la notaria.- Haga una solicitud de consulta y la enviamos a la Registraduría Nacional —, sentenció con ira la notaria.

 

        

Para el 3 de enero la disputa seguía. Trataba de apoyarse en los artículos 23, 29 de la Constitución Política, también los artículos 4 y 5 del Código Contencioso Administrativo, decreto 0999 de 1988.

 

Eso no sirvió. Pero la notaria de nuevo levantaría la voz y concluiría: no pienso dañarle su registro civil con eso.

 

Llevó el caso a la notaría novena de Chapinero, en Bogotá. Se topó con el mismo muro.

 

—No lo podemos hacer. Vamos a enviar una consulta a la Registraduría Nacional- dijo el funcionario.

 

       Abcdefg, replicó:

 

— ¿la Registraduría Nacional es la que avala o dice que un nombre es un nombre o que determinada qué palabra puede ser usada como nombre?

 

—No

 

—¿Entonces?

 

—Pero es que yo no conozco a la familia OPQRST.

 

—¿O sea que usted debe conocer o conoce a todas las familias del mundo?

 

—No.

 

La mechas

 

De la mano con de la música y la noche, llegó la ropa. Para Abcdefg así como para los diseñadores de los 90, lineados en la anti-moda, como Hussein Chalayan o Margriela: la ropa es una deconstrucción de la identidad, un reconstrucción del género y un necesario vehículo de cambio además evolución.

De allí que sus perfomace musicales sean recordados por sus vestimentas: rasgaduras, tacones, faldas cortas, taches, chaquetas de cuero, maquillaje, brillo, máscaras y una gran cantidad de indumentaria que le servía para cumplir lo que afirmaba: “No me metan en ningún costal de géneros, de grupos, ni mucho menos clichés. Soy todo y nada”.

En su ropa, así como en sus performace predominaba la apariencia del BSM, práctica sexual en la cual, como explica el autor francés Michael Houellebecq en su novela Plataformas, la razón domina el simple placer animal: busca el dolor calculado, frío y premeditado. Cuero, lazos, pinzas y clavos. Todos elementos de esta práctica sexual que lx incluía en sus shows y en su vida.

 

XXX

El 10 de noviembre del 2017, en la madrugada, encontraron el cuerpo de Abcdefg. Llevaba dos días desaparecidx. Nadie sabía dónde estaba y su cuarto, el Darker Room (donde llevó a cabo toques con sus más cercanos) fue el lugar donde dejó su cuerpo, su instrumento de desintificación y evolución. Dejó su cuerpo-cyborg para quedar en la memoria de todos quien lx vío, escuchó y sintió.

Uno sus últimos tuits fue: “Solo mi ausencia valora mi existencia”. Ausencia que, como dice Francisco Escobar periodista y amigo de Abcdefg, será llenada con su música, prendas, perfomance y deseos de salirse del molde. Elementos presentes en la red donde sus beats siguen retumbando meses después de su muerte que, actualmente, sigue sin explicación oficial.

 

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