San Valentín ¿debería celebrarse en Colombia?

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¿Qué tiene que ver esta celebración, importante en Estados Unidos y Europa, con el país suramericano?

 

Hace mil quinientos años un sacerdote católico enamorado fue asesinado por un emperador romano.

Pintura: recreación que contiene  el cráneo de San Valentín en la capilla Santa Maria en Cosmedin. Roma

 

Según la Asociación Colombiana de Flores (Asocolflores), el sector floricultor de Colombia exportó 246.000 toneladas de flores durante el 2017; esto significa un crecimiento del 5 por ciento en correlación al 2016. Así, las flores se convierten en uno de los motores económicos con mayor fuerza en el país. La época durante la cual mayor cantidad de flores se exporta es durante febrero, mes en el que se celebra en gran parte del mundo el Día de San Valentín.

Durante esta festividad, según cálculos de la Asocolflores, en Estados Unidos, el 74 por ciento de las flores serán colombianas, pues al territorio estadounidense llegarán alrededor de 600 millones de tallos de 1.600 variedades; es decir, que a cada ciudadano le corresponderían dos flores. Es este el papel que desempeñan los colombianos en dicha celebración, no obstante, su labor no se limita a exportar sino también a celebrar una fiesta que tradicionalmente no se festeja en el país.

Según análisis realizados por centros comerciales como el Gran Plaza y el Imperial en Bogotá, durante el 14 de febrero la cifras de compra aumentan en comparación a los bajos índices de venta que se presentan durante este mes en el país. Esto se debe a que, como explica Camilo Salazar, ecónomo de la Universidad de los Andes “Colombia, como gran parte del mundo, vive una fuerte oleada de transformación en sus hábitos de consumo, los cuales viran más hacia las tradiciones gringas”. Al respecto, propone que “una de las razones por las cuales se celebra esta fecha en Colombia pueda ser la exportación de flores que genera que la gente recuerde esta fiesta”. Esta explicación da luces acerca de por qué los colombianos adoptan una tradición extranjera.

Por otra parte, la socióloga Juliana Parra, propone que “desde el punto de vista de la transculturización, Colombia no está exenta de ser parte de hábitos que no son propios a lo que se le suele denominar idiosincrasia nacional”; también plantea que desde los años 70, Colombia ha adoptado elementos culturales, sobre todo en música, que no nacieron en el país “hay que recordar –explica– que no existe una sola “cultura colombiana” sino múltiples elementos culturales que conforman un todo”.

Felipe Cardona, estudiante de medicina de la Universidad de Caldas, dice que  “celebrar una fecha extranjera es como proponer la chicha como bebida nacional de Italia”, pues, según él, no se puede traicionar lo local y “para eso está el amor y la amistad en Septiembre”. La posición de Cardona está en la vía contraría de la de su pareja Alejandra Espinoza, para quien “el amor se debe celebrar en todo momento posible”; desde hace ya varios años, ella celebra esta fecha en compañía de sus amigos y, este año, también de su novio.

Como ocurre con otros temas, en las redes sociales surge un debate. Aunque, como expresa Juliana Parra, “cada cual es libre de elegir qué celebrar y qué no”.

 

 

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