Un millón de sonrisas por Alejo

Unidiario

Por: Juliana Villanueva Bedoya 

Alejandro Correa González es un niño como cualquier otro, ama estar en el parque, es fan de Rayo McQueen y su hobbie favorito es jugar con los animales… Lo único que diferencia a Alejo – como le dicen sus padres – del resto de infantes es la falta de proteína WASP que lo hace padecer el Síndrome de Wiskott Aldrich, una enfermedad huérfana que sufre 1 de cada 100.000 bebés.

Alejo es uno entre los 11 casos en Colombia registrados por la Fundación de Inmunodeficiencias Primarias de la Universidad de Antioquia (FIP), y uno de los cinco que han tenido la oportunidad de realizarse un trasplante de médula. Alejo rechazó el trasplante, lo que hizo que volviera a sufrir algunos de los síntomas de esta enfermedad.

Pero, ¿qué es el Síndrome de Wiskott Aldrich? Según Felipe Escobar Gonzáles, pediatra hematólogo del hospital Pablo Tobón Uribe y médico de Alejandro, es un síndrome ligado al cromosoma X, es decir, es transmitido por la mamá y solo los niños y en especial los hombres lo padecen. Este síndrome se caracteriza por una inmunodeficiencia primaria por presencia de microtrombocitopenia, eso quiere decir que cuenta con pocas plaquetas y además son muy pequeñas, lo que se termina reflejando en constantes infecciones y continuos sangrados.

Alejo en un principio no fue diagnosticado con este síndrome, al inicio de su vida, como cuenta Jennifer González González, mamá de Alejandro, él fue diagnosticado con acné neonatal: “Al niño le comenzaron a salir muchos barritos, parecía un adolescente, lo llevamos a una dermatóloga y ella nos dio un tratamiento buenísimo, a él se le desapareció el acné pero al llegar a La Dorada, después de mi traslado, le volvió a comenzar”.

Alejandro ha pasado por tratamientos difíciles pero sus padres siempre le han hecho creer que todo puede ser un juego, ellos se disfrazan de médicos y le enseñan las partes del cuerpo para que en sus continuas visitas a la clínica nada se le haga raro y vea todo con naturalidad. A pesar de su enfermedad nunca deja de jugar, ama el fútbol y además hace manualidades.

En este proceso, la fundación FIP y la Fundación Vamos Jero han sido fundamentales para el acompañamiento de la familia Correa González. Sin embargo, Alejandro, al perder su trasplante, le queda una única opción y es la de irse a Estados Unidos en búsqueda de un trasplante hisotidéntico halogénico no relacionado en el Boston Children´s Hospital, el cual cuesta aproximadamente un millón de dólares, dinero que los padres del infante están intentando recolectar mediante la campaña Un millón de sonrisas por Alejo.

Jennifer concluyó diciendo: “Muchas personas me han dicho que Dios le manda pruebas a las personas según su fortaleza, yo digo que Dios da las fuerzas para superar las pruebas de fe a que a diario nos pone”.

Encuentra aquí la edición impresa del UniDiario de hoy. UniDiario 23/10/2017

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