Eudoro Galarza o la voz silenciada

Año Eudoro Galarza Ossa Especiales

Este mes se celebra a Eudoro Galarza. Tras de él, se encuentra una historia de valentía y silencio que por años se ha ignorado en Colombia. En UMCentral, quisimos recuperar su memoria a través de este especial multimedia. 

Eudoro Galarza Ossa

 

La máquina de escribir derrama tinta roja. Su cabeza yace junto a la compañera: la máquina que estuvo con él durante todos sus años en La Voz de Caldas, medio que él fundó. Dos disparos: uno en la garganta, otra impactó una vértebra; según un reporte publicado en su periódico. Años de experiencia fulminados por “la defensa del honor militar”, como su asesino describió el móvil del crimen. En esa esa escena se conjugan la muerte y la impunidad; la verdad silenciada por el plomo y la valentía del periodista. El muerto es Eudoro Galarza Ossa; quien haló el gatillo fue el teniente Jesús María Cortés.

Eudoro Galarza, como narra la periodista y directora de la Escuela de Comunicación Social y Periodismo, Adriana Villegas en su texto “La historia de Eudoro Galarza Ossa, el primer periodista asesinado en Colombia” publicado originalmente en Escribanía, carga tras de sí el lastre de ser el primer periodista, del que se tenga registro,  en ser asesinado por su labor en Colombia, el 12 de octubre de 1938. 

Los hecho que rodean la muerte de Galarza son puntuales y se pueden leer el archivo de La Patria: el teniente Jesús María Cortés llegó hasta las instalaciones de La Voz de Caldas, una vez allí, ya colérico y con el arma desenfundada, pidió ver al director del medio para que corrigiera un texto que uno de los periodistas de La Voz había escrito acerca del maltrato constante que sometía a uno de  sus subalternos; Galarza accedió y, con el texto en mano le pidió al teniente que le señalase qué partes faltaban a la verdad y debían ser corregidas; mientras el periodista señalaba párrafo por párrafo, Cortés confirmaba la información. En síntesis: no había error, por tanto, no había razón para acceder a la petición del militar. Galarza se lo hizo saber al teniente; a él no le agradó esto y, como respuesta accionó tres veces el gatillo. Lo demás, hace parte de la imagen inicial: Eudoro Galarza muerto con la cabeza clavada sobre su máquina de escribir.

 

 

La vida de este periodista fue corta pero audaz, como explica Orlando Cadavid Correa, periodista y columnista, siguiendo la autobiografía que Galarza publicó en su medio: nació en Caramanta, municipio de Antioquia en 1895; cuando tenía 16 años, su familia se trasladó Manizales; allí prestó el servicio militar y, luego, directo a las páginas del periodismo caldense. “Tenía una facilidad innata para la escritura”- narra Correa- “actuó como redactor en los medios El Eco y El Renacimiento, fue corresponsal de Caldas en El Espectador y El Tiempo”. En 1925 fundó La Voz de Caldas, como una alternativa a los demás medios.

Silvio Villegas, escritor caldense, en su momento escribió: “Eudoro Galarza nació en un chivalete y se alimentó con tinta de imprenta.  El periodismo fue su facultad dominante y a él se entregó con alma, vida y músculo. Su aprendizaje de escritor lo hizo desde las noticias sociales hasta la columna editorial”. Párrafo que hace síntesis de la vida de Galarza, que inevitablemente recuerda el rostro de los 154 periodista que, según la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip), han sido asesinados a causa del ejercicio de su labor desde mediados de los 80. No existe precisión sobre las cifras antes del inicio del registro de la Flip.

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *